¿Por qué tardan tanto en terminar la Sagrada Familia? La historia de sus 138 años de construcción
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¿Por qué tardan tanto en terminar la Sagrada Familia? La historia de sus 138 años de construcción

Se creía que el emblema principal de la Ciudad Condal podría terminarse en 2026, pero la basílica concebida por Gaudí parece no tener una fecha de finalización por el coronavirus

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Fuente: iStock.

Es, probablemente, el símbolo más importante de la Ciudad Condal, quizá en parte porque parece que nunca será terminada. Aquel viajero que decida encaminar sus pasos hacia la Sagrada Familia tiene una alta probabilidad de encontrarla en obras, con algún andamio dispuesto a ser fotografiado, y, por supuesto, con la eterna promesa de que próximamente se finalizará su construcción. Hasta hace poco tiempo se comentaba que en 2026 sería la Iglesia más alta del mundo y finalmente se terminaría, sin embargo, el coronavirus parece tener otros planes para ella.

¿Cómo comienza su historia? Si nos remontamos en el tiempo, sería en 1872 cuando Josep María Bocabella, librero barcelonés, regresaría de un viaje a Italia convencido de que la ciudad debía contar con un templo expiatorio financiado con las limosnas de los fieles. Para ello, adquirió un solar en el ensanche, y diez años después, un 19 de marzo de 1882, sería el Obispo Urquinaona quien colocaría la primera piedra de la Sagrada Familia.

El ritmo de construcción varía porque depende de las aportaciones y donativos. La idea era terminar la torre de la Virgen María el año que viene

La creación de la basílica se encontraba ese año en manos del arquitecto Francisco de Paula Villar. Este habría de concebir por aquel entonces un proyecto neogótico, con ventanales ojivales, contrafuertes y arbotantes exteriores, y un campanario afilado, sin embargo, pronto abandonaría su propia obra, por desavenencias. Sería entonces cuando entraría en el juego Antonio Gaudí, un joven arquitecto que comenzaba a apuntar maneras (en aquella época había iniciado la Casa Vicens) que concebiría un proyecto mucho más ambicioso y, por supuesto, modernista.

"Gaudí proyectó un edificio de dimensiones importantes y ya sabía que tendría que construirse en un tiempo largo y que correría a cargo de distintas generaciones", explica a El Confidencial el arquitecto Jordi Faulí i Oller, actual director del equipo constructor de la Sagrada Familia. "El ritmo de construcción varía porque se construye a partir de las aportaciones y donativos, puesto que es un templo expiatorio. Nuestra idea es terminar la torre de la Virgen María el año que viene".

Foto: La Sagrada Familia en 1900. (Cordon Press)

Si nos basamos en tiempos: Notre Dame tardó 182 años en construirse, la de San Pablo de Londres 100, y la de Colonia más de 600. Como explica el arquitecto, la financiación es un problema, puesto que funciona de forma privada, con donativos desinteresados y la recaudación proveniente de la entrada de los visitantes anuales. ¿Adivinan, por tanto, que está sucediendo ahora con el coronavirus?

Gaudí aceptó el proyecto con tan solo 31 años, y aunque en un principio lo compatibilizaría con otras obras, seguiría inmerso en él hasta su muerte. El único 'pero' es que tendría que trabajar respetando la orientación y el trabajo comenzado por Villar. Por su parte, él había concebido un templo con cinco naves, crucero, ábside, un deambulatorio exterior a modo de claustro, tres fachadas y 18 torres, todos ellos repletos de simbolismo. Su idea era que el templo se viera con perspectiva desde cualquiera de sus caras.

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Stained glass window of the Sagrada Familia in Barcelona

En 1915 confesaría: "Mis grandes amigos están muertos; no tengo familia, ni clientes, ni fortuna, ni nada. Así puedo entregarme totalmente al Templo", y desde luego que lo haría, llegando a vivir incluso en su taller que se encontraba cerca de la Sagrada Familial. En 1909 concibió las Escuelas Provisionales de la Sagrada Familia, destinadas a los hijos de los trabajadores. Antes de ello, ya habría inaugurado en 1885 la capilla de San José, en la cripta, donde se celebrarían las primeras misas. En 1891 comenzaría la Fachada del Nacimiento: el campanario de San Bernabé fue el único que el arquitecto podría dejar terminado en vida.

Gaudí: "Mis grandes amigos están muertos; no tengo familia, ni clientes, ni fortuna, ni nada. Así puedo entregarme totalmente al Templo"

El 7 de junio de 1926, cuando acudía a la Iglesia de San Felipe Neri, fue atropellado por un tranvía y confundido por un mendigo, por lo que no fue socorrido de inmediato y acabó falleciendo. El capellán de la Sagrada Familia, mosés Gil Parés, fue el que le reconocería al día siguiente cuando ya no se podía hacer nada por él. Aquel mismo año su discípulo Domènec Sugranyes, asumió la dirección de las obras.

"El proyecto se planteó de una manera diferente", indica Faulí. "Sabiendo que serían muchos años, Gaudí planteó la construcción por fases que no fueran por niveles horizontales sino de manera vertical, con fachadas enteras. Él contruyó la del Nacimiento y sus discípulos continuaron con la Pasión, después el interior, más tarde la Sacristía y las zonas centrales".

Gaudí proyectó en vida muchas maquetas de yeso de la Sagrada Familia que sobrevivieron al incendio del estudio en el año 36

La historia parecía tener otros planes para este templo eterno: aunque Gaudí dejó multitud de planos y esbozos para que se continuara con su construcción tras su muerte, durante la Guerra Civil en 1936 la información fue quemada. "Se perdió y no", puntualiza Faulí. "Es verdad que el estudio se incendió en el año 36, pero diez años antes Gaudí y algunos de sus colaboradores ya habían publicado libros sobre la Sagrada Familia y planos en revistas editadas. Alguna información se quemó, pero lo fundamental para la construcción se mantuvo".

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"Además, Gaudí (que siempre pensaba en formas naturalistas) decidió proyectar la Sagrada Familia en maquetas de yeso, y por ello no se quemaron. Por otro lado, la continuidad de los arquitectos es fundamental; Todos hemos tenido la pretensión de continuar las ideas de Gaudí y hemos trabajado juntos (yo, por ejemplo, lo hice con Jordi Bonet -arquitecto continuador del Templo-), lo cual ha sido fundamental para seguir con la obra original. En parte, tenemos la sensación de que somos colaboradores. Estamos construyendo un proyecto interpretado, unas ideas y formas que son de Gaudí, y él a su vez las pensó de una manera que fuera fácil de interpretar. Las geometrías que él componía en ventanales, bóvedas, columnas, etc. combinaban para crear unas reglas que se aplican. Aplicamos las leyes y la gramática que él dejó en sus maquetas originales", cuenta.

"Tenemos la sensación de que somos colaboradores. Estamos construyendo un proyecto interpretado, unas ideas y formas que son de Gaudí"

Es cierto que la complejidad de la Sagrada Familia la convierte en un templo único: no hay ni una sola línea recta en su interior, pues Gaudí explicó en una ocasión que “la recta es del hombre; la curva es de Dios”. Cuando se convierta en la Iglesia más alta del mundo medirá 172,5 metros, pues el arquitecto quería volver a la verticalidad medieval y conectar el cielo con la tierra (aunque sin pasarse, pretendía mantenerla por debajo de Montjuïc). Esa misma complejidad la convierte en un proyecto tan difícil, pese a las avanzadas tecnologías.

"A día de hoy, lo único que sabemos es que no se terminará en 2026, que era nuestro objetivo", explica Faulí. "El año pasado estábamos construyendo a un ritmo muy importante, porque había muchas aportaciones, pero evidentemente con la parada de las obras en el mes de marzo dependerá de cuándo se recuperen los visitantes. Lo importante es que las obras terminen bien, nos gustaría que en el futuro se leyera que hemos construido unas ideas y unas formas que son de Gaudí", concluye.

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