Descubre el Levante español con esta ruta de 15 días
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Vacaciones por la España desconfinada

Descubre el Levante español con esta ruta de 15 días

Disfruta este verano de los paisajes del mar Mediterráneo con este viaje que recorre varios pueblos dispersos por Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía

Foto: Fotos: iStock
Fotos: iStock

“Y te acercas y te vas / Después de besar mi aldea / Jugando con la marea / Te vas, pensando en volver / Eres como una mujer / Perfumadita de brea”, con esta palabras describe Joan Manuel Serrat en su ‘Mediterráneo’ al bello mar que baña las costas del Levante español.

Los miles de kilómetros de litoral mediterráneo tienen una gran belleza que merece la pena visitar; pero no solo por sus playas, también por sus pueblos y ciudades.

Este año la pandemia del covid-19 ha provocado que las vacaciones de verano de la mayoría de los españoles estén en el aire. Teniendo en cuenta que lo más cómodo va a ser el turismo nacional y que la mayoría de los ciudadanos improvisarán sus vacaciones casi sobre la marcha, en El Confidencial vamos a sugerirte todas las semanas viajes, escapadas y planes en nuestro espacio ‘Vacaciones por la España desconfinada’.

Foto: Ruta por el norte de España. (iStock)

En esta ocasión te vamos a proponer una ruta por el Levante de España en 15 días, en los que disfrutarás de las costas de Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía. Coge el coche y disfruta de un itinerario que une 15 pueblos dispersos a lo largo de todo el litoral. Desde el encanto de postal de Cadaqués (Girona) hasta Las Negras en el Parque Natural de Cabo de Gata, podrás disfrutar de los bellos paisajes de esta zona de España.

Puedes adaptar esta ruta a tus preferencias, ritmo, gustos y el tiempo que dispongas. Cuando llegues a las localidades te recomendamos que te acerques a los puntos de información turística para no perderte un rincón. Asimismo, debes informarte de las restricciones que puede haber en el momento de tu visita por la crisis del coronavirus. Y sobre todo, aprovecha y date un chapuzón cuando te apetezca en el Mediterráneo.

Cadaqués (Girona)

Comenzaremos nuestro viaje disfrutando de la belleza de este pueblecito de la Costa Brava.

Cadaqués. (iStock)
Cadaqués. (iStock)

La historia de Cadaqués se remonta siglos atrás y ha sido influenciada por diversos pueblos como Grecia y Roma. Los contactos marítimos y los intercambios comerciales con éstas y otras culturas favorecieron el desarrollo económico del municipio, basado esencialmente en la pesca y la agricultura. Sin duda, la situación geográfica de Cadaqués, encarado al mar y aislado del resto del Alto Ampurdán por la montaña del Pení, contribuyó a forjar el carácter y el espíritu de este pueblo marinero que durante siglos tuvo que hacer frente a los ataques de los piratas y corsarios.

La Casa Museo Salvador Dalí es uno de los lugares más visitados de Cadaqués, considerado de visita indispensable para conocer el universo del pintor. Tampoco debes perderte el Castillo de San Jaime, el Museo de Cadaqués, el Casco antiguo, la iglesia de Santa María y el Parque Natural del cabo de Creus.

Calella de Palafrugell (Girona)

El segundo día de nuestro viaje amaneceremos en Cadaqués y pondremos rumbo al municipio donde Serrat compuso la canción con la que comienza este artículo. Conduciremos menos de una hora y media para recorrer los 80 kilómetros que nos separan de Calella de Palafrugell.

Calella de Palafrugell. (iStock)
Calella de Palafrugell. (iStock)

Situada en plena Costa Brava, es una localidad pintoresca y que conserva el antiguo encanto de los pueblos de la zona antes de la llegada del turismo de masas y la especulación inmobiliaria. Aun así, Calella de Palafrugell es conocida por la conservación de sus playas y la preservación de sus zonas rurales a las afueras.

Calella de Palafrugell tiene playa y montaña. En el cercano Cabo de Cap Roig se encuentra ubicado el Jardín botánico de Cap Roig, y en verano se celebra el Festival de Cap Roig, que ha ido ganando importancia a lo largo de los años. Sir Elton John, Hombres G, Els Manel entre otros han sido los participantes en este emblema musical que nos deleita el Festival de Cap Roig situado, como hemos dicho anteriormente, en Calella de Palafrugell.

Tossa de Mar (Girona)

El tercer día pondremos rumbo a Tossa de Mar conduciendo unos 45 minutos, una bella localidad con preciosas calas y playas. El municipio se distingue del resto de poblaciones costeras por su bellísimo casco antiguo: la Vila Vella, un barrio amurallado de época medieval.

Tossa de Mar. (iStock)
Tossa de Mar. (iStock)

En 1950, Ava Gardner y James Mason llegaron a la pequeña localidad para rodar ‘Pandora y el holandés errante’ y eso le dio cierta fama al pueblo. En la película la localidad fue bautizada como Esperanza. El pueblo también quedó inmortalizado en el cine español en 1977, cuando se rodó el musical ‘Préstemela esta noche’ con Manolo Escobar.​

Marc Chagall la bautizó con el nombre de "Paraíso azul" tras su estancia veraniega en los años 1933 y 1934.

Sitges (Barcelona)

La cuarta jornada cogeremos nuestros coche para cruzar a la provincia de Barcelona, conduciendo algo menos de dos horas hasta llegar a Sitges. El municipio dispone de grandes playas y con una excelente infraestructura turística.

Sitges. (iStock)
Sitges. (iStock)

Uno de los iconos más característicos de Sitges por su localización estratégica es la Iglesia de San Bartolomé y Santa Tecla. Una auténtica estampa costera, al final del paseo marítimo y en lo alto del baluarte, tras subir la escalinata podremos admirar el mar antes de entrar a visitar la Iglesia.

El Racó de la Calma es otro lugar realmente encantador por el que pasaremos y debemos parar un ratito, mientras vamos desde la playa de San Sebastián hasta la iglesia de Sant Bertomeu y Santa Tecla.

Tamarit (Tarragona)

Cruzaremos a la provincia de Tarragona para dedicar nuestro quinto día a visitar este municipio, que está a unos 40 minutos de Sitges. Tamarit es un antiguo pueblo cerca del mar, a la derecha de la desembocadura del río Gaià, que se levantaba sobre un promontorio rocoso.

Playa de Tamarit (Tarragona)
Playa de Tamarit (Tarragona)

De la antigua población sobrevive en relativo buen estado el recinto amurallado –villa closa– y algunos restos del antiguo castillo. Se trata de un conjunto formado por las antiguas prisiones municipales, la iglesia de la Asunción, la vicaría, la casa del Comú, la plaza de la iglesia, dos torres, unas cuantas casas, una batería del siglo XVI y los restos de la muralla bastida en época de Pedro III el Ceremonioso.

Destaca la iglesia románica, de tres naves cubiertas con bóvedas de cañón y cabecera recta. Constituye uno de los ejemplos más puros y tempranos de arquitectura románica del término de Tarragona. El castillo está documentado desde el siglo XI y fue destruido en la Tamarit.

Peñíscola (Castellón)

La Comunidad Valenciana nos espera el sexto día. Conduciremos menos de dos horas hasta nuestro siguiente destino: Peñíscola (Castellón).

Peñíscola. (iStock)
Peñíscola. (iStock)

Además del castillo templario, la ciudad cuenta con las murallas que Felipe II encargó al arquitecto militar italiano Giovanni Battista Antonelli, que fue quien las diseñó, siendo construidas entre 1576 y 1578. El Portal Fosc, llamado asimismo de Felipe II, es una de las tres entradas al casco histórico de Peñíscola; fue construido en 1578 y se atribuye su autoría al arquitecto Juan de Herrera.

El Portal de San Pedro o del Papa Luna, muestra en su parte central el blasón en piedra de Pedro de Luna. Era el acceso a la fortaleza desde el mar, cuando las aguas llegaban al pie de la muralla y las barcas varaban en la misma rampa al pie de este portal.

Vilafamés (Castellón)

La primera semana de viaje toca a su fin en Villafamés, a una hora de Peñíscola. Este municipio destaca por su casco antiguo. Pasear por sus calles tranquilamente, nos transporta a sus orígenes árabes con calles estrechas y zigzagueantes, con rincones que hacen que uno se quede maravillado, con su castillo en lo alto y la pequeña iglesia a sus pies.

Vilafamés es un pueblo con mucho arte. (Cortesía Turismo Vilafamés)
Vilafamés es un pueblo con mucho arte. (Cortesía Turismo Vilafamés)

Con la ampliación cristiana, Vilafamés empieza a crecer edificando su impresionante iglesia parroquial y su palacio del siglo XV. Aquí las calles son de trazado lineal. Llama mucho la atención su impresionante “Roca grossa”. Una mole de piedra que se encuentra a medida que se sube por la calle principal de Vilafamés.

Lo que más sorprende, sin duda, es que en todo el casco antiguo de Vilafamés, predomina en todas las construcciones su piedra roca. El conjunto histórico de Vilafamés es declarado Bien de Interés Cultural el 22 de abril de 2005.

Jávea (Alicante)

La segunda semana de nuestro viaje comenzará poniendo rumbo a Jávea, un viaje que nos llevará algo más de dos horas llegando a Alicante. Entre los cabos San Antonio y La Nao se encuentra se encuentra este municipio donde las playas son protagonistas.

Javea. (iStock)
Javea. (iStock)

Las calas Pope, Tangó, del francés y Granadella son muy recomendable. Igual que las playas de La Grava y El Benisero.

Uno de los puntos más bonitos que visitar es la cova Tallà, situada al lado del cabo de San Antonio, una cueva que cuando se sale de ella tiene una preciosa playa pequeña.

Altea (Alicante)

Solo 40 minutos en coche separan Jávea de Altea, donde pasaremos el noveno día.

Altea. (iStock)
Altea. (iStock)

Además de sus playas, debes visitar la Iglesia parroquial de Nª Sra. del Consuelo. La iglesia principal de Altea, es la más conocida, gracias a sus dos cúpulas que deleitan la vista de todo turista, además de ser por excelencia el emblema alteano y son llamadas "la cúpula del Mediterráneo" por su belleza y esplendor.

El Castell de Guadalest (Alicante)

A penas media hora separa de Altea este pueblo del interior que disfrutarás el décimo día. Situado en lo alto de un peñasco a 595 metros de altitud, sus casas encajadas en la roca, dominan un extenso valle, enmarcado por las sierras de Xortà y Serrella al norte y la sierra Aitana al sur.

Castell de Guadalest. Foto: Ayto. Castell de Guadalest
Castell de Guadalest. Foto: Ayto. Castell de Guadalest

El municipio, declarado conjunto histórico-artístico en 1974, está dividido en dos barrios claramente diferenciados: el del castillo, colgado en lo alto de la peña y protegido por la antigua muralla, conserva todo su sabor medieval; y, el del Arrabal, de creación posterior, cuando la población aumentó trasladándose a las faldas de la montaña.

Al primero de ellos, se accede por un túnel excavado en la misma roca que sirve de entrada a la población. Encaramado sobre la misma peña, destaca el campanario exento de la iglesia parroquial. A su lado, encontramos los restos de una antigua fortificación conocida como la Alcozaiba, construida por los antiguos pobladores para defender la villa.

En la zona más elevada del pueblo, se conservan los restos del castillo de San José que fue conquistado a los musulmanes por Jaime I y fortificado durante el reinado de Pedro IV. Los terremotos y la Guerra de Sucesión fueron los culpables de su destrucción, aunque en la actualidad quedan en pie varios lienzos de muralla, la cisterna y la torre del homenaje.

Foto: Guadalest.es
Foto: Guadalest.es

Ascendiendo por la antigua escalinata que nos lleva al barrio antiguo y después de flanquear la entrada, nos encontramos ante la casona señorial de los Orduña, con su escudo en la puerta. A su lado, se alza la iglesia parroquial de la Asunción de la Virgen, construida en el siglo XVIII.

Merece gran interés el recorrido por la calle principal del pueblo, para admirar la arquitectura de sus casas de una sola planta, blancas y luminosas. Al final de esta calle, en la plaza, se encuentra el edificio del Ayuntamiento que antiguamente fue también juzgado y prisión.

El barrio del Arrabal, a los pies del castillo, acoge a los numerosos visitantes que se acercan a conocer este mágico pueblo del interior.

Villajoyosa (Alicante)

Otra media hora en coche nos llevará de nuevo a la costa para nuestro undécimo día de ruta. Disfruta de 3,5 kilómetros de playas de Villajoyosa, destacando entre ellas la del Centro, donde se celebra el famoso desembarco moro, o la de El Paradís.

Villajoyosa. (iStock)
Villajoyosa. (iStock)

El municipio también guarda muchos encantos como son las subastas de pescado que se hacen por la tarde, la fachadas de intenso colorido originadas por la necesidad de que los marineros divisaran sus casas desde la lejanía.

En tu paseo diario no te olvides del Casco antiguo amurallado, que es digno de ser contemplado y paseado.

Águilas (Murcia)

En nuestro duodécimo día cruzaremos a la Región de Murcia, conduciendo algo más de dos horas hasta Águilas.

Águilas (Wikipedia)
Águilas (Wikipedia)

Ocupando una franja litoral de 28 km y bajo la vigilancia de su hermoso castillo de San Juan de las Águilas, se encuentra este municipio, en el punto más meridional de la Región. Esta localidad ha estado poblada desde la época paleolítica, y otras muchas culturas antiguas como la argárica, fenicia, romana y musulmana han dejado también sus vestigios aquí, destacando especialmente los restos romanos encontrados del siglo I al IV, entre los que destacan sus Termas Romanas.

Mojácar (Almería)

En nuestro decimotercer día cogeremos el coche menos de una hora para llegar hasta Mojácar. Cruzaremos a Andalucía para disfrutar de este municipio que está dividido en dos núcleos urbanos bien diferenciados Mojácar Pueblo y Mojácar Playa.

Mojacar Playa. (iStock)
Mojacar Playa. (iStock)

Mojácar Playa está construido en la costa y es conocida popularmente como la Ibiza del Sur Águilas, Murcia por el ambiente ocioso, pensado para el agrado y disfrute de los turistas. Esta parte del pueblo está formado por urbanizaciones de vacaciones, hoteles y lugares de ocio de casi cualquier tipo que estés buscando, desde restaurantes, hasta bares de copas, discotecas o chiringuitos. En esta zona encontraremos las mejores playas para tomar un baño y disfrutar del sol y la arena.

Mojacar Pueblo. (iStock)
Mojacar Pueblo. (iStock)

Mojácar Pueblo cuelga de una colina en las estribaciones de la Sierra Cabrera, a lo lejos es cúmulo de casas blancas apiñadas en un cerro que, rozando los 200 metros sobre el nivel del mar, sirvió en los orígenes para defender a los ciudadanos contra los ataques provenientes del mar.

Una vez dentro las callejuelas son estrechas y están flanqueadas por balcones decorados con geranios de colores que contrastan con el blanco impoluto de las paredes encaladas, muchos son los rincones por descubrir en esta población que en cada esquina nos regala una pequeña sorpresa.

Agua Amarga (Almería)

En el penúltimo día de nuestra ruta nos adentramos en el Parque Natural del Cabo de Gata conduciendo unos 45 minutos.

Agua Amarga. (iStock)
Agua Amarga. (iStock)

Agua Amarga es uno de los pueblos más bellos del parque, con un núcleo de población bastante pequeño no obstante las colinas que rodean al pueblo están salpicadas por casitas blancas de esmerada arquitectura.

Paseando por las calles del pueblo, especialmente en torno a la plaza, podemos encontrar algunas tiendas de moda y complementos de aire “chic”, muy recomendable. Destaca también de este pueblecito la exuberante vegetación que asoma en terrazas y balcones o la cantidad de árboles cercanos a la playa que encontramos teniendo en cuenta las características climáticas de la zona.La playa perfectamente alineada al pueblo crea una conjunción fantástica, en cuanto a accesibilidad y vistas.

Las Negras (Almería)

El viaje acabará en Las Negras, disfrutando nuestro último día de esta ruta en este pequeño pueblo.

Las Negras. (Cabogataalmeria.com)
Las Negras. (Cabogataalmeria.com)

Hace años Las Negras estaba habitado casi exclusivamente por pescadores, hoy en día el pequeño pueblo comparte esta actividad con el turismo. La mitad de sus, poco más, de 300 habitantes censados son extranjeros, mayoritariamente alemanes, que han elegido la zona de Las Negras como su residencia, atraídos por la tranquilidad y belleza del paisaje. No obstante si nos acercamos a la playa del pueblo podemos ver las barcas de los pescadores que cada noche siguen faenando en sus aguas, y paseando por sus alrededores aún es posible cruzarse con algún rebaño de ovejas o cabras de algún pastor local, que aún utiliza los pastos de Cabo de Gata.

En contraposición a las viviendas tradicionales podemos encontrar hoteles y nuevas construcciones que a pesar de su modernidad no desentonan, ya que entre otras cosas respetan la altura y el color blanco de las viviendas.

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