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¿Te sientes solo a comienzos de verano? Cómo salir a los demás y dejar de sentirte mal
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¿Te sientes solo a comienzos de verano? Cómo salir a los demás y dejar de sentirte mal

Si estás pasando un momento solitario y se acerca el período estival, esto es lo que debes tener en cuenta si quieres aprovechar tanto tiempo contigo mismo

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Llega el verano y, con él, las expectativas de las vacaciones crecen. Nada más comenzar el mes de mayo a todo el mundo le entran prisas por buscar un destino estival en el que descansar y a la vez divertirse. Las conversaciones informales a pie de calle revelan esa urgencia de encontrar planes increíbles, rodeado de gente especial. Pero si estás en una mala racha social (ya sea porque has estado envuelto en una ruptura amorosa hace poco o se ha roto el grupo de amigos en el que estabas), es posible que te sientas más solo de lo normal y desprecies la idea de irte de vacaciones.

En realidad, los meses de verano son la época destinada a la sociabilidad: festivales de música multitudinarios, escapadas a la playa con la pareja o cenas con familia al 'fresquito' nocturno. Es por ello que si estás pasando un momento solitario, la perspectiva de un verano sin planes se te haga más negativa de lo normal. A este respecto, cabe armarse de la fuerza de voluntad necesaria para que este hecho no te hunda. Y, en todo caso, buscar respuestas que te puedan ayudar a sobrellevar esta etapa de tu vida.

"Una persona solitaria está vista como socialmente incompetente, perezosa o, en el mejor de los casos, excéntrica"

Lo primero que has de tener en cuenta es que no podemos cambiar las circunstancias vitales en las que nos hayamos inmersos. Si crees que no tienes muchos amigos actualmente o no compartes algo más allá de una amistad con alguien especial, es por algo. También puedes sentirte solo rodeado de personas, pero eso ya es otra historia que tiene que ver más con el grado de conexión que sientes con la gente que te rodea. Por tanto, en lugar de caer en la desesperación o forzar algo que no hay, lo mejor es reflexionar sobre tu propia soledad y, en última instancia, en cómo podrías aprovecharla.

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Como decíamos, vivimos en un mundo en el que no solo existe una sensación de urgencia en lo más estrictamente laboral, sino también relacional. Sales a la calle cualquier día de verano y las terrazas y chiringuitos están repletos de gente afín pasándoselo bien. La soledad, en definitiva, está devaluada. Tendemos a asumirla más como una condena que como un privilegio. Y aunque disfrutemos mucho de nuestro tiempo solos, es inevitable no pensar o sentir cierta aflicción frente al hecho de no tener a mucha gente alrededor, pues vivimos en una sociedad global hiperconectada y no podemos desprendernos de su huella.

¿Un estigma?

"La soledad se ha convertido en un estigma", asegura Tyler Kleeberger, psicólogo estadounidense, en un artículo de la revista 'Medium'. "Una persona solitaria está vista como socialmente incompetente, perezosa o, en el mejor de los casos, excéntrica, y en el peor, que está enferma de alguna patología social". Sin embargo, la soledad es algo natural e intrínseco a nuestra condición de humanos.

"Nunca podremos eliminar la experiencia de la soledad, así que debemos aprender a aceptarla"

Nadie puede experimentar el mundo por nosotros ni nosotros podemos experimentarlo por él. Por ello, podemos apoyarnos mutuamente, pero nunca ponernos en la piel de otra persona o sentir lo que ella siente, de ahí que se produzca una "disonancia", como la llama Kleeberg, que nos haga caer una y otra vez, a lo largo de toda nuestra vida, en una irremediable soledad. "No hay manera de lograr el pleno conocimiento y conexión con otro ser humano", avisa. Pero esto no nos tiene que condicionar a la hora de buscarla, por supuesto.

"Nunca podremos eliminar la experiencia de la soledad, así que debemos aprender a aceptarla", asevera el psicólogo. Y esto no pasa por fingir que no está, lo cual nos llevaría a estar permanentemente entretenidos o buscando vías de escape. Hay que abrazar a la soledad e intentar sacar algo positivo de ella. Básicamente, porque como advierte Kleeberg, "en sí misma no tiene valor moral: no es buena ni mala, sino que se puede usar de manera positiva o negativa".

Tiempo para pensar

A veces necesitamos estar solos. Sobre todo si estamos pasando un bache acusado del que necesitamos reponernos o nos encontramos en un punto de inflexión en nuestra vida. Para seguir avanzando, necesitamos a los demás, y si estos no están con nosotros, más vale detenerse a pensar. Y como no podemos seguir sin los demás, cabe aprovechar los momentos de aislamiento físico o emocional para cuidarse a uno mismo o hacer un recuento exhaustivo de dónde estamos y qué queremos. Posiblemente añoremos la presencia de alguien, y si es así, adelante. No somos islas en mitad del océano.

"La conexión ocurre cuando profundizas lo suficiente en la historia de alguien para encontrar la tuya propia"

Si echamos de menos a personas que ya no están con nosotros (véase una pareja o un amigo), habrá que aprender a buscar lo que vimos en ellos en otra parte. Somos tan parecidos como distintos, por lo que no te asustes si crees que lo que tuviste con alguien era único: ya llegarán otras personas que también nos enamorarán por cómo son y la relación que tienen con nosotros. Y ante esto solo cabe tener paciencia, pues un vínculo positivo y duradero necesita tiempo. Ahora bien, ¿cómo surge esa conexión?

"El amor, en su forma ideal, es una relación donde florece la conexión porque las personas están lo suficientemente seguras como para revelar lo profundo de sí mismos", define Kleeberg. Entonces, podríamos decir que se produce una identificación de la vulnerabilidad de cada uno que hace que desarrollemos empatía por esa persona y queramos estar cerca de ella porque sabemos que nos hace sentir bien. "La conexión ocurre cuando profundizas lo suficiente en la historia de alguien para encontrar la tuya propia", recalca el psicólogo.

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Por esto mismo es tan difícil y a la vez exigente: requiere algo de nosotros. "La pertenencia exige historia compartida, proximidad, permanencia y visión común", observa Kleeberg. "Las fantasías del amor romántico o de una comunidad de amigos ambigua no se adhieren a tal exigencia". Es por esto mismo por lo que no te debes desesperar y estar atento a cualquier persona que conozcas y que podría ser un potencial aliado en tu camino. Si te sientes solo o estás pasando una racha solitaria, también puedes recuperar el contacto con algún antiguo amigo. Como decíamos, ninguno somos islas y tarde o temprano volverás a la senda de la sociabilidad, sea en este verano o en el siguiente.

Llega el verano y, con él, las expectativas de las vacaciones crecen. Nada más comenzar el mes de mayo a todo el mundo le entran prisas por buscar un destino estival en el que descansar y a la vez divertirse. Las conversaciones informales a pie de calle revelan esa urgencia de encontrar planes increíbles, rodeado de gente especial. Pero si estás en una mala racha social (ya sea porque has estado envuelto en una ruptura amorosa hace poco o se ha roto el grupo de amigos en el que estabas), es posible que te sientas más solo de lo normal y desprecies la idea de irte de vacaciones.

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