¿Y si la fruta prohibida del Jardín del Edén no hubiese sido una manzana?
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¿Y si la fruta prohibida del Jardín del Edén no hubiese sido una manzana?

La identidad del fruto no aparece en la Biblia, pero siempre hemos asumido que se trataba de una manzana, ¿de dónde proviene esta creencia?

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Adán y Eva por Julius Schnorr von Carolsfeld. (iStock)

Todos conocemos la historia: Dios previno a Adán y Eva que no tomasen del 'fruto prohibido' del Huerto (o Jardín) del Edén, según el Génesis. Sin embargo, la serpiente era astuta, más que el resto de animales del campo, y les dijo que debían comer de aquel fruto, pues así abrirían sus ojos y podrían ver "como dioses". Así que Eva comió, y luego lo compartió con Adán, lo que conllevó a su expulsión del Paraíso. Y en el imaginario popular probablemente te los imaginas arrancando una manzana de un árbol y dando un ávido mordisco.

Pero esto podría ser un error. Es cierto que la manzana históricamente ha jugado un papel importante en la historia del ser humano. Afrodita le dio a Hipómenes tres manzanas doradas para distraer a Atalanta y en la mitología nórdica las manzanas doradas conceden la inmortalidad a los dioses. Pero como la identidad del fruto prohibido no aparece en ningún lugar de la Biblia, quizá pueda tratarse de un error asumido comúnmente por todos.

Los estudiosos del Talmud han hablado de higos, uvas e incluso trigo, pero ni rastro de la manzana, una fruta que no es de Oriente Medio

La palabra hebrea que se utiliza en el versículo donde aparece el árbol del conocimiento del bien y del mal es 'peri', según indica un reciente artículo publicado en 'Live Science', una palabra genérica para fruta tanto en el hebreo bíblico como en el moderno. La palabra hebrea moderna para manzana, 'tapuach', por otro lado, no aparece en ninguna parte del Génesis o en los primeros cinco libros de la Biblia hebrea. Pero entonces, si la fruta prohibida no era una manzana... ¿qué era?

placeholder De nuevo Adán y Eva comiendo manzanas, por Augusto Grossi en 1880.
De nuevo Adán y Eva comiendo manzanas, por Augusto Grossi en 1880.

Los rabinos estudiosos del Talmud han anotado históricamente varias ideas sobre la posible identidad de la fruta más misteriosa del mundo, y, paradójicamente, la manzana no está en la lista. Se ha hablado de un higo, porque después de comer del árbol del conocimiento luego usaros hojas de higuera para cubrirse. También se ha mencionado el trigo, porque la palabra hebrea para trigo, 'chitah', es similar a la palabra para pecado, 'cheit'. Las uvas, o el vino elaborado con uvas, son otra posibilidad que también se ha planteado, pero ni rastro de manzanas.

Lo más probable es que la idea surgiera en Roma, hacia el año 382 d.C, cuando el Papa Dámaso I le pidió a un erudito llamado Jerónimo que tradujera la Biblia al latín

Entonces, ¿cómo es que estas frutas, que ni siquiera son de Oriente Medio, se han convertido en la interpretación predominante? Pues porque probablemente esa interpretación no surgió en la tradición judía. Lo más probable es que surgiera en Roma, hacia el año 382 d.C, cuando el Papa Dámaso I le pidió a un erudito llamado Jerónimo que tradujera la Biblia al latín, según la Enciclopedia Británica. Al parecer, Jerónimo habría traducido 'peri' (fruta, como ya dijimos) al latín 'malum', que se traduciría a su vez a cualquier fruta con semillas dentro... una manzana. La palabra 'malum' también puede usarse para hablar de la maldad, por lo que Jerónimo al traducir hizo probablemente un juego de palabras.

Por supuesto, las pinturas y recreaciones artísticas del Jardín del Edén han ayudado a solidificar la manzana como la fruta prohibida. Los artistas, al fin y al cabo, tienen que ser más precisos y no podrían representar una fruta ambigua y genérica, aunque es mencionable que en algunos casos la fruta se ha representado diferente, como un albaricoque o incluso como una granada. Pero son excepciones, generalmente los artistas han estado de acuerdo en hablar del fruto prohibido como una manzana. El poeta John Milton usa la palabra 'manzana' en su poema 'El paraíso perdido' de 1667, y un grabado de Alberto Durero también representa dicha fruta, por poner algunos ejemplos. Y nosotros así lo recordamos en el imaginario popular, aunque jamás se mencione de tal manera en la Biblia.

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