¿Y si este año no tuviéramos que renunciar a la cena de empresa?
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mesas conectadas

¿Y si este año no tuviéramos que renunciar a la cena de empresa?

Una curiosa iniciativa permite celebrar la mítica cena de Navidad entre los trabajadores y a su vez dar un impulso a la actividad hostelera

Foto: Foto: Shackleton.
Foto: Shackleton.

A estas alturas del año, seguramente los nervios estarían a flor de piel entre los distintos miembros de una empresa de cara a la histórica cena de Navidad. Y a su vez, los restaurantes estarían haciendo los últimos preparativos para la acogida de un alto volumen de clientes con ganas de comentar y repasar lo más señalado de todo el año. Sin embargo, a raíz de la crisis del coronavirus, estas grandes veladas se han visto obligadas a suspenderse para evitar un repunte de los contagios. Pero no todo está perdido, ya que un grupo de publicistas han tenido una aparatosa idea para celebrar este tipo de eventos cumpliendo las medidas de seguridad exigidas por las autoridades.

Mesas Conectadas, así se llama dividir a los miembros de la plantilla en grupos de seis personas (el máximo permitido en las reuniones navideñas para espacios públicos) y reservar una mesa en varios restaurantes a la vez. Al comenzar la velada, se colocan dos ordenadores en los dos extremos de la mesa conectados en videoconferencia con otra mesa localizada en el mismo punto de la ciudad, del país e, incluso, de otro continente. De esta forma, se crea una gran mesa virtual que permite a los comensales disfrutar de la cena con el resto de la plantilla dividida en varios restaurantes de la misma o distinta ciudad.

Para mejorar la experiencia y hacerla más real, se aconseja que todas las mesas tengan proporciones similares y que estén engalanadas con los mismos manteles. Todos los restaurantes deberán servir el mismo menú, incluyendo el vino, de tal forma que a lo largo de la cena puedas ir cambiando de mesas virtuales con las que está conectada la tuya. Esta idea no solo está pensada para proseguir con la tradición a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia, sino también para ayudar e impulsar a los negocios de hostelería, uno de los sectores más damnificados por la crisis del coronavirus, que en estas épocas navideñas solían incrementar su facturación entre un 25% y un 50%.

"Descubrimos que podías hablar con hasta 18 personas como si estuvieran sentadas justo a tu misma mesa"

"Como toda empresa, al llegar estas fechas hemos tenido en la cabeza la idea de celebrar una cena de Navidad, siguiendo la tradición", asegura Juan Silva, director creativo ejecutivo de Shackleton. "El propio ambiente navideño te va metiendo el gusanillo, y no queríamos tampoco resignarnos y pensar que no iba a haber una cena de empresa este año". Su socio y compañero, Pablo Alzugaray, explica cómo se les ocurrió la idea: "La intención de ponerlo en marcha no solo fue hacerlo entre nosotros, sino que también pensamos en dar a conocer esta alternativa a otras compañías y a su vez impulsar la hostelería".

Apoyo a la hostelería

"En realidad, es muy sencillo, no hemos inventado nada", reconoce Alzugaray. "Cualquiera puede hacerlo, es simplemente organizarlo. A nosotros no nos necesitan, estamos a disposición de quien lo quiera hacer, pero lo pueden gestionar entre ellos. Creo que muchas empresas están debatiendo ahora mismo sobre si celebrar o no una cena, cuando evidentemente la respuesta es que no se puede, pero al no hacerla también estás renunciando a cosas, como es el hecho de no apoyar la hostelería".

"Hubo una predisposición muy positiva entre los jefes y compañeros; teníamos muchas ganas de vernos y volver a celebrar una cena de empresa"

Un experimento que probaron ellos mismos en su propia empresa. "Lo primero que hicimos fue probarlo cada uno en una casa y ver qué tal se oía, puesto que no sabíamos hasta qué punto podía funcionar", explica Silva. "Así, descubrimos que podías hablar con mínimo 18 personas como si estuvieran sentadas justo a tu misma mesa. Luego, probamos la idea al completo entre todos los miembros de nuestra compañía". El evento no fue para nada pequeño, ya que la empresa tiene 180 trabajadores repartidos entre sus sedes en Madrid, Barcelona y Santiago de Chile. Para cuadrar bien entre los dos distintos husos horarios, los de España cenarían y los de Chile comerían.

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"Yo creo que además hubo una predisposición muy positiva entre los jefes y compañeros, ya que teníamos muchas ganas de vernos y volver a celebrar una cena de empresa, aunque fuera de esta forma", reitera Silva. "No tuvimos sensación de lejanía ni nada con los demás, sino al contrario, nos dio mucha frustración tener que recoger pronto y volver a casa antes de las 12" por el toque de queda. "Además, pasó una cosa inédita que nunca había ocurrido", comenta por su parte Alzugaray. "La sede de Madrid había cenado alguna vez con la de Barcelona, pero con la de Chile nunca se había dado el caso, ya que económica y geográficamente nos era imposible. Y en esta ocasión, recuerdo estar hablando con el CEO de Chile con la misma naturalidad con la que hablaba con el que tenía a mi lado. La digitalización de la experiencia no solo sirve para acercarte a los restaurantes de tu ciudad, sino también a los de otros países".

Foto: Muchos empleados se quedaron con la boca abierta tras ver el contenido de sus sobre (Foto: Vimeo)

Además, existen otras ventajas de esta fórmula alternativa de la cena de empresa. En primer lugar, escoger con qué cinco compañeros quieres sentarte a comer, así como a quiénes quieres ver en la pantalla. En caso de que la conversación con unos te aburra, puedes cambiarlos por otra mesa y así sucesivamente, lo que sirve también para afianzar las relaciones con personas de la compañía con las que ni siquiera habías hablado. Por otro lado, tampoco existe otro de los inconvenientes de las cenas de empresa tradicionales, como es "ahorrarte la charla del compañero que se emborracha y te dice todo lo que no te ha dicho en todo el año", comenta con humor Silva.

Una experiencia 'phygital'

Mesas Conectadas es una experiencia 'phygital', un término que ha cogido mucho peso en los últimos meses y que tiende a definir todos esos eventos en los que hay una parte física y otra virtual. Creatividad y tecnología se unen para hacer esta clase de experiencias colectivas más semejantes a como eran antes. "Desde marzo, hemos asistido a una eclosión de propuestas que intentan conjugar ese espacio físico y virtual para hacer que la vida sea lo más parecida a antes de la llegada del coronavirus", admite Alzugaray. "Hay una experiencia física y digital. Creo que, en cuanto podamos, vamos a volver a hacer cenas presenciales, pero frente a un cambio de contexto tan fuerte, la diferencia está entre el bloqueo y no hacer nada, asumiendo que es imposible, o aplicar un poco de creatividad y tecnología para darle la vuelta y encontrar una manera de hacerlo".

"Si el año que viene podemos hacer una cena de Navidad convencional, al final de la mesa habrá un ordenador conectado con Chile"

"En nuestro caso, cuando lo probamos, pensamos: 'Vale, no hubo cena de Navidad como tal, pero en realidad sí que la hubo, solo que fue distinta", puntualiza el CEO de la agencia. "Aunque me tuviera que ir temprano, me reí y disfruté mucho". Silva va un poco más allá y cree que toda esta serie de propuestas se quedarán para cuando volvamos a la normalidad. "Si el año que viene ya está solucionada la crisis y podemos hacer una cena de Navidad convencional, al final de la mesa habrá un ordenador conectado con Chile, lo cual es muy positivo, porque nos ayudará a estar más cerca de personas que ni siquiera teníamos en cuenta cuando programábamos las celebraciones".

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