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Esto es lo que le pasa a los cerebros de los astronautas cuando están en la Tierra, según un estudio
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Esto es lo que le pasa a los cerebros de los astronautas cuando están en la Tierra, según un estudio

Una investigación ha descubierto que el tiempo que se pasa en órbita tiene un efecto profundo en las 'tuberías' del cerebro, por lo menos en los novatos

Foto: Fuente: iStock.
Fuente: iStock.

Sabemos de sobra que los astronautas deben estar en unas condiciones físicas envidiables para poder ocuparse de vigilar la Tierra desde la Estación Espacial o surcar el espacio en busca de nuevas estrellas. Como es lógico, sus cuerpos se tienen que ajustar a una vida muy diferente a la que estamos acostumbrados en nuestro planeta, y por ello es tan importante que se encuentren en un estado óptimo.

La última evaluación del efecto de deformación de la microgravedad en nuestra biología se ha centrado en los espacios que rodean los vasos sanguíneos que se entrelazan a través de nuestro cerebro, revelando cambios preocupantes en los astronautas. Investigadores de Estados Unidos compararon una serie de imágenes de resonancia magética (IRM) de 15 cerebros de astronautas, tomadas antes de pasar seis meses en la Estación Espacial Internacional, y seis meses después de su regreso, informa 'Science Alert'.

Se estudiaron imágenes de 15 cerebros de astronautas, tomadas antes de pasar seis meses en la Estación Espacial Internacional, y seis meses después de su regreso

Usando algoritmos para evaluar los tamaños de los espacios perivasculares (brechas en el tejido cerebral que se cree que facilitan el equilibrio de los fluidos), el equipo descubrió que el tiempo que se pasa en órbita tiene un efecto profundo en las 'tuberías' del cerebro, por lo menos en los novatos. Entre el grupo de astronautas veteranos, parecía haber poca diferencia en los tamaños de los espacios perivasculares en los dos escaneos tomados antes de la misión y los cuatro tomados después. Según fuentes del estudio, podrían haber alcanzado algún tipo de homeostasis.

Foto: José Andrés (i) y Charisse Dickens con su paella. (Axiom)

Los hallazgos podrían no ser tan sorprendentes, dado lo que ya sabemos sobre cómo el cerebro se distorsiona cuando se cancela el tirón constante de la gravedad. Estudios previos sobre los tejidos cerebrales y sus volúmenes de líquido han descubierto que se recuperan lentamente de una temporada en el espacio, y algunos cambios persisten durante un año o más. En realidad, los astronautas rara vez hacen más de unos pocos viajes al espacio en su vida, lo que pasa es que pasan mucho tiempo en él (unos seis meses), aunque esto podría cambiar en el futuro.

Vale la pena saber si los viajes repetidos agravan el daño o si los cambios experimentados en ese primer viaje adaptarían temporalmente a los astronautas a un nuevo tipo de normalidad. La naturaleza no nos puso el cerebro en los pies, sino en lo alto por algo. Incluso en el contexto de espacios perivasculares expandidos, aún no está del todo claro si el cambio conlleva algún riesgo apreciable para la salud.

Vale la pena saber si los viajes repetidos agravan el daño o si los cambios experimentados en ese primer viaje adaptarían temporalmente a los astronautas a un nuevo tipo de normalidad

Solemos aprovechar al máximo este sistema de drenaje neurológico cuando dormimos. El flujo de fluidos alrededor de nuestra materia gris parece desempeñar un papel importante en la eliminación de los productos de desecho que se acumulan durante nuestras horas más activas. Sin estos canales funcionando de manera eficiente, los materiales disruptivos podrían acumularse, lo que podría contribuir a aumentar los riesgos de trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer.

Es demasiado pronto por ahora para saber si la microgravedad tiene algún impacto en la circulación del líquido cafalorraquídeo alrededor de nuestras cabezas y mucho menos si los cambios en las formas de la red de canales son significativos. Es posible que ni siquiera se vuelva evidente hasta que los investigadores tengan una muestra de buen tamaño de astronautas veteranos con una carrera sustancial en su haber.

Al estudiar los cambios sutiles en la salud y la anatomía en condiciones que nunca evolucionamos para soportar, es casi seguro que aprenderemos más sobre las enfermedades y los trastornos que nuestros cuerpos se han visto obligados a soportar aquí.

Sabemos de sobra que los astronautas deben estar en unas condiciones físicas envidiables para poder ocuparse de vigilar la Tierra desde la Estación Espacial o surcar el espacio en busca de nuevas estrellas. Como es lógico, sus cuerpos se tienen que ajustar a una vida muy diferente a la que estamos acostumbrados en nuestro planeta, y por ello es tan importante que se encuentren en un estado óptimo.

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