TAMBIÉN TENÍA ANTECEDENTES POR VIOLACIÓN

Le tocan tres millones a la lotería pero termina en la cárcel por estafa

Usó su amistad con un trabajador del sistema de seguridad de la lotería para llevar a cabo un sofisticado plan que le permitió engañar a la empresa, pero su codicia le delató

Foto: El billete falso y deliberadamente manipulado que se presentó para cobrar el premio (Foto: Camelot Lottery)
El billete falso y deliberadamente manipulado que se presentó para cobrar el premio (Foto: Camelot Lottery)
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Hay quien sueña con un gran premio de la lotería en algún momento de su vida, personas que juegan a diario a todos los sorteos que su economía les permite con tal de tener más posibilidades de llevarse el gordo. Pero también hay quien está dispuesto a ser millonario a cualquier precio… incluso aunque eso suponga quebrantar la ley.

Es lo que le ha sucedido a Edward Putman, un albañil de 54 años, que acaba de ser condenado a nueve años de cárcel por un juzgado inglés. El motivo es que, en el año 2009, reclamó un premio de 2,5 millones de libras, casi tres millones de euros en aquel entonces, presentando un billete de lotería que después se demostró que era falso.

Todo comenzó cuando Putman, que vivía en Kings Langley, en el condado de Hertfordshire, en el centro de Inglaterra, trató de engañar a la empresa que se dedica a gestionar la lotería británica, Camelot, junto a su amigo Giles Knibbs, que trabajó en el departamento de seguridad de Camelot entre los años 2004 y 2010.

Un billete de lotería falso

En su sentencia, que recoge el diario Mirror, el juez Philip Grey explica que "planearon cuidadosamente un sofisticado fraude y lo llevaron a cabo de manera diligente". Su objetivo era aprovechar el conocimiento que Knibbs tenía de los sistemas de seguridad de la empresa de loterías para lograr engañarles.

Aprovechó el conocimiento del sistema que tenía su cómplice para reclamar 2,5 millones de libras

Según el juez, "el condenado hubiera conseguido salirse con la suya, pero es evidente que era una persona codiciosa". Además, el fallo también señala que "este delito golpeó la integridad de la Lotería Nacional y también ha socavado la confianza del público en el propio funcionamiento del sistema de loterías británico"

Por eso, la sentencia deja claro que el hecho de que Camelot haya sido "engañado de esta manera será, por supuesto, perjudicial para su reputación". Putman consiguió que el organismo de la lotería le pagara los 2,5 millones de libras del premio, a pesar de que el boleto no tenía el código de barras que siempre lleva asociado.

El condenado no pagó a su socio la cantidad que le debía y éste se suicidó (Foto: The Lott)
El condenado no pagó a su socio la cantidad que le debía y éste se suicidó (Foto: The Lott)

El ahora condenado presentó ante Camelot en el año 2009 un billete de lotería falso que tenía los mismos números que otro billete que era el que realmente tenía el premio y que se había sellado en Worcester, a casi 150 kilómetros de su lugar de residencia. Sin embargo, después no dio su parte a su cómplice, que se suicidó meses después tras una fuerte discusión.

Un millonario y un cadáver

Putman había llevado a cabo el fraude con Knibbs, aprovechando que pocos días antes de que se cumplieran los seis meses para reclamar el premio, nadie lo hubiera hecho. Por eso presentaron una falsificación que estaba deliberadamente dañada para que no se pudiera comprobar el código de barras.

Pero como Knibbs no cobró toda su parte, comenzó a explicar a otras personas el fraude que habían cometido. Ambos sostuvieron una acalorada discusión en junio de 2015 y el extrabajador de la lotería rompió los espejos retrovisores del coche de Putman y le robó su teléfono. Este denunció a su exsocio, que fue arrestado, y, finalmente, se suicidó meses después, temeroso de que se descubriera el engaño y que fuera a terminar en la cárcel.

Las pruebas confirman que Putman pagó a Knibbs unas 280.000 libras tras cobrar su parte, y otros pagos más por valor de otras 50.000 libras, pero nunca llegó a la mitad del premio que le pertenecía, tal y como habían acordado. La idea se le ocurrió cuando Knibbs vio unos informes sobre grandes premios que aún no se habían reclamado un día que se quedó trabajabando por la noche.

Putman no pagó toda su parte a su cómplice, que se terminó suicidando ante el miedo de que fuera detenido por la policía

Después necesitaron conseguir un código que sale de una posibilidad de 100 combinaciones posibles y Putman se encargó de comprar boletos de lotería hasta en 29 tiendas diferentes hasta que consiguió el código que necesitaban. Finalmente pudo presentar el código y el boleto falso antes de que se acabara el plazo para reclamar el premio.

Pero la codicia de Putman le llevó a sufrir una condena en 2012 por deducirse ilegalmente 13.000 libras en impuestos a los que no tenía derecho. Además, tenía antecedentes por violar a una adolescente a principios de los años 90, unos hechos por los que pasó nueve años en la cárcel. Ahora ha sido condenado a otros 9 por estafa, por lo que no saldrá de prisión hasta 2028, mientras el boleto real ganador nunca ha sido reclamado.

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