Los rasgos que caracterizan a una persona con nula inteligencia emocional
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Los rasgos que caracterizan a una persona con nula inteligencia emocional

No está reñida con ser mala o buena persona, pero sí que es un atributo necesario para cuando surgen los problemas. Un psicólogo explica lo que define a este tipo de personalidad

placeholder Foto: Saber consolar y saber buscar consuelo. (iStock)
Saber consolar y saber buscar consuelo. (iStock)

La inteligencia emocional es la capacidad que tenemos para saber expresar, gestionar y aceptar nuestras emociones y las de los demás. Puede confundirse con la empatía, aunque la diferencia más notable es que esta alude a la implicación emocional que sentimos hacia las situaciones ajenas. En cambio, la inteligencia emocional se trata de una práctica cotidiana y continua, que apunta hacia el manejo de las emociones propias y de las personas a las que queremos.

Esto se traduce en el plano afectivo como la habilidad para reflexionar sobre nuestros propios sentimientos hacia nosotros mismos o hacia alguien y nuestra manera de expresarlos. En otras palabras, aquellos que tienen una buena inteligencia emocional destacan por saber gestionar muy bien los problemas de índole emocional y, por supuesto, evitan a toda costa que las relaciones afectivas se vuelvan tóxicas; una persona con alta capacidad de gestión emocional entenderá cuándo es el momento de cortar una relación antes de que una ruptura se vuelva traumática, por poner un ejemplo.

Una persona con inteligencia emocional apreciará las emociones negativas como mensajes, nunca como amenazas

Por el contrario, lo que es bastante difícil de identificar es a una persona que escasea de inteligencia emocional. Sobre todo si esta persona la acabamos de conocer y nos llama poderosamente la atención. ¿Cómo saber si esta persona estará ahí para hacernos bien o realmente es incapaz de gestionar una situación complicada en la que se trastoquen los lazos afectivos? Nick Wignal, un famoso psicólogo bloguero, ha descrito una serie de atributos en 'Medium' que reúnen esta clase de personas que precisamente no presumen por saber gestionar las emociones propias y ajenas.

Evita hablar sobre cómo se siente

Presta atención a cómo habla sobre cómo se siente. Algunas personas con una inteligencia emocional muy baja se niegan a abrirse o, en cualquier caso, no son nada buenas a la hora de comunicar sus emociones. A menudo, utilizan un lenguaje vago o metafórico para describir cómo se sienten. En general, temen las repercusiones que pueda traer lo que verdaderamente piensan o sienten, de ahí a que se lo callen por miedo, vergüenza o simplemente incapacidad para hacer frente a las emociones.

Controla sus emociones

Siempre creen que todo lo malo que sienten debe resolverse cuanto antes. En vez de afrontar un problema, tomándose su tiempo y analizando todos los pormenores, lo atajan restándole importancia, escondiéndolo de los demás y de sí mismos. Lo peor, según indica Wignal, es que al tratar sus emociones como problemas, su mente las niega, de ahí que perciban que son incorrectas. Por el contrario, una persona con inteligencia emocional apreciará estas emociones negativas o dolorosas como mensajes que se le envían, no como amenazas. La mejor manera de liberarse de las emociones dolorosas es validarlas y dejar que se resuelvan en lugar de intentar controlarlas a toda costa.

Se critica a sí mismo

Hay ciertas emociones como el miedo o la tristeza que ellos aprecian como muy malas, de ahí que nunca quieran reconocerlas. Esto a menudo ocurre porque de pequeños fueron penalizados por mostrar sus emociones en público. Otro de los rasgos que caracteriza a una persona con baja inteligencia emocional es el autosabotaje o las críticas que se dirigen hacia sí mismas, lo que denota su profunda falta de autoestima.

Foto: No dejes que tus emociones te controlen, controlalas tú a ellas

Cualquier signo propio de debilidad lo perciben como algo negativo, entonces intentarán obviarlo a toda costa. En cambio, aquellas personas que son inteligentes emocionalmente entienden que no tienen que avergonzarse de algo malo que les ocurre o sienten, tratándose a sí mismos con compasión y bondad cuando están afligidos.

Cree que sus emociones son verdaderas

A lo largo de nuestra vida, nos damos de bruces con pensamientos negativos que nos distraen y hacen sufrir. Como decíamos antes, las emociones son útiles porque nos envían mensajes sobre cómo nos sentimos en un momento concreto; sin embargo, también son engañosas. Las personas que realizan una buena gestión emocional de su vida destacan por escuchar a esas emociones, pero nunca confían completamente en ninguna de ellas.

Finge estar bien y ser feliz todo el tiempo

Aquellas personas con baja inteligencia emocional nunca muestran sus preocupaciones, tristezas o miedos, sino que aparentan estar siempre en el mismo estado de ánimo. Por otro lado, también se les puede aplicar a aquellos que fingen estar felices todo el tiempo, incluso que presumen de ello. En consecuencia, las personas con poca inteligencia emocional viven negándose todos esos sentimientos negativos, y esperan que si se repiten a sí mismos que están bien y que no se sentirán mal jamás, esto se cumpla.

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