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¿Estás enamorado del amor? Cuando la idealización puede a la realidad
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¿Estás enamorado del amor? Cuando la idealización puede a la realidad

Cuando sentimos el amor desde un punto de vista ideal, no suele acabar bien. Dos psicólogas explican los riesgos de idealizar a la pareja, tanto antes como durante o después de la relación

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"Necesito alguien con quien compartir / el resto de mi vida / mis más íntimos pensamientos / y mis más privados detalles / alguien que permanezca a mi lado / y me ofrezca su apoyo / y de vuelta obtenga el mío". Esta bella balada de Depeche Mode es una de entre miles que testifican la necesidad que sentimos los humanos de experimentar amor por alguien. Algo lógico, pues como también decía el político, "somos sentimientos y tenemos seres humanos". Ninguna persona es una isla, y aunque socialicemos con los demás para sobrevivir, también apremia en nosotros la búsqueda de alguien especial, alguien que, como canta David Gahan, comparta con nosotros un sentido a nuestra existencia y nos acompañe en los mejores y peores momentos.

Entonces, sentimos un hueco que precisa ser llenado, ahí, al fondo de nuestro corazón, donde supuestamente solo debería haber vísceras, sangre y tejidos. Además, conforme nos vamos haciendo mayores, y sobre todo con la llegada del despertar sexual relativo a la adolescencia, asistimos a un emparejamiento general de nuestro entorno. Parece ser que era eso de lo que hablaban tanto las películas y cuentos para niños, de ese momento en el que por fin el príncipe y la princesa se juntan, son felices y comen perdices. Y entonces, acaba la historia, pues parece que el desenlace a todo conflicto de los protagonistas consigo mismos y su entorno estriba en emparejarse.

"En la cultura española y occidental, no hay un modelo de ser adulto que incluya no tener pareja"

Las historias de amor están muy bien. Pero a la hora de extrapolarlas a la realidad, esta cae por su propio peso. Básicamente, porque el amor, a pesar de todo lo bueno que puede llegar a ser, a veces no basta. De ahí que muchas personas que se quieren acaben por tomar la decisión de separarse al dejar de compartir un camino o un mismo destino, sea de mutuo acuerdo o no. Puede que uno de los dos se haya percatado de esta circunstancia y el otro no. Lo cierto es que, como decía un filósofo alemán, "todo lo que existe merece perecer". El amor, un ente existente como tal, aunque sea una idea abstracta, también.

"En la cultura española y occidental, no hay un modelo de ser adulto que incluya no tener pareja", asevera Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga española, a El Confidencial. "Los viajes, las hipotecas, las cenas en familia... todo son para dos. Aunque seas una persona adulta que tiene amigos, trabajo o familia... si no tienes pareja siempre vas a tener la sensación de que falta algo, o como mínimo sentirás extrañeza por el hecho de no vincularte a una persona como hacen los demás. Ahora, que vienen las navidades, esta percepción individual tiende a aumentar mucho más. Por muy satisfecho que estés con tu vida, si estás soltero o soltera es como si faltara algo".

Amores platónicos

De ahí que muchas veces incurramos en el error de enamorarnos simplemente de la idea de estar enamorados. Lo cual es muy peligroso, ya sea porque lo hemos sentido alguna vez o simplemente lo hemos visto en parejas amigas. En ese caso, estaremos idealizando relaciones pasadas que tampoco fueron perfectas o bien algo que nunca tuvimos pero que, a través de la cultura y las relaciones de nuestro entorno, anhelamos disfrutar como si fuera el mayor objetivo vital al que podemos aspirar.

El amor consiste en "la decisión consciente de querer estar con alguien"; el enamoramiento es "solo un proceso biológico que pasa"

¿Qué perfil psicológico podrían tener las personas que tienden a idealizar la propia idea del amor o a caer irremisiblemente en el amor platónico una y otra vez? Hay muchos rasgos de personalidad que pueden distinguir a estas personas de otras más realistas o pragmáticas. "Si tuviéramos que hacer una distinción, serían aquellas que no tienen una autoestima muy alta, se muestran más inseguras o que se sienten tan vulnerables que necesitan depender de otras personas a las que consideran más fuertes", asegura por su parte Vanessa Fernández, profesora de psicología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) a este diario. "A veces sienten un vacío muy profundo y creen que la idea de la 'media naranja' está ahí para cubrirlo. Tu pareja no es tu 'media naranja', sino aquella persona con la que decides disfrutar de ese 'zumo de naranja' que es el amor. Al final, se sienten afortunadas de que una persona les haga caso, tienen un pensamiento romántico y tienden a una excesiva idealización".

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Evidentemente, dicha idealización no es mala, ni mucho menos. Como explican ambas psicólogas, "es una parte esencial del enamoramiento", ya que "es un mecanismo biológico y adaptativo que surge cuando dos personas que se desean se juntan". Esta contribuye a que "idealicemos a la persona al ver solo sus cosas buenas", como recalca Lombardía. Una "falta de criterio para poder identificar esa serie de rasgos que posteriormente pueden resultar un problema para mantener la relación", señala por su parte Fernández. En lo que coinciden es que cuando se alarga en el tiempo puede llegar a ser mala, ya que "nos impide ver actitudes del otro que nos pueden hacer daño", lo cual es muy negativo al poder derivar en una especie de relación tóxica de la que "te resulta muy difícil alejarte, pues todas las emociones te invaden".

El amor como proceso, no como fin

Llegados a este punto, cabe diferenciar entre el amor y el enamoramiento. A pesar de que suene obvio, el primero implica "la decisión de estar con esa persona cuando ya la conoces", como sentencia Lombardía. El amor, por tanto, como decisión; el enamoramiento, el proceso biológico y hormonal que hemos descrito anteriormente. Como es lógico, todo el mundo cambia con el tiempo en mayor o menor medida, de ahí que las virtudes y las deficiencias de la personalidad también lo hagan. "Crecemos y las relaciones avanzan con nosotros, se presentarán problemas que podremos resolver o no, pero en todo caso el noviazgo funcionará si no se idealiza la relación y los dos implicados saben que para cubrir sus necesidades no pueden recurrir exclusivamente a su pareja".

Una idealización 'a posteriori'

Por otro lado, ¿la idealización puede venir también después de la relación en forma de nostalgia? Sí, pero no solamente porque se echa de menos a la persona de la que estábamos enamorados en cuestión, sino también todo lo que nos unía a ella. "La nostalgia no tiene por qué ser una idealización del pasado, ya que podemos llegar a echar de menos hasta algo que no nos gustaba", asegura Fernández. "Cuando rompemos con una pareja, también lo hacemos con un estilo de vida y una rutina". ¿Cómo pasar página y seguir adelante? "Mirando al futuro, rodeándote de gente que te importa y te motiva, que te llena, valorando todas las cosas que tienes en el presente y sobre todo recordando y haciendo un análisis justo de aquello que dejaste atrás y por qué, es decir, reparando en las cosas buenas y malas".+

"El amor es una mera construcción mental y, como tal, sigue una conducta a nivel cognitivo"

"Me parece muy importante recordar que el amor solo está únicamente en la cabeza", recuerda Lombardía por su parte. "Es una mera construcción mental y, como tal, sigue una conducta a nivel cognitivo. El hecho de que yo piense algo no tiene por qué ser verdad", recalca, incidiendo en que se debe enseñar a la persona a desprenderse de sus propios pensamientos si estos son negativos o lo está pasando mal por ellos. "La gente que suele idealizar tanto el amor está muy adherida a sus creencias sobre él, asumiendo que todo lo que piensan es verdad porque van unidos a un componente emocional muy fuerte. ¿Cómo vas a olvidar algo tan bonito y que les hizo sentirse tan bien?".

El amor no basta

A este respecto, Fernández concluye que para no caer en una excesiva idealización del amor la persona necesita "hacer un análisis adecuado las razones por las que le gusta alguien y aquellas por las que le desagrada". Y, aún más importante, "valorarse a sí misma, reflexionar en todo lo que le aporta esa relación y no caer en el pensamiento de que todo tu mundo se reduce a una persona".

Por su parte, Lombardía cita al escritor Aaron T. Beck y su libro 'Con el amor no basta', lo cual conecta con el inicio del artículo. "Hay que ver las relaciones románticas como un medio y no como un fin para ser feliz", sentencia. "El amor no lo puede todo, cada uno de los lados, tanto luminosos como oscuros de la persona debe coincidir con los de la otra. Y cuando no lo hacen, tal vez sea hora de cortar, por mucho que se quieran". No obstante, "las relaciones son un mundo y hay veces que a pesar de que estén desequilibradas o sean desiguales funcionan". A lo que Fernández añade: "¿Si no, cómo crees que aguantaron tanto nuestros padres y abuelos, cuando siempre uno de los dos de la pareja, generalmente el hombre, llevaba las riendas de la relación?".

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