No las volverás a ver de la misma forma

Por qué los aviones dejan estelas blancas y cómo puedes usarlas para predecir el tiempo

La razón de estos rastros es la misma que explica el vaho producido en un día de frío, pero más allá de una curiosidad científica, sirve a los meteorólogos para estudiar la atmósfera

Foto: Estelas de aviones en el cielo.
Estelas de aviones en el cielo.
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Cualquier persona que haya levantado la cabeza para observar el vuelo de un avión ha podido observar el surco blanco que deja tras de sí en el cielo. ¿De dónde salen estas líneas con aspecto de nubes alargadas que se dejan ver en los días claros? Teorías de la conspiración aparte, la ciencia tiene una respuesta.

La razón es la misma que explica el vaho producido cuando hace frío. Los aeroplanos forman una estela de vapor porque, tras el proceso de combustión del queroseno, los gases expulsados por el motor salen a una temperatura mucho más alta que la del exterior. El brusco contraste de temperaturas a una altura superior a los 30.000 pies (-50 grados en el ambiente) provoca la condensación inmediata del agua presente en esta mezcla de sustancias.

Los aviones forman una estela de vapor porque los gases expulsados por el motor salen a una temperatura mucho más alta que la del exterior

Más concretamente, el escape del motor a reacción expulsa dióxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, combustible no quemado, partículas metálicas y hollín. Este último elemento es el que ofrece las condiciones de condensación para el vapor de agua, pues las minúsculas gotas se condensan en su superficie. Otro factor que contribuye a crear este efecto es la expansión del gas al salir del avión, dado que dentro del motor las moléculas están más comprimidas.

Un indicador meteorológico

Dependiendo de la altitud de un avión, de la temperatura y de la humedad de la atmósfera, las estelas pueden variar su grosor, extensión y duración. De hecho, la naturaleza y la persistencia de estos rastros sirven para predecir las condiciones atmosféricas, tal y como explica 'Scientific American' la profesora de ingeniería Jenn Stroud Rossmann. Por ejemplo, un surco delgado y de corta duración indica aire con poca humedad a gran altitud, una señal de buen tiempo, mientras que uno espeso y duradero es señal de aire húmedo a gran altitud y puede ser un indicador temprano de tormentas.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) explica en su blog que "aparte del interés estratégico para los vuelos militares, las estelas de condensación persistentes sí tienen hoy en día relevancia en el campo de la predicción, particularmente en la predicción del clima a largo plazo". Un trabajo científico estimó, en 1998, que la cobertura nubosa creada por el hombre a partir de las estelas de los aviones era del 0,1% de la superficie del planeta, y esto sin contar los cirros de evolución a partir de las estelas más persistentes.

Asimismo, investigaciones recientes han sugerido que las partículas de hielo contenidas en las estelas causan efecto invernadero y contribuyen al calentamiento global como parte de la capa aislante de humedad y gases en la atmósfera. Los científicos tuvieron la oportunidad de comprobarlo después de los atentados del 11-S en Estados Unidos, cuando el cese completo del tráfico aéreo comercial ofreció un cielo sin ninguna estela, de forma que se pudo cuantificar con rigor sus efectos ambientales.

Un informe de 1999 del Panel Intergubernamental del Cambio climático (IPCC) confirma una correlación entre el aumento de las nubes en forma de cirros y las emisiones de las aeronaves. Un aumento de la cobertura nubosa de cirros tendería a aumentar la temperatura global de la superficie. Este mismo estudio estima que las emisiones de los motores asociadas al tráfico aéreo suponen el 3,5% del impacto de todas las actividades humanas en el cambio climático.

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