Errores que cometes al limpiar y dejan tu casa más sucia
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Errores que cometes al limpiar y dejan tu casa más sucia

Teniendo en cuenta que desde hace un mes tenemos que pasar muchas horas dentro, lo mejor que se puede hacer es tratar de subsanarlos

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En los momentos actuales, en los que nos encontramos terriblemente preocupados por el auge del coronavirus y cómo afectará en nuestras vidas, es normal que prestemos más importancia a la higiene y la limpieza. Nos advierten por activa y por pasiva que debemos lavarnos las manos frecuentemente para combatir el contagio, y también desinfectar nuestra casa e incluso nuestras ropas y zapatos para encontrarnos a salvo de cualquier amenaza.

Pero de nada sirve hacer las cosas si acaban mal. Quizá no te has percatado, pero puedes estar cometiendo una serie de errores en la limpieza de tu casa y, teniendo en cuenta que desde hace un mes tenemos que pasar muchas horas dentro, lo mejor que se puede hacer es tratar de subsanarlos. Estos son algunos.

1) Usar la misma bayeta siempre

Es un error bastante común. No estamos diciendo que tengas que tener una para cada día de la semana, pero un trapo exclusivo para limpiar toda la casa no es la mejor idea. Al fin y al cabo, toda la mugre de lo que hayas limpiado se adhiere al trapo y se extiende en la superficie que toques a continuación. En otras palabras, los gérmenes del baño acaban en la encimera de la cocina.

La solución es limpiar las habitaciones de arriba abajo, empezando por ventanas, bajando a mesas y sillas y terminando con el suelo

¿Solución? Según indica un reciente artículo publicado en 'Reader's Digest': usa un nuevo fajo de toallitas de papel para cada superficie que limpies, o utiliza un paño de microfibra para cada parte del hogar. Estos se pueden limpiar después de cada uso para acabar con la mugre.

2) Usar un plumero

Más que atrapar el polvo, lo arrastran y esparcen por todas partes. Es un mito, así que lo mejor que puedes hacer es utilizar un paño de microfibra o unas toallitas, como en la opción de la bayeta.

3) No limpiar la aspiradora

Cuando el filtro no se ha cambiado o limpiado durante un tiempo, la aspiradora no podrá recoger toda la suciedad y polvo que debería (debido a la disminución de la succión). Pero tiene fácil solución, por suerte: cambia o vacía las bolsas inmediatamente después de que se llenen y límpiala por dentro con una toalla húmeda. Verifica antes que está desenchufada.

4) Meterlo absolutamente todo en el lavavajillas

Puede estropearlo. La madera u otros utensilios como, por ejemplo, un rallador de queso, lo mejor es que los laves a mano para evitar que pudiera estropearse el lavavajillas. Además, lo mejor es que no enjuegues mucho los platos antes de meterlos, aquí te lo explicamos.

5) Volver a colocar la escobilla del baño

Si limpias y al momento vuelves a colocarlo en su soporte, la humedad y los gérmenes del inodoro quedarán atrapados, se extenderán y multiplicarán. No suele muy apetecible, ¿no? Sobre todo porque todos ellos volverán al inodoro la próxima vez que uses la escobilla. Deja por tanto que se seque por completo antes de volver a colocarla.

6) Barrer antes de tiempo

Si te pones a barrer antes de haber limpiado el polvo o las migas de mesas o estantes, en realidad estás haciendo un trabajo en balde. La solución es limpiar las habitaciones de arriba abajo, empezando por ventanas, bajando a mesas y mostradores, sillas y sofás y terminando con el suelo. Lo agradecerás.

7) Rociar el limpiador sobre una superficie directamente

Si lo haces de esa manera, podrías causar una acumulación de la solución, lo que provocaría grasa en muebles y superficies y rayas en las ventanas. Además, podría hacer que la suciedad y el polvo se adhieran a ellos con mayor firmeza. Es mejor, por tanto, que rocies la solución en un paño antes y lo limpies así.

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