Una perra perdida vuelve sola a casa y llama al timbre para que le abran
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POR UNOS FUEGOS ARTIFICIALES

Una perra perdida vuelve sola a casa y llama al timbre para que le abran

Su dueña reconoce que nunca le enseñó a usar el timbre de la puerta, pero se las arregló para pulsar con su nariz y conseguir que le abrieran

placeholder Foto: Rajah se las arregló para llamar al timbre con su nariz y lograr que la abrieran (Twitter)
Rajah se las arregló para llamar al timbre con su nariz y lograr que la abrieran (Twitter)

Mary Washick y su marido Ryan viven en Greenville, una pequeña localidad de 67.000 habitantes en el estado norteamericano de Carolina del Sur. Con ellos vive su mascota, una perra llamada Rajah que ha protagonizado una curiosa historia. El animal se asustó con unos fuegos artificiales, pero ha sido capaz de volver sana y salva a casa.

Los Washick se encontraban en el patio trasero de su casa cuando su mascota se asustó y salió corriendo. La buscaron por el barrio, pero no dieron con ella, por lo que llamaron rápidamente al servicio de protección animal, que les ayudó en las tareas de búsqueda. Sin embargo, ni unos ni otros dieron con el paradero de la perra.

Después de varias horas buscando a su mascota, los Washick regresaron a casa abatidos. Lo que no se esperaban era la sorpresa que se iban a llevar a las 3 de la madrugada. El timbre de su casa comenzó a sonar y el matrimonio se despertó alarmado: pero cuando bajaron a la puerta de su vivienda se encontraron que era su perra, Rajah, quien estaba llamando al timbre.

Una perra muy listo

En declaraciones que recoge Fox News, Mary reconoce que "ni siquiera sé cómo supo hacer eso, nunca le enseñé cómo hacerlo. No sale al patio delantero, excepto para subir al coche, por lo que nunca nos ha visto usar el timbre de la puerta. Ryan estaba esperando para ver si aparecía. Cuando la vio en el porche, salió corriendo a buscarla".

"No sé cómo supo hacer eso, nunca le enseñé cómo hacerlo"

Rajah volvió a casa sin un solo rasguño… pero con pruebas de habérselo pasado bien durante el tiempo que había pasado fuera de casa. "Es como si se hubiera ido de aventura. Tenía espinas y parecía haberse revolcado en caca. Parece que se lo pasó genial".

Sin embargo, la perra, que solo tiene 18 meses, debió pensar que había hecho algo mal, ya que se comportó de manera extraña. "Creyó que se había metido en problemas y estaba triste y enfurruñada, pero fue al contrario, estábamos felices de que hubiera vuelto. Fue muy gracioso y no podíamos dejar de reír".

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