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El 'sesgo de progreso': los factores por los que inicias una relación de pareja
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El 'sesgo de progreso': los factores por los que inicias una relación de pareja

A pesar de que una unión romántica depende del consentimiento de las dos partes, hay múltiples elementos que hacen que no seamos tan libres en nuestra elección

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¿Cuáles son los aspectos en los que más te fijas cuando conoces a alguien? Lógicamente, las personas en un primer momento nos entran por los ojos, más aún si las acabamos de conocer y todavía no sabemos nada de ellas. Pero luego, una vez ya vas haciéndote una idea de su personalidad, ¿qué es lo que determina que alguien te acabe interesando hasta el punto de querer compartir tu vida con ella?

Se entiende que los amigos y las parejas son aquellas personas que no elegimos y que queremos que nos acompañen a lo largo de nuestra vida. A diferencia de los lazos familiares, los cuales no podemos escoger. Pero a la hora de la verdad, ¿cuánto de esta elección es racional y cuánto meramente circunstancial o, incluso, irracional? Las personas cambian y es lógico que algunas con las que manteníamos una gran relación ya no nos acompañen. Pero, ¿qué sucede cuando conocemos a alguien por primera vez y por qué estamos tan seguros de que podemos confiar en él o ella?

"Las personas son mucho menos selectivas cuando eligen a sus compañeros de lo que creen, incluso aunque no sean sus parejas ideales"

Una investigación publicada en 2020 habla de un "sesgo de progreso" que hace que estemos bastante limitados a la hora de tomar una decisión cuando empezamos una relación romántica con alguien. Esto consiste en que, cada vez que dos individuos se juntan con pretensiones románticas o sexuales, en ellos aflora la urgencia o la expectativa de que esa relación se mantenga o, en este sentido, que caiga en la inercia. Es decir, estamos programados, a pesar de los enfoques críticos que han emergido en los últimos años en relación a la monogamia o al matrimonio, para vivir en una relación romántica con alguien y hacer que esta dure lo máximo posible.

Exigentes pero tenaces

Todo ello a pesar de lo difícil que supone encontrar a alguien que merezca la pena. Este fue otra de las conclusiones del estudio realizado por académicos de la Universidad de Toronto, quienes además de refutar la idea de que siempre elegimos con quien estamos y con quien nos implicamos, también recuerdan que somos demasiado exigentes a la hora de aceptar a una persona.

Uno de los factores que alimentan este 'sesgo de progreso' es la idealización romántica, según la cual, tendemos a pensar que tenemos un alma gemela

En primer lugar, "las personas son mucho menos selectivas cuando eligen a sus compañeros de lo que creen", asegura el estudio, cuyos resultados han sido recogidos por la 'BBC'. En general, nos sentimos atraídos por muchas personas que pueden ser nuestras parejas potenciales, ajustando sus estándares y pasando por alto sus errores, por lo que por lógica "terminan apegándose rápidamente a ellas", incluso "si no son necesariamente sus parejas ideales".

Y, en segundo lugar, además de ser menos exigentes con quien quedamos de lo que nos gustaría, la inmensa mayoría de los sujetos tienden a permanecer en las relaciones y hacer que progresaran, en lugar de darlas por terminado. Evidentemente, cuanto más tiempo llevas con alguien más difícil va a ser la separación o más dolorosa puede llegar a ser para los dos. Por no hablar de si a los dos les une un matrimonio o aspectos de una vida en común como un trabajo o una casa. En ese caso, la separación puede alargarse de forma dilatada en el tiempo, hasta el punto de no llegar a producirse. De ahí también el "sesgo de progreso".

Factores biológicos y culturales

"Este sesgo es similar a las tendencias psicológicas que se muestran en otras esferas ajenas a las relaciones, como la falacia del coste irrecuperable (no querer tirar algo en lo que has invertido mucho tiempo o dinero), el sesgo del 'status quo' (basado en "mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer") o la trampa de quedarte satisfecho en tu comodidad antes que arriesgarte en conseguir algo mejor", asevera Samatha Joel, profesora de psicología en la Western University de Canadá y una de las autoras del estudio. "Y esto se debe a dos factores: la evolución y las normas culturales".

Por supuesto, uno de los factores que alimentan este sesgo de progresión es la idealización romántica que preside nuestras vidas, según la cual, tendemos a pensar, aunque sea de manera inconsciente, que hay alguien ahí fuera para nosotros, un alma gemela. Esta concepción del amor romántico hace mucho daño a las relaciones, pues sirve para justificar y sustentar parejas que seguramente estuvieran mejor separadas, que solo están juntas porque se autoconvencen de que están hechos el uno para el otro. En otras palabras, están enamoradas del amor, una mera idea perfecta, y no de la persona con la que están, que es imperfecta al ser de carne y hueso.

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"A medida que pasa el tiempo, comienzas a desarrollar una historia de la pareja, que no es más que una narración de todas las cosas que habéis hecho juntos y también aquellas que habéis superado", explica Robert Levenson, profesor de psicología de la Universidad de California en Berkeley, quien aporta su visión de por qué existe este sesgo. "Esto es positivo y te mantiene en la relación incluso cuando las cosas se ponen difíciles". Sin embargo, "también te puede llevar por el camino equivocado, ya que corres el riesgo de quedarte con alguien que no es una buena pareja para ti, permaneciendo en una relación de la que deberías salir"

Al final, como en todas las cosas, lo más importante es encontrar un equilibrio entre la dependencia amorosa y la capacidad de verte a ti mismo como un sujeto independiente, que busca el amor pero no está afectado en exceso por las ideas románticas. No es cuestión de conformarse con cualquiera pero tampoco pasarse toda la vida esperando a esa persona perfecta, pues esta no existe. Lo más importante para darte cuenta es no dejar de lado las cosas que te gustaba hacer cuando no estabas con esa otra persona, a la par que mantener el contacto con el resto de relaciones que hay en tu vida, las cuales son igual de importantes.

¿Cuáles son los aspectos en los que más te fijas cuando conoces a alguien? Lógicamente, las personas en un primer momento nos entran por los ojos, más aún si las acabamos de conocer y todavía no sabemos nada de ellas. Pero luego, una vez ya vas haciéndote una idea de su personalidad, ¿qué es lo que determina que alguien te acabe interesando hasta el punto de querer compartir tu vida con ella?

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