UNA HISTORIA INCREÍBLE

"No le conocía, pero me dijo que me parecía a su hija y descubrí que somos hermanas"

Una brasileña descubre el paradero de su hermana gracias a que el padre adoptivo la reconoció por su enorme parecido

Foto: Luciana encontró sin querer a su hermana gracias al padre adoptivo, al que conoció trabajando (Foto: Facebook)
Luciana encontró sin querer a su hermana gracias al padre adoptivo, al que conoció trabajando (Foto: Facebook)
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Luciana Sestari nació hace 36 años en el seno de una familia humilde del municipio brasileño de Cachoeira Paulista, en los alrededores de Sao Paulo. Con solo 8 meses, su madre decidió entregarla a una vecina para que la criara, ya que ella no podía mantenerla, y creció feliz con una nueva familia que le explicó que era adoptada cuando cumplió los 9 años.

Su madre biológica se fue de la ciudad poco después de entregarla y a su padre nunca lo conoció, por lo que toda su vida giró en torno a la que ella consideraba su familia. Sin embargo, a los 10 años su madre biológica regresó a su vida: quería contarla que la quería mucho y que la había dado en adopción por su propio bien ya que no podía cuidarla y quería lo mejor para ella.

Sin embargo, en aquella reunión también le explicó que tenía dos hermanas: la mayor seguía viviendo con su madre biológica y la conoció, pero su madre había tenido una tercera hija, dos años después de Luciana, a la que también dio en adopción por no poder cuidar de ella. Solo sabía que se la había entregado a una buena familia que vivía a unos veinte kilómetros de su casa.

Encontró a su hermana sin querer

Desde entonces, Luciana mantuvo una buena relación con su madre biológica, aunque no quiso preguntarla por su hermana menor para no remover heridas pasadas. Con el tiempo se hizo enfermera y comenzó a trabajar en un hospital de su zona, atendiendo a diversos enfermos hasta que un día le tocó cuidar de un hombre mayor. Luciana explica a la BBC que el hombre se había roto el fémur y le iban a operar, pero pese a los dolores, solo repetía una y otra vez que "me parecía mucho a su hija".

Lucilene no ha perdonado que su madre la abandonara cuando era pequeña y no ha querido saber nada de ella

Ese hombre pidió que fuera Luciana quien le atendiera durante los días siguientes y comenzaron a hablar más, repitiéndola siempre el enorme parecido que tenía con su hija. El hombre insistía mucho y terminó contando a la enfermera que su hija era adoptada y que se la había entregado una familia que vivía en Cachoeira Paulista, la misma localidad en la que nació Luciana: tenía que ser su hermana.

Cuando el hombre fue operado y se recuperó quiso invitar a Luciana a conocer a su hija. Se llama Lucilene y, tal y como ella esperaba, efectivamente eran hermanas: su parecido físico era evidente y ambas se reconocieron en la otra. Desde entonces han mantenido una relación y el contacto es constante: sus familias se conocen y quedan muy a menudo. Sin embargo, Lucilene no ha perdonado que su madre la abandonara cuando era pequeña y no ha querido saber nada de ella, más allá de un encuentro organizado por Luciana.

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