Los tres tipos de fanáticos del terror (y cuál eres tú)
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¿quieres pasar miedo?

Los tres tipos de fanáticos del terror (y cuál eres tú)

¿Por qué nos gusta ver películas de miedo si sabemos que lo pasaremos mal? En realidad es más beneficioso de lo que parece

Foto: Imagen de la película El Resplandor
Imagen de la película El Resplandor

Hay terrores ancestrales que tienen todas las sociedades del mundo, generalmente relacionados con aquello a lo que no sabemos dar una explicación. Desde fantasmas a brujas o payasos terroríficos, las películas de miedo siguen formando parte de nuestra cartelera anual, con seguidores asiduos que no quieren perderse esa experiencia tan divertida de pasarlo verdaderamente mal.

En muchas ocasiones se ha tratado de dar explicación al masoquismo que hay en pagar una entrada por taparnos los ojos, gritar y agarrarnos a la silla. En general, se atribuye al subidón de adrenalina que se produce cuando en la pantalla sucede algo que no esperábamos. La empatía juega también un papel importante, así como el trasfondo antropológico de determinados sujetos o situaciones que nos provocan pánico (muy relacionado con lo desconocido).

Algunas personas informan que ven películas de terror para lidiar con los sentimientos de ansiedad que experimentan

Algunas teorías también apuntan que en muchos casos nos gusta pasar miedo porque queremos dar una explicación psicológica a esos terrores generalizados. Como es un tema bastante interesante, se ha estudiado en multitud de ocasiones. La última vez, el psiquiatra Coltan Scrivner junto con un grupo de colegas analizaron a un grupo de personas que tenían que colarse en una casa encantada, y según relata en 'Psychology Today' descubrieron así que los amantes del terror se pueden englobar en tres tipos, a los que denominaron "adictos a la adrenalina", "nudillos blancos" y "caballos negros".

Adictos a la adrenalina

Su deseo principal es el de tener experiencias nuevas, complejas e intensas. Este es el grupo demográfico al que a menudo se anuncian las películas de terror y las casas encantadas cuando enfatizan el miedo y la intensa experiencia que la audiencia puede esperar. Son aquellas personas a las que les encantan las sensaciones que tienen que ver con el suspense y el terror, se sumergen en las experiencias.

Nudillos blancos

Pero no todos los fanáticos del terror son adictos a la adrenalina. Este segundo grupo se caracteriza por tener un miedo genuino a las películas de terror y, sin embargo, siguen viéndolas y van a las casas encantadas aún sabiendo que lo pasarán fatal. A diferencia de los adictos a la adrenalina que intentan maximizar su excitación en la casa encantada, los nudillos blancos tienden a regular a la baja su excitación. Diríamos que son un poco más masoquistas que el resto.

Caballos negros

Este nuevo grupo no se había descrito con anterioridad, a diferencia de los otros dos. Lo que distingue a este grupo es que tienden a usar el horror como una forma de lidiar con varios aspectos de sus vidas. Por ejemplo, muchos caballos negros informan que ven películas de terror para lidiar con los sentimientos de ansiedad que experimentan. Según los estudios, en las situaciones relacionadas con el miedo son las que no solo mejor lo pasan sino que también consideran que aprenden más que el resto. De alguna manera, son los perfectos fanáticos del terror.

En situaciones de terror algunas personas pueden aprender habilidades que sirvan para lidiar con la ansiedad o el miedo, o a manejar situaciones más extremas de lo que pensaban

En realidad, el estudio también descubrió que el terror puede ser beneficioso para la salud. Algunas personas pueden aprender habilidades para lidiar con la ansiedad o el miedo, mientras que otras pueden aprender a manejar situaciones más extremas de lo que pensaban. En cualquier caso, una cosa es segura: el terror no es solo para adictos a la adrenalina.

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