De 'Loka' a 'Súper Pop': las revistas que enseñaron cómo ser mujer a tres generaciones
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De 'Loka' a 'Súper Pop': las revistas que enseñaron cómo ser mujer a tres generaciones

El género de la revista juvenil ayudó a muchas adolescentes a responder las dudas de la pubertad, pero desapareció sin dejar herencia con el auge de internet y la crisis del papel

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Imagen: Laura Martín

Hubo un tiempo en el que no había chica adolescente sin carpeta o agenda forrada con fotografías de su cantante, actor o deportista favorito. Cuidadosamente recortados y pegados, eran la cara más visible de unas revistas que se escondían al llegar a casa para alejar de los ojos paternos los tabús de los que hablaban sin pudores.

'Súper Pop', 'Bravo', 'Loka' o 'Vale' fueron las principales cabeceras que dieron forma a un género, el de la revista adolescente, que murió cuando la llegada de internet y el surgimiento de las redes sociales las vaciaron de sentido. Pero para las mujeres que atravesaron la pubertad durante los 80, 90 y 2000 supusieron una ventana abierta a las preguntas que nadie más respondía cuando las hormonas se hacían incomprensibles.

“Recuerdo los textos de verano de la 'Súper Pop', que te enganchaban con sus historias de amor. Los horóscopos que te decían tu mejor día de la semana para ligar (e ir a clase ese día con tus mejores galas). Los consultorios sobre cómo dar tu primer pico o un póster enorme que regalaron de Fernando Torres...”, cuenta Lorena, periodista de 29 años.

"En mi grupo de amigas del cole seguimos pidiendo ayuda diciendo 'SOS Poperas'"

“Mi madre nos pegaba las páginas donde se hablaba de sexo para que mi hermana y yo no las leyésemos”, recuerda Esther, fotógrafa de 30, sobre 'Bravo'.

“A mí me encantaban los test de personalidad, que eran super magufos, pero los hacía todos”, cuenta Naiara, profesora de 35.

Entrevistas a famosos, consejos para ser popular, test que te descubrían cómo eras, consultorios amorosos o simplemente las experiencias que otras lectoras mandaban por carta engrosaban la mayoría del contenido de estas lecturas que pasaban de mano en mano en los corrillos del recreo.

“A mí no me dejaban leerlas, pero con alguna me hacía en el cole…”, comparte Brenda, periodista de 32.

Foto: Una cumbre de la televisión española, dicen. (Mediaset) Opinión

“En mi grupo de amigas del cole seguimos pidiendo ayuda diciendo ‘SOS Poperas’”, explica Marta, también periodista de 26. “Me ayudó a manifestar mis gustos y reafirmarlos. También a conocerme”, añade.

Su reclamo desde el escaparate del quiosco eran los famosos que prometían desvelar sus secretos en el interior de cada número, aunque los protagonistas fueron cambiando al ritmo que lo hacían las modas. En 1977, la primera portada de la revista 'Súper Pop', pionera y más longeva de todas, exhibía a un joven Camilo Sesto recortable y una entrevista al piloto Ángel Nieto. “Surgió como un suplemento de la revista 'Pronto', inspirada en la francesa 'Salut les Copains'. La idea era que la madre comprase el 'Pronto' y el suplemento se lo diese a la hija. Pero tuvo tanto éxito que empezó a volar sola enseguida”, cuenta Ana Rius, directora entre 1984 y 1988 de la revista.

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Portadas de la revista 'Súper Pop'

En época de Alejandro Sanz llegó a distribuir cada dos semanas hasta un millón de ejemplares. “Cuando llegué, lo primero que hice fue llevarme un montón de cartas almacenadas en un armario para leerlas por las noches y saber qué interesaba y cómo eran sus lectoras”, explica Rius, que se puso al frente de la revista nada más terminar la carrera. “Eso, y dejar de sacar a Michael Jackson, que llevaba cinco portadas seguidas”.

Gran parte de los contenidos venían del lado de las lectoras. Antes de que se popularizase el 'email', era habitual que estas redacciones recibiesen cada semana sacos repletos de cartas contando experiencias personales o dudas trascendentales tan surrealistas que hoy parecen irreales. “Nos preguntaban si se podían quedarse embarazadas practicando sexo oral, por ejemplo. Parece una tontería, ¡pero es que no tenían a quién preguntárselo!”, cuenta Álvaro García, creador y director de la revista 'Loka', que se publicó de 2002 a 2009, con una tirada en su mejor momento de 100.000 ejemplares.

"Nos preguntaban si se podían quedarse embarazadas practicando sexo oral"

De todas las cabeceras, 'Loka' fue sin lugar a dudas la más provocadora de todas. “Yo venía de 'Bravo', que era heredera del 'Bravo' alemán. Pertenecían al mismo grupo editorial, pero en España era muy blandita, con Los Caños y grupos así, mientras que en Alemania hablaban de sexo y salían los chavales en pelota picada. Nos matábamos por leerla cuando llegaba a la redacción, así que propuse al dueño hacer algo así con otra revista, que fue 'Loka'”.

'Loka', del grupo Bauer Media, apostó desde el principio por un estilo más rebelde, desde su lenguaje hasta el tipo de música (y por tanto, de audiencia) que abordaba. “Fue un soplo de aire fresco porque era como punk y macarilla”, recuerda Analía, de 31 años y antigua lectora de esta cabecera. “Yo tenía un póster suyo de Dave Navarro en el cuarto con los pantalones tan bajados que, ejem, se le veían los pelitos”, recuerda Alba, arquitecta de 31.

"Con la 'Loka' me di cuenta de que me interesaban tanto sus 'posters' de chicas como de chicos"

Fueron pioneros con temas que nadie trataba, y menos para un público adolescente. Reportajes sobre tener relaciones con la regla, la masturbación, el sida o la homosexualidad ayudaron a muchas a encontrarse entre sus páginas. “Yo me di cuenta de que era bisexual viendo en la revista chicas como la de Evanescence o las t.A.T.u. [dueto de pop ruso cuyas integrantes decían ser pareja]. Lo intuía, pero no tenía referentes ni sabía nada de sexo, así que con la 'Loka' me di cuenta de que me interesaban tanto sus 'posters' de chicas como de chicos”, cuenta Verónica, de 28 años.

Su director lo confirma: “Cuando vinieron las t.A.T.u. a España hicimos un despliegue de meses, a diferencia de otras revistas, porque sabíamos que eso interesaba a las lectoras. Eran tiempos complicados, muchas chicas nos contaban en sus cartas que se sentían atraídas por otras chicas, y lo tratábamos con mucho respeto. Por ejemplo, teníamos un cómic, ‘Cristy y sus movidas’, donde a la protagonista le gustaba una chica. Solo por eso recibíamos multitud de cartas de asociaciones religiosas llamándonos hijos del demonio. Y sabemos que muchos padres no se las dejaban leer a sus hijas por ese detalle”.

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Portadas de la revista 'Loka'

'Loka' no tenía ninguna línea roja. Ni siquiera cuando un ejemplar que hablaba de sexo anal en la portada provocó la retirada de dos anunciantes y una queja del Defensor del Menor. “Ahí nos dieron un toque desde la dirección, pero pusimos una pequeña advertencia, pegada al lomo, de que no estaba recomendaba para menores de 18 años. Evidentemente luego el kiosquero no pedía el DNI. Hacíamos lo que queríamos, no nos callábamos nada ¡Es que además las ventas nos refrendaban!”, cuenta García.

“Solo hubo una ocasión que consiguieron ‘callarnos’”, continúa. “En ese mismo cómic pusimos un día a los protagonistas peleándose con unos 'skinheads'. Poco después recibí un 'email' diciendo que sabían dónde trabajábamos y que nos dejáramos de chistecitos o vendrían a la salida. Tal cual. No quería que les pasase nada a las redactoras y no volvimos a tocar nunca más ningún tema político”, explica García, que dejó la revista en 2006, tres años antes de su cierre, para poner en marcha 'Cuore'.

Modelo de mujer estereotipado

En el año 2007, el Ministerio de Educación y el Instituto de la Mujer publicaron un estudio sobre la influencia de este tipo de revistas entre los jóvenes. Según sus resultados, la mitad de las chicas entre 10 y 16 años utilizaba este contenido para “aprender sobre la vida”. Además, un 45% aseguró que le servía para “informarse” y un 48% para “relacionarse mejor” con gente de su edad.

El papel que jugaron estas revistas durante la pubertad de muchas mujeres es indiscutible, pero aunque en muchos sentidos supusieron una liberación los corsés en los que se movían sus artículos y consejos no dejaban de ser los propios de la época. Hablaban de ligar, de “sacarse partido” o de conocerse a una misma, pero a menudo reforzando estereotipos con mensajes que pivotaban en torno a un 'él' abstracto y omnipresente.

La mitad de las lectoras usaban estas revistas para "aprender sobre la vida"

Dos ejemplos, ambos de la 'Súper Pop', recuperados por la revista 'Píkara':

“Haz que siempre sea él el que tenga las ideas geniales (aunque te repita algo que tú le hayas sugerido dos días antes). Las frases tipo '¡Pero eso ya lo había dicho yo!' o '¡Tú cállate y déjame hacer a mí!' le darán ganas de estrangularte. En cambio, decirle algo así como 'No sé qué haría sin ti' o 'Nunca se me habría ocurrido' le harán totalmente feliz”.

“A los chicos no les gustan las chicas que montan escenitas. Les molan las chicas más bien tímidas, que sepan defender sus objetivos pero no aquellas que siempre se están quejando por todo y que les van las discusiones”.

"Ayudaron mucho, pero lo hicieron reforzando el modelo de mujer que había entonces"

Alejandra Moreno, filóloga y doctora en Estudios Género por la Universidad de Oviedo, ha estudiado “a contrapelo” estas publicaciones, de las que también fue lectora durante los años 80. “A mi generación la 'Súper Pop' nos vino muy bien porque había temas tabú que era imposible sacar en muchas casas en plena Transición. Llegaron ellos y te regalaban tampones, por ejemplo, algo que no habías visto ni en la escuela. Ayudaron mucho, pero lo hicieron reforzando el modelo de mujer que había entonces, con los valores de esa sociedad. Te decían cómo ligar, sí, pero era todo muy pasivo: cómo comportarte para gustarle, cómo ser femenina, cómo atraerle…”.

Los contenidos de belleza y moda o los test de ‘adivina qué tipo de chica eres’ entretenían a la vez que difundían una imagen femenina concreta. “Las chicas que salían eran siempre bellas y pasivas. Y yo, que era una niña y adolescente gordita, lo llevaba fatal. Era antes de Beyoncé y sus curvas, cuando todo era del tipo Christina Aguilera, con su cuerpo de niña. Esas fotos eran una aspiración constante, pero imposible. Esa piel maravillosa… Porque entonces tampoco sabías que existía Photoshop, claro”, cuenta Rocío, antigua lectora de la 'Súper Pop' y ahora madre de 33 años.

Fragmento de la Super Pop, recogido por la revista Píkara

Otro ejemplo de esta ambivalencia de las revistas adolescentes son los contenidos sexuales. Resolvieron más dudas que cualquier clase de educación sexual, pero a menudo idealizando y generando expectativas alejadas de la vida real. La 'Vale' tenía incluso la “postura de la semana”, aunque la mayoría de su público apenas tuviese aún experiencias en la cama. “Me acuerdo de las historias en primera persona que mandaban otras lectoras. Por un lado se te ponían las hormonas locas, pero probablemente también contribuyeron a que mi primera vez fuese terrible por las expectativas”, añade Rocío sobre 'Súper Pop'.

Los ídolos que forraban carpetas y protagonizaban los codiciados 'posters' (quién salía esa semana influía mucho en las ventas) acentuaban los roles que debían cumplir hombres y mujeres, algo que era dañiño no solo para ellas. “Eran el ejemplo de a lo que había que aspirar y reforzaban la idea de que aunque fuese difícil podías conseguirlo. Chicos malos, repetidores, que si pasaban de ti era porque les gustabas... Eso también supuso una construcción de la masculinidad muy perjudicial. Te ponían a los Hombres G como macarrillas que iban de bar en bar y luego ves entrevistas suyas y no tenían nada que ver”, apunta Moreno. “Son cosas que hicieron mucho daño, pero estas revistas hacían lo que podían para los tiempos que eran, no podemos pretender que tuviesen un discurso distinto al heteronormativo, porque no existía en la calle tampoco”.

“Si algún famoso decía que le gustaban las chicas sexis lo poníamos, porque era una forma de atraer a las lectoras. Quizá ahora no se haría así, pero para los tiempos que corrían creo que éramos bastante abiertos de mente”, reflexiona Puri Ruiz, redactora jefa de 'Bravo' a principios de los 2000.

"No podemos pretender que en los 80 tuviesen un discurso distinto al heteronormativo, porque no existía"

Normalmente, cuando un personaje famoso iba a la redacción o se cubría algún evento de promoción, la entrevista y las sesiones de fotos resultantes se estiraban para varios meses, fragmentando el interés en distintas entregas: sus amores, sus 'hobbys', su último lanzamiento… “Éramos como hámsteres, guardábamos todo y lo íbamos soltando poco a poco”, recuerda Ruiz.

Aunque fuesen mayoría, las chicas no eran las únicas lectoras de estas revistas. Muchos chicos homosexuales también encontraron en ellas el espacio que no tenían en la vida real para experimentar lo que sentían. “Intentábamos visibilizar eso mucho”, continúa Ruiz. “Recibíamos un montón de cartas de chicos preocupados, que vivían en pueblos y cuyo único contacto con otra realidad era la revista, como una válvula de escape”. 'Bravo', al igual que 'Loka' y 'Súper Pop', contaba con un equipo de psicólogos que se encargaba de contestar este tipo de dudas y experiencias personales.

placeholder Fragmento de un número de la revista Bravo, en 2010
Fragmento de un número de la revista Bravo, en 2010

A pesar de ser más blanda, tampoco 'Bravo' (nacida en 1995) se libró de polémicas por pasarse de rompedora. “Había una sección que era una fotonovela por entregas. Solíamos hacerlo nosotros con nuestros fotógrafos, pero una vez publicamos una tal cual de la edición alemana y una de las fotos era un poco subida de tono. No se veía nada, pero se intuía. Se lio una que salió hasta en el programa de María Teresa Campos. Tuvimos que pedir perdón y emitir un comunicado”, recuerda Ruiz.

La crisis del periodismo de papel fue especialmente virulenta con las revistas adolescentes porque internet no solo transformó su formato, también su contenido. De repente, todas las preguntas podían responderse a golpe de clic y, además, con la llegada de las redes sociales no hacía falta que una revista te contase qué pensaban o hacían los famosos, porque empezaron a contarlo ellos mismos en sus redes sociales. “En otras generaciones todavía puede haber nostalgia por el papel, pero entre adolescentes eso no existe, ya tienen todo lo que necesitan en el teléfono”, explica Ruiz.

"Recibíamos muchas cartas de chicos preocupados, que vivían en pueblos y cuyo único contacto con otra realidad era la revista"

'Súper Pop' sacó su último ejemplar en mayo 2011, dos años después que 'Loka', aunque continuó de manera digital hasta 2017. Ese año también 'Bravo' se dio por vencida, tras dos décadas en el quiosco y a pesar de ser de las pocas que se mantenía con la venta de ejemplares y no tanto con la publicidad, que cayó en picado con la digitalización de los medios de comunicación.

Salvo nostálgicos que venden antiguos ejemplares por Wallapop, no queda rastro de ninguna de estas publicaciones y las pocas cabeceras que han surgido después intentando imitar el formato ('Like!' o 'Me gusta') no llegan ni a la mitad de lo que distribuían estas revistas. En sus portadas ya no hay cantantes ni actores, sino 'influencers', y se dirigen, indistintamente, a chicos y a chicas.

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