UN PIONERO

Vida y legado de Robert Henry Lawrence Jr., el primer astronauta afroamericano

Fue todo un símbolo en la lucha de los derechos civiles de la comunidad negra en EE. UU. Un día de 1967 la NASA le reclutó para una misión de gran relevancia en la Guerra Fría

Foto: Lawrence Jr., preparado para la misión. (NASA)
Lawrence Jr., preparado para la misión. (NASA)

Junio de 1967. El Verano del Amor nacía en San Francisco llenando el corazón de todos los estadounidenses de esperanza y progreso a ritmo de la música de The Mamas & The Papas. Cuatro meses más tarde, alrededor de 200.000 personas se manifestaron frente al Pentágono para exigir la paz en la guerra de Vietnam y la retirada de las tropas americanas al gobierno de Lyndon B. Johnson. Por otro lado, y no menos importante, la lucha por los derechos raciales de Martin Luther King alcanzaba su máximo apogeo. Tiempos de cambio y progreso, de libertad.

En ese mismo año, un hombre afroamericano llamado Robert Henry Lawrence Jr. se subía a una nave espacial de la NASA para participar en un programa espacial. Después de estas últimas semanas de protestas contra el racismo en Estados Unidos por el asesinato de George Floyd, merece la pena recordar a personalidades excelentes dentro de un campo profesional como la exploración espacial que siempre estuvo dominado por blancos en una época en la cual todavía la cultura de los derechos civiles para los negros estaba en pañales o apenas acababa de despegar.

"Es otra de las cosas que esperábamos de la progresión hacia la conquista de los derechos civiles", declaró al ser llamado por la NASA en 1967

Lawrence Jr. nació en Chicago, Illinois, en 1935. Desde muy pequeño destacó por su enorme talento científico, tanto es así que consiguió graduarse en la carrera de Química en la Universidad de Bradley a la edad de los 20 años. Poco después, ingresó en la Fuerza Aérea estadounidense, se hizo piloto y ascendió al puesto de instructor. Mientras tanto, estudiaba por las noches para sacarse el doctorado de física y química, que obtuvo en 1965 en la Universidad Estatal de Ohio.

Foto: NASA.
Foto: NASA.

Tiempo después, se convirtió en investigador del Laboratorio de Armas de la Fuerza Aérea en la basa de Kirtland. Según John Carles, un compañero suyo de la NASA, "en 1965 ya había acumulado más de 2.500 horas de vuelo, 2.000 de ellas en aviones tripulados", en declaraciones recogidas en un artículo sobre la figura del piloto afroamericano publicado en 'Atlas Obscura'.

Tan solo tenía 30 años cuando la NASA le escogió para formar parte del programa MOL ("Manned Orbital Laboratory" por sus siglas en inglés, algo así como "Laboratorio Tripulado en Órbita"), impulsado por la Fuerza Área (USAF) con la Oficina Nacional de Reconocimiento. Lo que en principio parecía ser una misión espacial, acabó siendo una maniobra militar en el contexto de la Guerra Fría de Estados Unidos con la URSS. La misión consistía en tomar fotografías de alta resolución de los misiles soviéticos. En la prensa, el proyecto se presentó en 1963 con el objetivo de "aumentar el esfuerzo del Departamento de Defensa para determinar la utilidad militar del hombre en el espacio". Una explicación demasiado enrevesada como para ser cierta.

El programa MOL hizo despegar a una serie de cápsulas Gemini que funcionaron como prototipos de mini estaciones espaciales orbitando alrededor de los polos ocupadas por tripulaciones de tan solo dos personas en un período de 30 días, tal y como podemos leer en la descripción de la misión en la página web de la NASA. La Fuerza Aérea seleccionó a Lawrence Jr como miembro del tercer grupo de pilotos de investigación aeroespacial el 30 de junio de 1967. A partir de ese momento pasaría a la historia como el primer hombre afroamericano en ser llamado por un programa espacial nacional.

Un hombre modesto

"No me parece nada impresionante. Es otra de las cosas que esperamos de la progresión normal hacia la conquista de los derechos civiles en el país", alegó el joven astronauta tras ser elegido en un artículo de 'The New York Times' publicado en esa fecha. "He sido muy afortunado". En el resto de su escueta entrevista (no se pueden acceder a los archivos del periódico neoyorkino así como así), Lawrence Jr. atribuye su éxito a su familia, en especial a su madre, así como a sus maestros.

A pesar de tantos preparativos e investigaciones, la NASA nunca llegó a ver realizado el programa MOL. Los problemas con la financiación del proyecto entre las diferentes instituciones y el empeño en mejorar la tecnología de los satélites no tripulados provocaron que nunca se llevara a cabo, siendo descartado por la agencia espacial en 1969. Desgraciadamente, Lawrence Jr. murió sin saber que sería cancelado.

Habría sido muy famoso. De hecho, aún lo es. Y a día de hoy le echamos mucho de menos

El 8 de diciembre de 1967, con tan solo 32 años de edad, sufrió un accidente cuando volaba en un F-104 Starfighter en la Base de la Fuerza Aérea de Edwards, en California. Se encontraba desempeñando su trabajo como piloto instructor cuando el piloto con el que volaba realizó una maniobra a baja altura que salió mal y acabó estrellándose contra el suelo. El motor principal falló y se encendió, haciendo que el avión diese unas cuantas vueltas de campana.

Puede que Lawrence Jr. nunca llegara a ponerse en órbita ni a encaminarse hacia el espacio, pero su vida y legado fueron reconocidos el 8 de diciembre de 2017, justo cincuenta años después de su muerte, en una ceremonia celebrada en el Centro Espacial Kennedy de Florida. Fue el primero de una lista de afroamericanos que siguieron su ejemplo y lucharon por estar presentes en trabajos que siempre habían sido de blancos. Guion Bluford fue finalmente el primeer astronauta afroamericano lanzado al espacio. Otro hito fue el de la primera mujer de raza negra en subir ahí arriba, a la inmensidad del cosmos: Mae Jemison participó en su primera misión espacial en 1992.

"Habría sido la primera persona afroamericana en volar al espacio", aseguró Bob Crippen, uno de sus compañeros en MOL, durante la ceremonia en honor a su vida. "Habría sido muy famoso. De hecho, todavía lo es. Y a día de hoy le echamos mucho de menos".

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