De porcelana o de tela: el concurso de muñecas terroríficas que organiza un museo de historia
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Abraza tu pediofobia

De porcelana o de tela: el concurso de muñecas terroríficas que organiza un museo de historia

El paso del tiempo envuelve a estas muñecas en un halo de misterio que a muchos perturba, pero también su propio aspecto. Tienen su propia historia (y quién sabe si su propia vida)

Foto: Una de las muñecas participantes. Fuente: History Center of Olmsted County, vía Facebook.
Una de las muñecas participantes. Fuente: History Center of Olmsted County, vía Facebook.

Si alguna vez has entrado en una casa donde había alguna muñeca de porcelana y has evitado por todos los medios pasar cerca de ella o, simplemente, mirarla a los ojos, el concurso que ha organizado el Centro de Historia del Condado de Olmsted, en Minnesota, no es para ti. El objetivo de este espacio es encontrar la muñeca más espeluznante de su colección, y para ello ha presentado a nueve de ellas a través de sus redes sociales, para que el público de todo el mundo pueda participar votando por si favorita.

Lizzie Borden, Miss Havisham, Lady Corn Husk, la Princesa Aouda o Gagool son algunas de ellas. No todas son de porcelana, también las hay de tela, porque aunque las primeras tengan esa fama de “muñecas diabólicas”, el paso del tiempo las envuelve a todas en un halo de misterio que a muchos perturba. Muñecas que en el pasado formaron parte de la vida e historia de alguna persona y que, décadas después, tienen su propia historia (y quién sabe si su propia vida).

Foto: Fuente: Wikimedia.

"Estas muñecas fueron una vez la posesión más preciada de alguien", apunta al respecto Wayne Gannaway, director ejecutivo del centro. "Creo que es lo especial de este concurso: por un lado, existe esta sensación a veces desconcertante de que las muñecas tengan un aspecto espeluznante, pero por otro lado, creo que la gente entiende intuitivamente que una vez fueron todo lo contrario".

Juguetes que son parte de la memoria

Así, el proyecto se convierte en “una mezcla de historia y diversión”, como afirma Abby Currier, coordinadora del museo. En este lugar protegen objetos del pasado que conforman la narrativa social local, que son parte de la memoria del condado. Entre todos, los juguetes suelen tener un distintivo especial, sobre todo cuando llega octubre. Porque aunque signifiquen juego y diversión, el miedo a ellos está ahí, en nuestro inconsciente, o tal vez en nuestro aprendizaje.

Que los juguetes cobren vida nos suena a todos. La historia de la literatura moderna está repleta de protagonistas fabricados desde el sueño infantil y no tan infantil de darle vida a lo que no la tiene. También en el cine encontramos infinidad de películas basadas en esta idea, desde 'Pinocho' a 'Toy Story' sin olvidar las adaptaciones a la pantalla de obras literarias clásicas: un caso de muñeca de porcelana como protagonista es 'Alicia', la versión de Jan Svankmajer de 'Alicia en el País de las Maravillas'.

placeholder Fotograma de la película 'Alicia' (Jan Svankmajer)
Fotograma de la película 'Alicia' (Jan Svankmajer)

Tu miedo tiene un nombre

Patricia Hogan, curadora del Strong National Museum of Play en Rochester, Nueva York, y editora asociada del American Journal of Play, explica a la periodista Livia Gherson en la revista ‘Smithsonian’ que este miedo a muñecas y muñecos (juguetes en general con forma humana o similar) comienza a generarse entre los siglos XVIII y XIX, cuando se fabrican con formas cada vez más realistas. Esto ya tiene un nombre: la pediofobia.

Tanto se ha extendido a lo largo de los años esta fobia que se han realizado numerosas investigaciones al respecto. En 1970, el profesor experto en robótica Masahiro Mori, introdujo el concepto de “valle inquietante”: hipótesis sobre la estética que surge en el campo de la robótica y sostiene que cuando las réplicas antropomórficas se acercan mucho a la apariencia y comportamiento de un ser humano real, causan una respuesta de rechazo para este último. La expresión proviene del “valle” como metáfora de la inclinación que, en un gráfico, se produce al medir la positividad de la reacción de las personas según el parecido humano de un robot.

"Lo hacemos divertido, pero también queremos contar la historia de cómo protegemos las muñecas, cómo las conservamos"

Si realmente tienen vida, no lo sabemos, pero por si acaso, en el Centro de Historia de Olsten las cuidan y las atienden, manteniendo por supuesto aquellos signos que las hace más y más diabólicas. "Podríamos exhibir estas muñecas sin nada más, y las posibilidades de que la gente se detuviera a votar serían muchas menos que presentándolas vestidas para la ocasión. Lo hacemos divertido, pero también queremos contar la historia de cómo protegemos las muñecas, cómo las conservamos".

El concurso, que lleva celebrándose tres años, culminó el sábado por todo lo alto (música de ambientación incluida). La primera ganadora de este evento, en 2019, fue una muñeca de tela de 169 años. Los rasguños en el tejido y la pintura descolorida le hacía tener aspecto de “niño momificado”, como escribió Brigit Katz para la revista Smithsonian en ese momento. En 2020, la ganadora fue la Sra. Danvers, una muñeca con un agujero gigante en la parte posterior de la cabeza. Aunque todo esto no es lo más curioso, porque entre ellas hay muñecas que mueven los ojos o incluso alguna que otra con pelo humano.

placeholder Fotograma de la película 'Annabelle'
Fotograma de la película 'Annabelle'
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