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Cómo la nueva pornografía puede afectarnos a nivel psicológico
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Cómo la nueva pornografía puede afectarnos a nivel psicológico

Una empresa de realidad inmersiva promete una experiencia erótica única a sus usuarios al hacer un intercambio de cuerpos y de géneros. ¿De qué manera puede condicionarnos?

Foto: Fuente: iStock
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Cada cierto tiempo aparecen en la red noticias sorprendentes sobre el alcance que podría llegar a tener el impacto de la realidad virtual en el ámbito pornográfico. La máxima de "ver para creer" es más cierta que nunca: una vez te pones las gafas de realidad inmersiva junto a unos buenos auriculares que te aíslen sónicamente del mundo exterior, todo lo que ves y sientes adquiere una intensidad tan real que el cerebro cae en la trampa con una facilidad pasmosa. Aunque físicamente no estés ahí, de hecho, 'estás'. Si además le añades unos buenos accesorios que estimulen los sentidos que quedan por sucumbir al engaño, como receptores olfativos o táctiles, la sensación generada puede llegar a involucrarte ya casi de forma total en la experiencia virtual.

Y esta tecnología, aplicada al porno, puede ser una bomba. Como cualquier nuevo invento tecnológico, su utilidad y buen hacer dependerá del uso que le demos. Y a pesar de que pueda entrañar muchos peligros, pues no deja de brindar una experiencia totalmente inmersiva en la que el sujeto puede desplegar sus fetiches sexuales y hasta diseñar a la carta los cuerpos con los que quiere vivir la experiencia, a juzgar por las descripciones de algunos de los programas y servicios informáticos que ya se están testando y los testimonios de la gente que ya los ha probado, estos nuevos medios virtuales de disfrutar del sexo parecen tener como fin último que no haya ninguna persona insatisfecha sexualmente en el futuro.

"Primero se calentaron frotándose de manera virtual entre sí. Aunque no hubo contacto físico, ambos sintieron chispas cuando sus avatares hicieron contacto"

De hecho, en plataformas como PornHub ya hace tiempo que hay vídeos en los que tan solo debes ponerte las gafas para estar dentro de rodajes pornográficos con avatares digitales y ser el protagonista de las escenas. Ahora, sin embargo, están desarrollándose programas de realidad virtual que van mucho más allá, y que entre otras cosas, prometen la posibilidad de hasta intercambiar tu cuerpo con el de otra persona a la que deseas o con la que, al menos, tienes una mínima relación de confianza como para tomar prestado su organismo de forma temporal y así deleitarte siendo ella. Incluso, puedes escoger una identidad no humana e inanimada, como por ejemplo una mesa o una silla.

Sexo en el metaverso

Así lo corrobora la psicóloga sexual Cathline Smoos, quien en una sesión de 'sexting' con su novio en el programa de realidad virtual VCR Chat, probó a excitarse sexualmente adquiriendo de avatar a una mesa. Su pareja escogió un televisor. La anécdota la cuenta la periodista Jake Hall en 'Mel Magazine': "Primero se calentaron frotándose de manera virtual entre sí, usando manos virtuales unidas a sus avatares del metaverso. Aunque no hubo contacto físico, ambos sintieron chispas cuando sus avatares hicieron contacto".

"Los neurocientíficos sienten mucha curiosidad por conocer las consecuencias psicológicas de experimentarse a uno mismo con otro cuerpo diferente al suyo"

Smoos llama a esa curiosa sensación táctil que te embarga cuando estás inmerso en la realidad virtual sin que haya un contacto real de piel con piel como "ghost touch", el cual se ha estudiado desde diferentes prismas, empezando por la psicología o la neurociencia. Pero, no contenta con estos experimentos, la terapeuta fue más allá y se puso en contacto con una plataforma de investigación en realidad virtual llamada 'The Machine to Be Another", la cual está probando el intercambio de cuerpos en realidad virtual sin tampoco aplicarlo solamente al mundo del porno, sino también para estimular el pensamiento crítico en torno a las nociones de género.

¿Cómo? Básicamente, su tecnología permite que te puedas colocar en el cuerpo de otra persona, especialmente el de una con la que tengas la suficiente confianza, ya que ella hará lo mismo. Así, si alguna vez te has preguntado cómo sería disfrutar del sexo siendo un cuerpo de tu género opuesto, con esta herramienta puedes saciar tu curiosidad o fantasía. Pero lo más importante, podrás verte desde fuera, interactuando con la ilusión virtual de ti mismo que encarna tu interlocutor, lo que sin duda puede producir un efecto de extrañamiento muy agudo, y a la vez promete ayudar a las personas que sufren de dismorfia corporal.

Foto: La dismorfia es un trastorno que puede aparecer o reaparecer con las primeras señales de envejecimiento (Fotograma de 'Blancanieves y el cazador')

"La investigación sobre neurociencia ha desarrollado diferentes formas de generar ilusiones cognitivas que crean la sensación de tener un cuerpo diferente, de habitar el cuerpo de otra persona", explican desde la página web de Be Another Lab, la empresa que está implementando esta tecnología. "En estos experimentos, las respuestas psicológicas y fisiológicas de los sujetos de la investigación sugirieron que se sentían como si tuvieran un cuerpo diferente. Por tanto, no importaba si 'el nuevo cuerpo' era el de un avatar digital o el de un maniquí de plástico. A esto se le llama ilusión de transferencia corporal o ilusión de propiedad de cuerpo completo. Los neurocientíficos sienten mucha curiosidad ante las consecuencias psicológicas de experimentarse a uno mismo con otro cuerpo diferente al suyo".

La Realidad Virtual de Encarnación (EVR)

En este sentido, aprovecharon la tecnología no con el fin de conseguir una excitación sexual a partir de ella, como bien haría cualquier servicio de realidad virtual pornográfica, sino para fomentar la empatía hacia los cuerpos no normativos. Usando esta herramienta, "los científicos podrían demostrar que los sujetos de estudio con piel blanca sintieron una reducción significativa de sus prejuicios raciales implícitos después de verse en la perspectiva de primera persona de un avatar digital con piel oscura", afirman desde la página web.

González, uno de los miembros de Be Another Lab, asegura que ha conocido a personas que después de probar su producto se han enamorado al intercambiarse los cuerpos virtualmente

"La investigación neurocientífica ve un gran potencial en la Realidad Virtual de Encarnación (EVR) para aspirar a una sociedad más positiva", prosigue el texto de presentación. "Los sistemas de realidad virtual podrían ayudar a superar los estereotipos negativos entre grupos y mejorar el comportamiento social fomentando la toma de perspectiva activa o la empatía. Be Another Lab cree firmemente que la empatía, basada en la compasión y el entendimiento mutuo, puede contribuir a una sociedad mejor en la que las personas cuiden unas de otras sin importar sus diferencias. El objetivo es aplicar el conocimiento tecnocientíifico de manera crítica para impulsar la conexión humana, la comprensión mutua y la bondad".

Hacia una nueva visión del sexo

Tal y como suena la descripción parece que se trata de la típica empresa tecnológica afincada en Silicon Valley que defiende fines altruistas, además de un modo un tanto 'naif'. El lector se preguntará, ¿qué puede conseguir una herramienta que virtualmente me pone en la piel de una persona racializada para que deje de ser tan racista? Evidentemente, responde a una sensación subjetiva que, hasta que no lo pruebas, no puedes describir. A juzgar por el efecto que produce jugar a videojuegos de terror en realidad inmersiva o disfrutar de vídeos pornográficos en realidad virtual, la experiencia se antoja, como mínimo, sorprendente. Daniel González, uno de los miembros del equipo Be Another Lab, asegura en el artículo de Hall que ha conocido a muchas personas que después de probar su producto se han enamorado al intercambiarse los cuerpos virtualmente cuando han tenido una interacción algo más íntima en la máquina.

"Una mujer trans nos preguntó si podía hacer una sesión con una amiga cis, básicamente para mirar hacia abajo y ver cómo sería si no tuviera pene"

"Puede parecer incómodo, pero teóricamente podrías ver tu propio cuerpo a través de los ojos de otra persona", asegura Hall. ¿Qué crees que podrías sentir cuando mantienes sexo contigo mismo? A simple vista, parece un poco egocéntrico o extraño, no obstante ¿quién sabe? Lo que sí que es cierto es que esta tecnología puede estar llamada a debilitar las nociones de género, poniéndonos en la piel de un avatar con un cuerpo de distinto sexo, jugando a favor de la comunidad trans al poder asomarnos por un momento a una experiencia íntima en la cual nuestro género ya no es el que era.

"Una mujer trans nos preguntó si podía hacer una sesión con una amiga cis, básicamente para mirar hacia abajo y ver cómo sería si no tuviera pene", asegura González. "Ella estaba pensando recurrir a la cirugía y quería probarlo de antemano. Su amiga estuvo de acuerdo, así que les dimos algo de privacidad y ambas se desnudaron. Fue una experiencia alucinante para ambos, ya que aumentó la intimidad de su larga amistad".

Foto: La terapia de realidad virtual semiinmersiva del Hospital Civil de Málaga

Sin duda, de implantarse y estandarizarse esta herramienta de realidad virtual, nuestra noción del sexo cambiaría, ya no solo porque las nociones o los prejuicios de género quedarían en un segundo plano al poder escoger el género con el que quieres vivir la experiencia, sino porque se abriría la mentalidad hacia relaciones sexuales mucho más abiertas y participativas en las que podrías pasar un buen rato con alguien a quien quieres sin que en realidad sea esa persona. Es decir, el abanico del deseo humano se volvería mucho más amplio, pudiendo elegir a la carta con quién quieres acostarte sin que haya una conexión sexual real con la persona física con la que estás manteniendo la sesión. Pero esto, evidentemente, también plantea muchos problemas, sobre todo acerca de cómo reaccionaría nuestra mente ante las infinitas posibilidades que ofrecería este mundo de ilusiones generadas artificialmente.

Cada cierto tiempo aparecen en la red noticias sorprendentes sobre el alcance que podría llegar a tener el impacto de la realidad virtual en el ámbito pornográfico. La máxima de "ver para creer" es más cierta que nunca: una vez te pones las gafas de realidad inmersiva junto a unos buenos auriculares que te aíslen sónicamente del mundo exterior, todo lo que ves y sientes adquiere una intensidad tan real que el cerebro cae en la trampa con una facilidad pasmosa. Aunque físicamente no estés ahí, de hecho, 'estás'. Si además le añades unos buenos accesorios que estimulen los sentidos que quedan por sucumbir al engaño, como receptores olfativos o táctiles, la sensación generada puede llegar a involucrarte ya casi de forma total en la experiencia virtual.

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