Escalada, puenting, rafting... ¿Por qué cada vez más gente se aficiona a deportes de riesgo?
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Responde un psicólogo del deporte

Escalada, puenting, rafting... ¿Por qué cada vez más gente se aficiona a deportes de riesgo?

La gran incógnita es por qué atrae tanto a la gente este tipo de actividades que, si no se realizan con los protocolos de seguridad adecuados, podrían llevarnos a la muerte

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Escalada, puenting, rafting, paracaidismo… Los deportes de riesgo son muchos y muy diversos, pero todos tienen algo en común: hacen sentir llenos de energía a la gente que los practica.

Cada vez más españoles realizan este tipo de disciplinas para las que realmente nuestro cuerpo no está preparado. La gran incógnita es por qué atrae tanto a la gente este tipo de actividades que, si no se realizan con los protocolos de seguridad adecuados, podrían –incluso– llevarnos a la muerte.

“Existen diferentes factores que hacen que los deportes de riesgo sean atractivos, como la constitución física de la persona, las relaciones sociales, las características del deporte y su entorno y los beneficios psicofisiológicos”, explica a El Confidencial Alejo García-Naveira, psicólogo del deporte con más de 20 años de experiencia profesional.

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El coordinador de la Sección de Psicología del Deporte del Colegio Oficial de Psicología de Madrid (COPM) ejemplifica: “Hay personas que buscan desconectar del día a día y liberar tensiones. Buscan sensaciones, emociones fuertes, desafíos, les motiva cambiar de entornos o el contacto con la naturaleza, compartir con los amigos, pertenecer a un grupo o actividad, tienen baja percepción de riesgo, experiencias psicológicas positivas, expresan valores humanos como la libertad, armonía, creatividad, esfuerzo y un sentido vital de sí mismo que enriquece la vida cotidiana, entre otras”.

El psicólogo apunta a que el deporte de riesgo practicado de forma moderada y regular “es sinónimo de salud física y mental”. “Pueden ser divertidos y muy excitantes, ofrecen la sensación de que has superado tus límites, se asocia el esfuerzo y el trabajo con resultados, estar en forma y saludable, relacionarte con otras personas, etc.”, relata.

Adrenalina, dopamina, serotonina y endorfinas

A la hora de explicar por qué nos atraen los deportes de riesgo, las hormonas también juegan un rol importante. El cuerpo humano es capaz de utilizar diferentes tipos de hormonas y preparar al organismo a nivel psicofisiológico en función de la situación en que nos encontramos o del deporte que estamos realizando. García-Naveira destaca la adrenalina, la dopamina, la serotonina y las endorfinas.

El psicólogo deportivo explica que la adrenalina es secretada por las glándulas adrenales y se activa en situaciones de estrés y riesgo o ante una situación de peligro. “Prepara al organismo para la acción creando efectos corporales o fisiológicos como el aumento del ritmo cardíaco para facilitar el bombeo de sangre por el cuerpo, aumento de las respiraciones por minuto, dilata las pupilas proporcionando una mejor visión e incluso moviliza las reservas de glucógeno en hígado y músculos consiguiendo aumentar la concentración de glucosa en sangre”, desarrolla.

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Esta hormona también estimula al cerebro para que produzca dopamina, la hormona que produce la búsqueda del placer, “por lo que, al realizar la actividad y se disfruta de ella, puede generar la sensación de felicidad o bienestar, creando sentimientos de gozo y refuerzo para motivar a una persona a seguir realizando esa actividad”.

La serotonina es un neurotransmisor que se encuentra en el sistema nervioso central y que tiene relación con el estado de ánimo del individuo. “Regula las emociones y algunos procesos corporales como el apetito y el deseo sexual”, destaca.

Las endorfinas son conocidas como las hormonas de la felicidad o la alegría. Al hacer deporte o cualquier actividad física, el cuerpo segrega endorfinas que producen un efecto calmante del dolor y del bienestar.

El riesgo de engancharse a estos deportes

Lo cierto es que podemos llegar a engancharnos a los deportes de riesgo, “pero eso dependerá de varios factores como el perfil de la persona, la actividad, la dedicación y la intensidad de la misma. Se requiere analizar cada caso”.

“La constante búsqueda del placer y satisfacción, la sensación de peligro, la liberación psíquica y física y el aumento de la autoestima pueden generar cierta adicción en ciertos perfiles de personas”, señala García-Naveira.

El experto en psicología del deporte alerta de que el riesgo puede llegar si la persona que practica la actividad siente “la necesidad de buscar sensaciones cada vez más fuertes, de que se produzca una cierta adicción a la adrenalina y resto de hormonas que produce el organismo, con el riesgo de que se genere una habituación y provoque un aumento del umbral, para lograr determinados estados de excitación”. “Es decir, buscaremos progresivamente sensaciones más intensas y de forma más regular para lograr ese bienestar que producen las endorfinas”, apostilla.

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El riesgo de engancharse a los deportes extremos, más allá del peligro que pueda suponer para la integridad física, viene “cuando la persona pierde el control sobre su conducta, y llega a ocasionar problemas personales, familiares, laborales y emocionales”.

Engancharse a ellos también, puede provocar ataques de pánico, ansiedad y otros problemas psicológicos asociados al estrés post traumático, por ejemplo, tras un accidente o lesión.

“Otro elemento negativo es que al forzar al cuerpo a límites cada vez más exigentes, las personas se ven obligadas a modificar su dieta, por lo que pueden aparecer trastornos alimentarios e incluso el uso de anabolizantes y esteroides”, añade.

El aburrimiento y el postureo

Otro de los motivos que pueden llevar a la gente a practicar deportes de riesgo podría ser una especie de aburrimiento, al haber practicado ya todo tipo de actividades. “A ciertas edades avanzadas, pasados los 40 años, se puede buscar nuevos retos para sentirse ‘vivo’, demostrarse que aún es competente, buscar nuevas emociones, salir de la rutina, probar deportes nuevos etc.”, apunta el psicólogo.

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Por otro lado, las redes sociales también podrían influir en la práctica de estos deportes, ya que hay gente que realiza ciertas disciplinas por el único interés de colgarlo. “Para los curiosos o gente que busca generar contenidos variados o extremos para sus seguidores en redes sociales, puede ser una motivación el realizar ciertas actividades, aunque dudo que se conviertan en deportistas de deportes de riesgos, ya que para ello, se requieren otros factores básicos como hemos comentado antes”, concluye el especialista.

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