Por qué nos acordamos de una canción pero olvidamos cosas mucho más importantes
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Por qué nos acordamos de una canción pero olvidamos cosas mucho más importantes

El neuropsicólogo José Antonio Portellano nos da unas pinceladas sobre la forma en que nuestro cerebro puede almacenar las melodías

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Puede ser que no te acordases de que tu aniversario era el 19 de mayo u olvidaste felicitar a tu madre el 23 de junio. A pesar de ello, si en la radio recuperan una canción de La Oreja de Van Gogh de hace 20 años, recuerdas la letra a la perfección.

Lo mismo nos puede pasar con los estudios. Aunque no seamos capaces de recordar la lección estudiada a conciencia el día anterior, tenemos muy clara esa canción que hace unos meses escuchaste un par de veces.

El motivo por el que algunas canciones se quedan en nuestra memoria de forma permanente es un misterio. Sin embargo todo apunta a tres direcciones del funcionamiento de nuestro cerebro.

La memoria emocional

“La memoria siempre tiene un doble componente cognitivo y emocional. El cognitivo corresponde al proceso de grabación y almacenamiento de la información que retenemos y el emocional se refiere a los sentimientos que acompañan a la memoria”, explica a El Confidencial José Antonio Portellano Pérez, neuropsicólogo y profesor de Psicobiología en la Universidad Complutense de Madrid.

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“En el proceso de archivo cognitivo de la memoria intervienen determinadas estructuras como el lóbulo temporal y el hipocampo, mientras que en la memoria emocional intervienen otras estructuras cerebrales como el núcleo amigdalino y el sistema límbico, que ‘deciden’ el significado emocional positivo o negativo del material a memorizar”, desarrolla el doctor en Psicología.

En términos generales, cuanto más intenso es el componente emocional, mayores posibilidades existen de retener lo aprendido y que la memoria perdure más, especialmente si la memoria se acompaña de emociones positivas. “Sin embargo, puede haber excepciones, ya que los acontecimientos con carga emocional muy negativa pueden ser bloqueados y en ocasiones se produce dificultad para el recuerdo de los eventos desagradables. Este hecho podría explicar por qué no recordamos con la misma facilidad unos acontecimientos que otros”, apunta.

Exposición repetida a una canción

La exposición repetida que vivimos a una canción en tiendas, bares, radio y televisión también es un factor importante que hace que retengamos esa melodía: “Para memorizar es necesaria la repetición sucesiva de los estímulos que deseamos archivar y, por tanto, la exposición repetida de una melodía puede facilitar su memorización. Pero es necesario que el estímulo que queramos memorizar (la canción) nos motive, ya que en caso contrario las posibilidades de generar nuevos circuitos cerebrales, es menor”.

Después de asimilar esa canción que hemos escuchado por todas partes hasta la extenuación somos capaces de recordarla durante años por la forma en que se consolida en nuestro cerebro.

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El neuropsicólogo explica que todo cuanto memorizamos se archiva en el cerebro en forma de ‘engramas', que son circuitos neurológicos consolidados que contienen el material memorizado. Por tanto, la memoria consolidada se acompaña de circuitos cerebrales más consistentes y duraderos. “La memoria se asemeja a una carretera: cuanto más eficientemente memorizamos algo, mayores posibilidades existen de que generemos una ‘carretera neural’ más consolidada en el interior del cerebro, mientras que si el proceso de memorización es más liviano, no se llegan a construir ni consolidar los circuitos o ‘carreteras’ cerebrales que permiten retener el material memorizado”, señala.

La memoria semántica

Cuando aprendemos y memorizamos cualquier tipo de información –como una poesía, la letra de una canción o la alineación completa de un equipo de fútbol– activamos la memoria semántica, que implica el archivo y recuerdo de todas las informaciones que adquirimos, explica Portellano. Pero cuando recordamos en qué momento y en qué lugar se produjo un hecho o en qué momento aprendimos algo nuevo, ponemos en marcha la memoria episódica, que requiere de la activación del lóbulo frontal.

“La memoria semántica nos permite memorizar mientras que la memoria episódica nos permite archivar en qué momento aprendimos algo. Por esa razón, es más probable que recordemos la letra de una canción que no el momento y lugar donde la aprendimos, ya que supone un mayor nivel de exigencia”, señala el neuropsicólogo.

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