Banús sin puerto y con terrazas absurdas: la historia de las colmenas de 'la Conce'
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Alta densidad de población

Banús sin puerto y con terrazas absurdas: la historia de las colmenas de 'la Conce'

Construidas en los años cincuenta y pensadas en un primer momento para realojar a las clases trabajadoras, en sus pisos aún a día de hoy habitan 22.000 personas

Foto: Foto: Ada Nuño.
Foto: Ada Nuño.

En la actualidad, son los edificios preferidos de traperos, fotógrafos amateur y modelos que llevan la modernidad por bandera. En otro tiempo, también fueron los elegidos para protagonizar alguna de las películas españolas más populares de todos los tiempos. Las colonias del barrio de la Concepción en Madrid ('la Conce', para los que viven en la zona) son un ejemplo de que la alta densidad arquitectónica no comprende de países. Igual que los anteriormente mencionados Banana Flats en Escocia o Kowloon, en Hong Kong, en España también hubo un tiempo en que vivir a modo de hormigas en un hormiguero (o quizá lo más apropiado sea decir abejas en una colmena) era una realidad.

No hace tanto. El total de 10 bloques que componen las colmenas dan a la M-30, aunque cuando se construyeron esta todavía no existía, igual que tampoco estaba el vecino Parque de las Avenidas, zona mucho más pudiente, sin el 'estigma' obrero que sí conserva el barrio de la Concepción. En sus pisos aún a día de hoy habitan 22.000 personas, destinadas en 8.000 apartamentos que no tienen más de 50 o 60 metros cuadrados. Se remontan a los años cincuenta y su creador fue José Banús, que acababa de terminar el Valle de los Caídos junto con su hermano Juan y fue uno de los grandes constructores y promotores del régimen franquista.

Fotografía cedida por COAM.
Fotografía cedida por COAM.

"No responden a ningún estilo arquitectónico concreto", explican las arquitectas Elena Cornejo y Teresa Castillo. "Pueden recordar a la arquitectura brutalista, pero carecen de hormigón visto [material usado frecuentemente en este tipo de arquitectura]. La actuación y su morfología más bien responden a una inquietud política y económica. En Madrid, la demanda de vivienda debido al centralismo político, económico y administrativo del país hace que, desde principios del siglo XX, se buscasen nuevos suelos para alojar a la clase proletaria emigrante procedente del resto de ciudades y la llamada 'España vacía'. Aunque con el paso del tiempo el barrio de la Concepción ha sido devorado por la ciudad, lo cierto es que cuando se construyó en los años cincuenta, se ubicaba en las 'afueras de Madrid', aislado de la trama urbana, daba solución a la demanda de vivienda para la clase trabajadora".

Fueron idea de Banús y pretendían dar cobijo a las clases bajas que vivían en el poblado de la Ventilla

"El modelo urbanístico de estas colmenas, que responde a un bloque aislado en altura, es la solución más eficiente económicamente en cuanto a aprovechamiento de metros y envolvente del edificio. Para que quede más claro, meter el máximo número de viviendas en el menor espacio posible. El bloque en altura es la forma básica más eficaz para solucionar un complejo habitacional", cuentan. "En 1945, Le Corbusier diseñó la Unidad de Habitación de Marsella, concebida para dar respuesta a las necesidades de sus residentes y garantizando una autonomía de funcionamiento en relación con el exterior. Este prototipo daba solución a un plan de ordenación urbana con cuatro principios fundamentales: descongestión del centro de la ciudad, aumento de densidad, aumento de medios de circulación y aumento de zonas verdes. En el caso de las colmenas, tres de estos cuatro elementos funcionan, aunque el que mayor impacto social tiene en la interacción de sus usuarios es la liberación del espacio para zonas verdes y jardines, este finalmente no fue realizado, ya que en la planta sótano hay garaje y en las bajas se ha aprovechado para superficie comercial y aparcamiento".

Fotografía cedida por COAM.
Fotografía cedida por COAM.

Banús propuso la construcción de 3.000 viviendas en la periferia noroeste de Madrid. 'La Conce' sería una alternativa privada a la política de vivienda estatal. "Terminada la guerra, en 1943, gracias a los contactos realizados entre los funcionarios del régimen franquista, José Banús y su hermano Juan consiguieron la concesión del suministro de áridos y la realización de un viaducto y carreteras de acceso al conjunto monumental del Valle de los Caídos. Estas obras fueron la base de su fortuna", cuentan las arquitectas. "Más tarde, en 1948, cambió la obra civil por la construcción de viviendas. Su estrecha amistad con Franco le permitió iniciar su carrera inmobiliaria, convirtiéndose en el gran promotor de la época desarrollista española.El régimen le concedió licencias para la construcción de grandes promociones de viviendas sociales de clase baja-media, como el Barrio de la Concepción y el Barrio del Pilar. A inicios de los sesenta, se enfocó en las promociones de las viviendas de lujo en la Costa del Sol, siendo Puerto Banús su obra más emblemática".

Foto: Ada Nuño.
Foto: Ada Nuño.

La idea de las colmenas era dar cobijo a los realojados del ensanche de la Castellana, que se encontraban en el poblado chabolista de la Ventilla. Al final, fueron adquiridas por las clases más altas y enriquecidas del régimen, que además de alquilárselas a las clases bajas también alojaron en ellas a sus amantes. "La superficie de las viviendas se determinó en respuesta a la demanda del momento", cuentan las arquitectas. "Si bien la idea original eran pisos de tres dormitorios, el parón económico de 1958-59 supuso la necesidad de reducir el tamaño de los pisos para que pudieran encontrar comprador. De modo que el 80% son viviendas de dos dormitorios con una superficie entre 48-50 metros cuadrados. En las esquinas, se ubican las de cuatro dormitorios, de aproximadamente 60 metros. Y un 1% son viviendas de cinco dormitorios y 100 metros. Las viviendas se articulan en el bloque en torno a un patio central, siguiendo un esquema en H". Las, 'a priori', amplias terrazas que dominan la imagen del edificio cuando se observa desde fuera son realmente muy poco prácticas, ya que no tienen más de un metro de ancho, por lo que muchos vecinos han ido optando por cerrarlas para incorporarlas a la propia vivienda.

A día de hoy, siguen siendo uno de los inmuebles más poblados de España, situados en una zona bastante peculiar: además de la M-30 ya mencionada que pasa a su lado, en el barrio podemos encontrar bares de toda la vida, mercerías, fruterías, algún club nocturno, una extraordinaria tienda de antigüedades, el Parque Calero (donde aún se realizan sesiones de cine de verano todos los años, en memoria quizá del cercano Cine Canciller, que cerró sus puertas), y si caminamos un poco más, la zona de la mezquita al lado del tanatorio de la M-30.

La fachada es muy desigual y sus pisos no tienen más de 50 o 60 metros cuadrados. Fueron localización de varias películas de los ochenta

Por algún motivo, muchos cineastas quedaron totalmente prendados del particular encanto de estas toscas estructuras, a las que, como sucedía con los Banana Flats de Edimburgo, sus habitantes tienen una honda fidelidad: muchos llevan más de 40 años viviendo en el barrio, y han gozado de la libertad de hacer con su piso lo que les ha apetecido. La fachada es por ello muy desigual, pues algunos han preferido cerrar sus terrazas mientras que otros las han llenado de plantas. Hay toldos y ausencia de los mismos, y una increíble disparidad de colores que van desde el rojo al marrón, pasando por el blanco y el dorado.

Imagen de 'Colegas', de Eloy de la Iglesia.
Imagen de 'Colegas', de Eloy de la Iglesia.

'Qué he hecho yo para merecer esto' (1984), de Pedro Almodóvar, nos presentaba a una Gloria (Carmen Maura) frustrada y adicta a las anfetaminas, harta de su vida en el edificio, pero aunque quizá la más famosa no es la única película que transcurre en las colmenas. 'Colegas', de Eloy de la Iglesia, o la más reciente 'Torremolinos 73', de Pablo Berger, también eligieron el barrio de la Concepción como localización para sus andanzas.

Algo de 'soy del barrio de la Conce' siempre permanece en sus habitantes como seña de orgullo y permanencia a un barrio reconocible

Pero más allá de que el carácter social u obrero de los edificios haya tenido algo que ver con que los vecinos continúen viviendo en ellos, las arquitectas señalan: "Independientemente de las características y dimensiones de las viviendas, las colmenas ahora están en un entorno muy consolidado con comercio de cercanía, parques, buenas comunicaciones y equipamientos que no ofrecen los 'nuevos barrios' para clases trabajadoras. Por supuesto, algo de 'soy del barrio de la Conce' siempre permanece en sus habitantes como seña de orgullo y permanencia a un barrio reconocible".

Las colmenas, en 1966. (Fotografía cedida por COAM)
Las colmenas, en 1966. (Fotografía cedida por COAM)

Decía Italo Calvino que la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles. Quizás el encanto de la Concepción sea ese, que se encuentra suspendido en el tiempo. El vecino de la zona no tiene que ir a ningún sitio en coche, pues solo ha de pasearse por sus calles con nombre de Virgen para disfrutar de la vida del barrio, que en realidad ha cambiado muy poco si visualizamos de nuevo las películas de los ochenta. El ambiente es popular, obrero, castizo y quizá más cercano al de un pueblo que al de una ciudad. Todo el mundo se saluda. Algo insólito, sin duda, en un mundo que tiende a ser cada vez más grande y donde las gentes que pasean no se conocen, aunque vivan puerta con puerta.

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