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De Merlín a Dumbledore: los magos más famosos de la historia
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De Merlín a Dumbledore: los magos más famosos de la historia

La magia ha acompañado al ser humano desde que pisó el mundo, pero las distintas civilizaciones han representado a la figura de los hechiceros de distinta manera

Foto: Merlín leyendo sus libros. (iStock)
Merlín leyendo sus libros. (iStock)

La magia ha acompañado al ser humano desde que se autodenominó el ser más importante de la Tierra (y quizá de la galaxia). Quizá por un motivo intrínseco, solemos dar una explicación mágica a todo aquello que no logramos comprender, y los primeros humanos no solo atribuían cosas tan variadas como la enfermedad o los cambios de la naturaleza a algunas deidades, sino que desde siempre hemos creído que nuestro destino estaba escrito y algunos podían leerlo, bien en los posos bien en las estrellas.

De hecho, en algunas tribus africanas todavía existe la figura del chamán, y aunque en Occidente hemos dejado a un lado las ideas paranormales para fiarnos (generalmente) de la ciencia y la tecnología, no hace mucho tiempo era normal creer que las brujas eran las culpables de que las sábanas no estuvieran suficientemente blancas.

Dependiendo de la civilización, la magia venía de unas u otras personas. La Sibila o la Pitia, por ejemplo, era la profetisa de las culturas griega y romana que se encargaba de profetizar en el Oráculo de Delfos (en el monte Parnaso). Antes de cualquier evento, reyes y líderes consultaban las previsiones de los oráculos, que generalmente eran bastante ambiguas (la historia más famosa al respecto es la de Creso, que preguntó si debía atacar Persia. Se le contestó que si lo hacía, destruiría un imperio, lo que él lo tomó como buena señal sin saber que el imperio que se destruiría sería el suyo propio). El origen de la inspiración de las profecías no está muy claro, pero algunos apuntan al uso de sustancias psicoactivas.

placeholder La Sacerdotisa de Delfos.
La Sacerdotisa de Delfos.

El mundo celta, famoso por su mitología y las festividades muy relacionadas con la naturaleza, nos trajo la figura del druida. Aunque en el imaginario colectivo están considerados como magos, a la hora de la verdad eran algo más parecido a los filósofos o sacerdotes. Su función también era profética, y algunos escritores grecorromanos que los consideraban bárbaros dejaron escrito que realizaban sacrificios humanos. Sea como fuere, fueron la inspiración no solo para un personaje entrañable como es Panoramix, sino para el que es, probablemente, el mago más importante de todos los tiempos: Merlín.

Creso le preguntó a la sacerdotisa de Delfos si debía atacar Persia. Se le contestó que si lo hacía, destruiría un imperio, lo que él lo tomó como buena señal sin saber que el imperio que se destruiría sería el suyo propio

Merlín, una de las figuras centrales del ciclo artúrico, es el viejo más famoso de la historia europea e inspiró a varios magos de la literatura que veremos después. Quizá tenga que ver con que desde la Antigüedad la ancianidad y la barba larga se relacionan irremediablemente con la sabiduría, pero quizá por ello Merlín (y en consecuencia todos los magos posteriores) se representan de esta manera. Según se cuenta en diferentes obras literarias, era capaz de hablar con los animales, cambiar de forma, hacerse invisible o controlar el clima. Aunque en los últimos tiempos se discute si realmente llegó a existir, algunos especialistas como Jean Markale tienden a pensar que personifica arquetipos del mundo celta que van desde el druida al bardo, pasando por el ser de los bosques o el profeta.

Aunque a nosotros nos resulta más familiar Merlín, la figura de Vainamoinen recuerda a la de Merlín y es bastante famosa en Finlandia, de donde proviene: se trata de un hombre anciano y sabio con una voz portentosa y mágica, concebido por la hija de la naturaleza y que es considerado el sabio eterno, que pone en orden el caos.

La Edad Media trajo consigo un incremento de las creencias fantásticas, fomentadas por el cristianismo, que trató de aplicar ese concepto de magia al 'milagro', diferenciando por primera vez entre distintos tipos de magia. No solo surgen prácticas más 'científicas' como la alquimia, también conceptos como el Santo Grial o la Fuente de la Eterna Juventud. También aparece el concepto de magia negra o demoníaca, que se personaliza en el concepto de la mujer bruja. Si figuras como el druida o la Sibila, pese a tener 'poderes especiales' por decirlo de algún modo, se consideraban inofensivos y dispuestos a ayudar a sus congéneres, con la bruja (que aparece en algunos momentos en la Biblia, aunque escasos) surge la idea de que la magia también puede ser peligrosa.

Vainamoinen es en Finlandia un hombre anciano y sabio con una voz portentosa y mágica, concebido por la hija de la naturaleza y que es considerado el sabio eterno, que pone en orden el caos

En 1326 comienza una exacerbada persecución a las brujas, que se extendió por cerca de cuatro siglos. Se consideraba que los brujos eran tanto hombres como mujeres, pero con el nuevo tiempo, los procesos de brujería fueron casi exclusivamente en contra de las mujeres. La idea de la bruja ha llegado hasta hoy, y sigue siendo extremadamente popular: vuelan en escoba, realizan Aquelarres y en algunas ocasiones se las asocia con la figura del chamán o vidente. Durante su persecución, una forma despiadada de saber si realmente las mujeres acusadas de brujería eran tales se basaba en tirarlas al agua con las manos y pies atados: si flotaban y no se ahogaban significaba que eran brujas (y, por tanto, debía morir), si se ahogaban era prueba suficiente de que había muerto una inocente.

placeholder 'The fortune teller' por F Vinea
'The fortune teller' por F Vinea

Podríamos concluir que los tiempos difíciles traen una mayor creencia en lo paranormal. A finales del siglo XIX y especialmente tras la Primera Guerra Mundial, surgió el Espiritismo, con Allan Kardec como máximo exponente. Las reuniones espiritistas, en las que muchas personas trataban de ponerse en contacto con algún ser querido fallecido a través de un médium (una suerte de ouija), fueron extremadamente frecuentes en una sociedad como la europea, traumatizada por la pérdida de tantos jóvenes en la contienda. Algunos, como Arthur Conan Doyle y su mujer, creyeron fervientemente en la veracidad de estas prácticas. Otros, como Houdini, trataron de desenmascarar a los impostores. "El intento de los espiritistas de explicar sus prodigios por la existencia de una fuerza desconocida es muy desacertado. El caso es que hablan de una fuerza espiritual y quieren someterla a ensayos materiales", apunta con acierto el personaje de Levin en 'Ana Karenina', de Tolstoi.

Para crear a Gandalf, Tolkien se inspiró en una postal del judío errante que vio en un viaje a los Alpes realizado en 1911

Y ya que estamos a principios del siglo XX, es imposible no mencionar a otro de los magos más famosos de todos los tiempos: Gandalf el blanco. Tolkien bebió de distintas fuentes para poder crear a este personaje enviado a la Tierra Media para ayudar a los habitantes a luchar con el señor oscuro Sauron. Desde el dios nórdico Odín a Merlín, pasando por San Bonifacio (viajero y defensor de la civilización cristiana frente a los bárbaros paganos), ese Gandalf anciano, de larga barba y bastón ha quedado como uno de los magos más famosos de la literatura. No obstante, Tolkien también pudo verse inspirado por una postal del judío errante en un viaje a los Alpes en 1911.

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Imagen promocional de 'El Señor de los Anillos' en la que Gandalf fuma con mirada penetrante.

Era una época aquella en la que no solo se practicaba el espiritismo, sino que personajes reales como Rasputín consiguieron 'hechizar' a la zarina, que le profesaba devoción y creía que podría curar la hemofilia de su hijo Alexei. Y hablando de Rasputín, el misterioso monje también es famoso por haber profetizado no solo su muerte sino la caída de la familia imperial: "Siento que debo morir antes de que acabe el año (...) Si han sido tus parientes quienes han provocado mi muerte, entonces ninguno de tu familia, ninguno de tus hijos o de tus parientes, quedará vivo dos años después de mi muerte. Ellos serán asesinados por el pueblo ruso”. No se equivocaba.

De nuevo en Harry Potter, la idea del anciano mago sabio y poderoso se representaba con la figura de Albus Dumbledore, otro Merlín contemporáneo

En la actualidad dejamos las profecías para virales de internet en los que se nos recuerda que Baba Vanga o Nostradamus (o incluso los Simpson) ya profetizaron un acontecimiento concreto. Lo que sí parece cosa de magia es cómo, a finales de los años 90, prácticamente todos los niños del mundo parecieron ponerse de acuerdo para leer 'Harry Potter'. De nuevo, la idea del anciano mago sabio y poderoso quedaba representada en la figura de Albus Dumbledore, otro Merlín contemporáneo.

La novela de J.K Rowling ponía de nuevo sobre la mesa algunas ideas presentes en el imaginario popular desde hace siglos: los magos y brujas volaban en escobas para jugar a un peculiar deporte parecido al 'baseball', se aprendían hechizos y pociones, y Lord Voldemort y sus mortífagos representaban el lado oscuro de la magia: eran aquellos que querían implantar un nuevo orden mundial y exterminar a todos los no magos o 'mestizos'. Una historia que, irremediablemente, nos tiene que recordar a otros periodos funestos acontecidos en la historia de la humanidad. A veces para inspirar miedo no hace falta tener una varita mágica.

La magia ha acompañado al ser humano desde que se autodenominó el ser más importante de la Tierra (y quizá de la galaxia). Quizá por un motivo intrínseco, solemos dar una explicación mágica a todo aquello que no logramos comprender, y los primeros humanos no solo atribuían cosas tan variadas como la enfermedad o los cambios de la naturaleza a algunas deidades, sino que desde siempre hemos creído que nuestro destino estaba escrito y algunos podían leerlo, bien en los posos bien en las estrellas.

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