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Por qué en los márgenes de los manuscritos medievales aparecen conejitos asesinos
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La ilusión de la venganza

Por qué en los márgenes de los manuscritos medievales aparecen conejitos asesinos

Este tipo de imágenes, de entre los siglos XII y XIII y que ahora recorren internet en forma de meme, se conocían como bromas y tenían mucho contenido implícito

Foto: Foto: Wikipedia/EC.
Foto: Wikipedia/EC.

Amantes de las zanahorias, en nuestra infancia nos contaron que los conejos siempre tienen mucha prisa, que dentro de las madrigueras habitan en un mundo casi humano, aunque a su medida, que corren de los humanos que quieren hacerles daño. Entre el cuento y la realidad, lo cierto es que su figura literaria ha calado hondo en el imaginario social, pero, si se trata de hablar de libros y conejos, no basta con quedarse en la literatura moderna.

Lejos de la imagen celestial, en la Edad Media los conejos se impusieron en los márgenes de decenas de manuscritos hechos a mano antes de la invención de la imprenta a mediados del siglo XV. Empuñando espadas, hachas y arcos, luchando contra humanos y perros, es decir, aquellos que a menudo los cazaban, aparecían en unos trazos que se intuyen como venganza.

Foto: Bestiario medieval. (Wikimedia commons)

Así, por ejemplo, una serie de imágenes en los márgenes inferiores de un volumen que conserva la Biblioteca Británica MS Royal muestran la violencia ejercida por conejos en una secuencia a la que no le falta detalle: un conejo derriba con su arco a un perro que se disponía a cazar, aplomado el sabueso, lo trasladan como rehén entre varios conejos hasta el lugar donde lo sentencian a muerte en la horca.

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Foto: Wikipedia.

Invertir la dinámica del mundo real

En otro volumen aparece un conejo atravesando con su espada el cuello de un cazador, y en otro son dos los conejos que apalean a un hombre y lo despellejan vivo. Más adelante, se les unirían otros animales, incluso perros, que se representarían también como partidarios de esta venganza de los conejos.

Este tipo de imágenes, de entre los siglos XII y XIII, que ahora recorren internet en forma de meme, se conocían entonces como 'drolleries' o bromas. En este sentido, puede parecer que nuestros antepasados tenían los mismos códigos de humor que nosotros, pero en ellas había mucho más contenido implícito: se caracterizaban por recoger escenas extravagantes que a menudo invertían la dinámica del mundo real, es decir, distorsionar la normalidad para señalizarla.

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Foto: Wikipedia.

No eran garabatos por aburrimiento, sino, en muchos casos, mensajes subliminales. La idea del mundo al revés empezó a atraer a los escritores del momento, es decir, a los monjes y algún que otro noble, porque les ofreció la oportunidad de rebelarse con la seguridad de unas hojas que no todos verían y, más aún, que no todos entenderían, al menos a pequeña escala, contra las graves desigualdades de los sistemas feudales de la época.

Mensajes contra las normas culturales

Poco a poco, esto se convirtió en un colectivo por representar escenarios en ilustraciones como lo opuesto a la realidad. Esto es lo que dio origen a la expresión 'el mundo al revés' para referirse a ilustraciones que nada tenían que ver con el texto que rodeaban.

A través de la parodia, se pretendía provocar una subversión oculta contra las normas culturales. A diferencia de las catedrales y las iglesias, que eran una experiencia pública compartida, los libros eran una experiencia privada. Algo que solo los ricos podían permitirse. De esta forma, los márgenes resultaban el lugar seguro para burlarse del establecimiento religioso y de la creencia popular.

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Foto: Wikipedia.

El investigador Jon Kaneko-James explica que "la imagen habitual del conejo en el arte medieval es la de la pureza; es por eso que algunas representaciones medievales de Cristo tienen un arte marginal que retrata un verdadero zoológico de caricias de inocentes, no violentos, pequeños conejitos blancos y marrones en el campo". Sin embargo, los creadores de este tipo particular de notas humorísticas lo resignificaron, o más bien resignificaron el mensaje simbólico a través de la imagen misma.

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Foto: Wikipedia.

La iconografía cristiana

De hecho, la iconografía cristiana ha derivado en diferentes connotaciones de conejos y liebres. Mientras que en el Antiguo Testamento los conejos tenían una connotación negativa de sexualidad desenfrenada y animales inmundos, la connotación positiva representaba conejos blancos y liebres como símbolos de castidad y pureza.

Muchos clérigos consideraban que, como el amor cortés o los torneos, la caza excitaba la concupiscencia y desataba la violencia, así que aprovecharon los "espacios marginales" de los folios para mostrar su menosprecio hacia la violencia de los señores feudales. Esta postura cambiaría en los siglos XIV y XV, con el encumbramiento de la cultura cortés.

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Foto: Wikipedia.

"A menudo, en los márgenes de los manuscritos medievales encontramos imágenes extrañas con todo tipo de criaturas fantásticas, mitad bestias humanas, mitad animales", escribe Marjolein de Vos de Sexy Codicology, que añade que "incluso en los libros religiosos, los márgenes a veces tienen dibujos que simplemente se burlan de los monjes, monjas y obispos".

Sátiras muy visuales

No todos los marginalia eran obscenos. Sin embargo, hay muchos ejemplos en textos religiosos y médicos de la era medieval que están llenos de imágenes de partes del cuerpo, animales, monstruos. Desde escenas con órganos sexuales como plantas que crecen en el huerto de los conventos, hasta batallas entre algo parecido a los dragones, y luego están los conejos asesinos.

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Foto: Wikipedia.

Hasta hace poco, se había considerado que estos marginalia no tenían sentido, partiendo de las nociones preconcebidas que tenemos sobre las creencias religiosas estrictas de entonces, pero lo cierto es que la sátira como crítica a las normas ya estaba presente.

Los marginalia de los libros, de hecho, llegaron a materializarse en representaciones físicas, nada más y nada menos que en las paredes de alguna iglesia. Por ejemplo, las misericordias en la catedral de Mánchester muestran a un cazador siendo cazado por conejos. Durante la Edad Media y el Renacimiento, la cultura de la risa intentó así hacer más llevadero el mundo que se consideraba normal, lleno de misticismo, dogmatismo y seriedad.

Amantes de las zanahorias, en nuestra infancia nos contaron que los conejos siempre tienen mucha prisa, que dentro de las madrigueras habitan en un mundo casi humano, aunque a su medida, que corren de los humanos que quieren hacerles daño. Entre el cuento y la realidad, lo cierto es que su figura literaria ha calado hondo en el imaginario social, pero, si se trata de hablar de libros y conejos, no basta con quedarse en la literatura moderna.

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