Sí, hay personas más propensas a ver fantasmas: la psicología lo explica
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Sí, hay personas más propensas a ver fantasmas: la psicología lo explica

En 2014, un estudio afirmaba que un 42% de los estadounidenses están convencidos de la existencia de espíritus. Según las investigaciones, es más probable que las personas que creen en lo paranormal adopten teorías de conspiración y pseudociencia

Foto: Fotograma de Harry Potter
Fotograma de Harry Potter

¿Alguien te ha contado alguna vez que ha visto un fantasma? ¿Tienes un amigo o amiga que, de hecho, ha visto varios? Si piensas que todo el mundo ha tenido experiencias paranormales de este tipo excepto tú, tranquilo, no estás solo (siempre es mejor no estarlo cuando se trata de fantasmas). El psicólogo social Frank T. McAndrew, explica en el portal de 'Psychology Today' por qué unas personas son más susceptible que otras a tener estos encuentros.

"Cualquier de nosotros podría ver un fantasma", recuerda McAndrew, pero eso no significa que vaya a ocurrir. Si tienes muchas ganas de ver a uno, lee esto atento (y si no quieres ni por asomo, también). El primer requisito para encontrarse con seres del más allá es "creer" que puedes hacerlo, sostiene este experto basándose en las palabras del sociólogo Christopher Bader. Según apunta, un estudio publicado en 2013 confirma que las experiencias de fenómenos sobrenaturales son más probables que ocurran en ambientes amenazantes o ambiguos.

Foto: Imagen del objeto analizado (British Museum)

¿Por qué podríamos ver fantasmas si estamos en este tipo de ambientes? Cuando no sabemos si algo amenazante nos acecha, tendemos a dirigirnos mentalmente hacia el lado de la precaución, es decir, "irnos al miedo", señala McAndrew. "Esta respuesta nos pone en alerta elevada, activando el procesamiento de arriba hacia abajo que puede reforzar nuestra creencia en lo paranormal y hacer que veamos fantasmas".

La clave está en la percepción

Esto explica que los individuos que creen en fantasmas y otros seres paranormales pueden "resolver estímulos ambiguos como un frío repentino y sonidos en una casa vieja pensando en posibles consecuencias de fuerzas paranormales siniestras, mientras que los que no creen en ello son propensos a buscar otras causas".

En psicología, los fantasmas, o más bien los encuentros con ellos, se estudian en base a la percepción, la cual se construye a partir de nuestras expectativas, necesidades y creencias, que ante una información sensorial ambigua se activan y refuerzan. Así, hasta el 75% de las personas en Estados Unidos tenían al menos un tipo de creencia paranormal, y el 50% se consideraban "creyentes" del misterio a comienzos de este siglo, según encuestas de Gallup realizadas en 2001 y 2005. En 2014, un estudio afirmaba que un 42% de los estadounidenses están convencidos de la existencia de espíritus. El dato ha disminuido, pero sigue siendo amplio.

Según apunta McAndrew, los investigadores han descubierto que es más probable que las personas que creen en lo paranormal adopten teorías de conspiración y pseudociencia. Mientras las mujeres resultan más propensas a apoyar creencias paranormales, los hombres son quienes más creen en alienígenas y otras formas de vida peculiares como el Monstruo del Lago Ness.

Las personas intuitivas ven más fantasmas

Para determinar estas tendencias, los psicólogos emplean la llamada "Escala Revisada de Creencias Paranormales", publicada por el profesor Jerome Tobacyk. Esta escala mide seis categorías de creencias paranormales, pero también otras como las creencias religiosas tradicionales.

Sin embargo, la cultura basada en diferencias de género no sería la única variable, también los antecedentes de trauma infantil se han relacionado con creencias paranormales. Este experto señala que las personas que normalmente emplean un enfoque intuitivo en lugar de un enfoque analítico para comprender el mundo que les rodea son las más propensas a las creencias.

También el enfoque tiene explicación. "Aquellos con un estilo cognitivo intuitivo tienden a guiarse por su instinto mientras que quienes tienen un estilo cognitivo analítico, proceden más lenta y metódicamente a la hora de resolver problemas. Se basan en gran medida en la información empírica y tratan de evitar verse demasiado influenciados por las emociones y la intuición".

Cuestión de religión y de química

Si eres una persona extravertida y abierta a nuevas experiencias y sensaciones tienes más probabilidades de creer en los fantasmas y, por tanto, de verlos. Recientemente, McAndrew llevó a cabo un experimento por el que pudo demostrar que "los individuos que son intolerantes a la ambigüedad les gusta la claridad y se sienten bastante incómodos con la incertidumbre. Se sienten igualmente incómodos con la incertidumbre sobre el presente y con la incertidumbre sobre el futuro, y en nuestro estudio expresaron mayor malestar al ver imágenes ambiguas o espeluznantes". Esto le lleva a considerar que las personas que se asustan más fácilmente también son más propensas a "ver" fantasmas.

"El talento de la religión para aliviar nuestra ansiedad sobre la muerte puede tener el efecto perverso de aumentar la probabilidad de que estemos cerca de creer en fantasmas"

Pero no solo tus características de la personalidad influyen, también lo hace tu origen en cuanto a la religión y la química cerebral. En el primer caso, McAndrew habla de la ambigüedad de las religiones: "El talento de la religión para aliviar nuestra ansiedad sobre la muerte puede tener el efecto perverso de aumentar la probabilidad de que estemos cerca de creer en fantasmas, espíritus y otros seres sobrenaturales mientras estemos vivos", sostiene.

En el segundo caso, se basa en el estudio de la enfermedad de Parkinson. Según apunta, el neurocientífico Olaf Blanke llevó a cabo una investigación por la que revela que "una interrupción de la comunicación entre los lóbulos frontal y temporal del cerebro puede ser responsable de las alucinaciones que hasta el 50% de pacientes de Parkinson afirman tener". Asimismo, Blanke también ha descubierto que se podría inducir una experiencia de una presencia o aparición en muchos pacientes epilépticos al estimular el área fronteriza entre los lóbulos temporal y parietal.

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