Los verdaderos trucos para dejar de procrastinar
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evita fustigarte

Los verdaderos trucos para dejar de procrastinar

Es algo intrínseco del ser humano y que, sin embargo, nos imposibilita a la hora de hacer trabajos importantes y, lo que es peor, provoca que nos sintamos mal con nosotros mismos

Foto: Consejos para evitar procrastinar (iStock)
Consejos para evitar procrastinar (iStock)

Yo procrastino, tú procrastinas y él procrastina. Por decirlo como toda la vida de Dios, todos perdemos el tiempo cuando tenemos que hacer alguna tarea que no nos hace especial ilusión. Entonces, mágicamente, recordamos que tenemos que colocar nuestra estantería en orden alfabético o limpiar todos los botes de champú. Es algo intrínseco del ser humano y que, sin embargo, nos evita hacer trabajos importantes y, lo que es peor, provoca que nos sintamos mal con nosotros mismos.

De vez en cuando se nos ofrecen panaceas para dejar de hacerlo, pero lo único cierto es que el cambio comienza por ti. En muchas ocasiones, como verás a continuación, tu autoestima tiene mucho que ver en el proceso, un simple cambio de palabras es más que sutil o incluso la procrastinación a veces es útil (y no hay que fustigarse). La revista 'Psychology Today' ofrece estos consejos.

1. Cambia 'tengo que' por 'quiero'

Es sutil, pero funciona. Prueba a cambiar ese terrible 'tengo que hacer esto' por 'quiero hacerlo'. En el momento en que cambiamos esa tarea tediosa e inminente a algo que nos ayudará a subir de nivel, cambia nuestra perspectiva. "Tengo que limpiar este asqueroso congelador", se convierte en "quiero hacer espacio para una nueva tarrina de helado", y suena bastante mejor, la verdad.

2. No busques la perfección, solo la grandeza

En realidad, los perfeccionistas no buscan la perfección, más bien se centran en evitar el fracaso. Adoptan una mentalidad de todo o nada: si no soy perfecto, soy un fracaso total. Si no soy un ganador, soy un perdedor. Creen que sus calificaciones, evaluaciones, clasificaciones u otras medidas determinan su valor como persona, pero esto es una falacia.

Un truco es comenzar haciendo las tareas más pequeñas para estar de humor para seguir adelante. Te sentirás aliviado de comenzar y satisfecho de haber hecho algo

Primero: no pienses que hay solo blanco y negro, pues también existe una amplia escala de grises. En lugar de 100% o 0% sin nada intermedio, adopta una perspectiva equilibrada. Cuando un profesor califica un trabajo y puntúa algo mal, no se hunde todo el barco, pues esto es lo mismo. Cuando comiences a sentirte mejor en tu propia piel y a no juzgarte, procrastinarás mucho menos, pues la autoestima también juega un papel fundamental en esta pescadilla que se come la cola.

3. Cambia tu estado de ánimo

En un estudio de 2013, el Dr. Timothy Pychyl y sus colegas descubrieron que las personas postergan las cosas no necesariamente para evitar una tarea tediosa o abrumadora en sí misma, sino para evitar los sentimientos desagradables relacionados con dicha tarea. Cuando nos enfrentamos a comenzar un proyecto o incluso doblar la ropa, cedemos para sentirnos bien o hacemos algo que creemos que nos hará sentir mejor, como revisar Twitter o hacer garabatos. Un poco de procrastinación está incluso permitida, como limpiar nuestro escritorio antes de ponernos manos a la obra.

Puedes inspirarte en el método Pomodoro: trabaja durante 25 minutos, usando alarmas, y después haz pequeños descansos para sentirte con las pilas cargadas

La procrastinación puede ofrecer un alivio del estado de ánimo a corto plazo, pero nos cuesta prolongar la culpa y el estrés. En cambio, paradójicamente, lo que probablemente nos hará sentir mejor es hacer la misma tarea que estamos evitando. Cuando te sientas tentado a postergar las cosas, reflexiona si realmente te sentirás mejor. Un truco es comenzar haciendo las tareas más pequeñas para estar de humor para seguir adelante. Te sentirás aliviado de comenzar y satisfecho de haber hecho algo.

4. Usa la tecnología para luchar contra la tecnología

Internet es un tesoro para los procrastinadores, y podemos pasar horas perdiendo el tiempo y leyendo acerca del Triángulo de las Bermudas o el planeta en el que vivía ET. Pero también es útil: muchas aplicaciones te ayudarán a mantenerte alejado de Instagram y concentrado en tus tareas. Incluso puedes inspirarte en el método Pomodoro: trabaja durante 25 minutos, usando alarmas, y después haz pequeños descansos para sentirte con las pilas cargadas.

5. Pero, ¿eres procrastinador realmente?

En 2005, un estudio de la Universidad de Columbia y la Universidad de McGill descubrió algo interesante: hay distintos tipos de procrastinadores. Los pasivos coinciden con nuestra comprensión tradicional de la procrastinación: están paralizados por la indecisión, no pueden comenzar y lo hacen mal. Los activos, sin embargo, toman la decisión deliberada de posponer el trabajo hasta el último minuto para maximizar la motivación o el rendimiento. Si procrastinas porque trabajas mejor bajo presión, felicidades, eres un procrastinador activo.

Los procrastinadores activos toman la decisión deliberada de posponer el trabajo hasta el último minuto para maximizar la motivación o el rendimiento

En el estudio, el equipo de investigación encontró que los procrastinadores activos se parecían más a los no procrastinadores. Puedes, por tanto, utilizar la procrastinación a su favor y, antes de que se dé cuenta, estará convirtiendo la procrastinación en motivación. No hace falta esperar a mañana para hacer las cosas, que el refranero es muy sabio.

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