Guía para el buen 'sexting': lo que debes y no debes hacer, según tres expertas
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Guía para el buen 'sexting': lo que debes y no debes hacer, según tres expertas

¿Tienes a tu 'crush' lejos y no sabes cómo mitigar la separación física de la distancia? Tres sexólogas nos aportan la claves de esta práctica sexual tan común entre la población

Foto: Guía para el buen 'sexting': lo que debes y no debes hacer, según tres expertas
Guía para el buen 'sexting': lo que debes y no debes hacer, según tres expertas

En el vasto y complejo mundo de la seducción, si hay una tendencia en auge, y más después de haber vivido un confinamiento, esa es el ‘sexting’. El teléfono móvil se ha convertido en la mejor herramienta para estimular el deseo sexual cuando la distancia física opera en una relación de dos personas. Tan solo hace falta tener una buena resolución, escoger un buen ángulo y dar al botón de enviar. O también enviar mensajes sucios que despierten la imaginación más lasciva. Sea como sea, el consumo tanto de pornografía como de imágenes eróticas es algo que no ha parado de crecer. Somos seres visuales a los que les entra todo por los ojos, y en especial, este sentido se agudiza cuando se trata de dar y recibir placer.

¿Alguna vez has enviado alguna foto comprometida? ¿Qué te llevó a hacerlo? Más de la mitad de los adolescentes españoles ha realizado ‘sexting’ alguna vez en su vida. Así lo reconoce un estudio realizado por la investigadora Patricia Alonso Ruido de la Universidad de Vigo, quien ponía el acento en los casos de extorsión que pueden derivarse de una práctica no consentida: un 37,9% de los 1.286 estudiantes de ESO y Bachillerato entrevistados para la investigación reconocieron saber de casos cercanos en los que ha existido una cierta presión a la hora de pedir contenido erótico, sobre todo a mujeres. Por tanto, si en estos momentos estás pensando enviar esa imagen en la que enseñas partes íntimas de tu cuerpo para provocar una reacción sexual en otra persona, será mejor que te lo pienses dos veces, no sea que acabe en malas manos o que en un futuro te arrepientas.

Para decidir si debes hacerlo, debes pensar en qué te parecería que esa imagen se hiciera pública, si estarías contenta con eso o no

Como en toda práctica sexual, hay que protegerse bien antes de dar el paso. “Tienes que estar dispuesta a que, si lo ve el receptor, también lo pueda ver mucha gente”, avisa Paula Álvarez, sexóloga española en Sexología con Pedagogía, a El Confidencial. “Nada te garantiza que solo lo reciba aquella persona a la que se lo envías. Para decidir si debes hacerlo, debes pensar en qué te parecería que esa imagen se hiciera pública, si estarías contenta con eso o no”. Otras sexólogas, como Ángela Aznárez, añaden por su parte que “si de verdad quieres hacerlo y está consentido”, optes por servicios de mensajería más seguros que WhatssApp como Telegram, además de evitar que se te vea la cara o añadir stickers o filtros a la imagen para que no se te reconozca. Aun así, “no existe el ‘sexting’ cien por cien seguro, por lo que los riesgos siguen ahí”, señala.

Diferencias entre géneros

“Yo siempre hago una distinción a la hora de hablar de ‘sexting’ entre las fotos que son consentidas y las que no”, asevera Ana Lombardía, terapeuta sexual, a este diario. “En este caso, las famosas ‘fotopollas’ que reciben muchas mujeres sin venir a cuento en sus redes sociales no son compatibles con el ‘sexting’, ya que este siempre está consensuado entre dos personas”. Precisamente, la manía que tienen algunos hombres de mandar un archivo gráfico de sus genitales a mujeres que no conocen (o como mucho solo conocen a través de redes sociales) es un acto que puede convertirse y considerarse acoso sexual según la gravedad o la persistencia de cada caso. Lejos de remitir, esta tendencia sigue vigente: las tres sexólogas admiten recibir en torno a una o dos por semana.

La mayoría del contenido erótico enviado por hombres heterosexuales se realiza bajo la premisa de poder obtener una foto de vuelta

“Me parece muy curioso porque ya sé hasta el momento en el que va a ocurrir”, comenta Álvarez. “Siempre que un chico me escribe y me pone solamente un ‘hola’, lo siguiente es una foto de su pene. A veces tengo mensajes automáticos para mis clientes en los que me presento y les pregunto cuándo desean pedir cita. Hace poco me inventé que tenía un asistente, y en vez de decir mi nombre puse ‘Carlos’. Me resultó muy llamativo que muchos de esos ‘Holas’ se quedaron sin su sucesiva foto”.

¿A qué se debe esta persistencia de enviar fotos del miembro entre la población masculina española? Generalmente, a un tipo de personalidad narcisista. Así lo refleja un estudio publicado en ‘Journal of Sex Research’ en el que un grupo de investigadores de la State University de Pensilvania concluyeron que se trata de un perfil “sexista y hostil con un alto grado de narcisismo”. Para demostrarlo, realizaron una encuesta a 1.087 hombres heterosexuales seguida de un test de personalidad con preguntas sobre su forma de ver el sexo. El 48% de ellos admitió haber enviado alguna foto de sus genitales al menos una vez, y el 63% de los que lo hicieron reportaron una puntuación alta en narcisismo y sexismo.

Foto: La forma correcta de practicar 'sexting', según una experta

Para la mayoría de ellos, la razón que argumentaron para enviar este tipo de fotos era esperar otra a cambio. Esto corrobora la versión de Lombardía, quien asegura que “la mayoría del contenido erótico enviado por hombres heterosexuales se realiza bajo la premisa de poder obtener una foto de vuelta”. Otros lo hicieron para buscar su propia satisfacción sexual, que conecta con la opinión de Álvarez al asegurar que muchos de los remitentes de este tipo de imágenes lo hacen “porque les pone sexualmente enviar su miembro a otra mujer, aunque a ella no le parezca bien”.

Erotismo en acción

¿No debería ser al revés? Al igual que ocurre con las mujeres, si envías una foto a tu pareja sexual es porque quieres que se excite con ella. Sin embargo, muchos de estos hombres heterosexuales que mandan contenido erótico lo hacen solo pensando en su propia satisfacción. Esto nos lleva a preguntarnos cuál sería la forma más efectiva de despertar el deseo sexual de una mujer siendo hombre, ya que ellas aparentemente lo tienen muy fácil.

El ‘sexting’ está muy aceptado en el mundo gay, funciona como un código. En cambio, en las lesbianas, esta práctica no está tan generalizada

“La mujer tiene muchos recursos y posibilidades de erotizar una imagen”, sostiene Lombardía. “El hombre, en cambio, muy pocas. ¿Qué va a enseñar? ¿Los abdominales o sus genitales? El proceso de erotización femenino lleva siglos, en cambio el del hombre siempre está asociado a una posición económica o cultural. Cuando vas a un club de strippers masculinos suelen disfrazarse de determinadas profesiones: el bombero, el policía… pero las mujeres no necesitan ponerse nada, ya que hagan lo que hagan, pongan lo que se pongan, siempre van a resultar ‘sexys’. En la forma de actuar igual, cuando un hombre ejerce un papel seductor o erotizante puede resultar hasta ridículo”.

Ahora bien, habría que hacer una diferenciación entre orientaciones sexuales. “El ‘sexting’ está muchísimo más aceptado en el mundo gay, sobre todo en las apps para ligar forma parte de un código de comunicación con la otra parte, es mucho más explícito”, reconoce Aznárez por su parte. “En cambio, en las lesbianas, esta práctica no está tan generalizada”. Así también lo reconoce Álvarez, quien siendo bisexual, asegura que las parejas de mujeres apuestan por “un ‘sexting’ mucho más sutil, basado no tanto en las imágenes como sí en los sonidos o el texto”. Si establecemos una relación un tanto pintoresca, tal vez esto sea lo que demanden secretamente las mujeres heterosexuales de sus compañeros hombres, y no tanto ver su miembro fálico, sus abdominales o su escultural complexión física.

Los cuerpos en las pantallas

Pero más allá de ese intercambio de fotos íntimas con alguien en concreto, también merece la pena hacer un repaso por los desnudos públicos, sin ser exclusivamente integrales, que abundan en la red. Recientemente, saltó la polémica en las redes sociales con Instagram: muchos usuarios comprobaron cómo, al poner cualquier localización en su buscador, aparecían inmediatamente fotos de personas, casi todo mujeres, enseñando mayoritariamente culos. ¿Cómo una red social que tiene unas políticas de contenidos tan férreas frente a la exhibición de pezones femeninos o desnudos está llena de cuerpos esculturales?

Habría que apostar aún más por esa diversidad; en definitiva, por otras formas de ser y habitar un cuerpo que no sean las mismas de siempre

Esto nos lleva a pensar que tal vez sea la época de la historia en la que más expuesto ha estado el cuerpo humano en los medios de comunicación de masas. Muchas mujeres han visto, además, la oportunidad de superar viejos prejuicios o complejos con su físico gracias a esta exhibición pública. Y a la par, cada vez hay más aceptación de cuerpos no normativos, aunque los insultos y las críticas de algunos usuarios tampoco dejan de abundar al respecto.

Foto: ¿Harto de culos en Instagram? El círculo vicioso de algoritmos del que no puedes huir

"Cada vez hay más movimientos de 'body-positive' y cuentas de Instagram que se atreven a enseñar sus imperfecciones físicas como pueden ser estrías o celulitis", asegura Aznárez. "Esta exposición puede hacer que muchas se sientan más cómodas y seguras con su propio cuerpo, ya que ves que nadie es perfecto. Pasamos muchas horas consumiendo contenidos en redes sociales, al final influyen mucho en la forma en la que vemos el mundo. Y en este sentido, habría que apostar aún más por esa diversidad; en definitiva, por otras formas de ser y habitar un cuerpo que no sean las mismas de siempre".

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