cuidado con esas toallas

Los secretos que los servicios de limpieza de los hoteles se guardan, por fin al descubierto

No sueles pensar mucho en ellos, pero te dejan la habitación impecable y hacen tu estancia más agradable. Va siendo hora de que admitan algunas cosas que no les gustan

Foto: Foto: iStock.
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David Foster Wallace menciona en 'Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer' cómo le sorprende, e incluso fascina, el hecho de que cada vez que sale de su camarote a pasear por el lujoso barco en el que se encuentra, cuando vuelve de nuevo a su habitación, está completamente hecha, como si la persona que limpia en ella supiera cuánto tiempo va a estar fuera. Es un buen ejemplo de un servicio que se nos ofrece en los hoteles de todos los países que visitamos y en el que no solemos pensar.

¿Qué piensan de nosotros aquellos que se encargan de recoger todo lo que ensuciamos, en un entorno ajeno? Hay personas a las que les invade un cierto pudor cuando llega la limpiadora (o limpiador) de su hogar, y deciden arreglar un poco todos los desperfectos. Otras, sin embargo, no piensan mucho en que alguien tiene que hacer su cama, recoger su ropa tirada o desinfectar su baño.

Por ello mismo, 'Business Insider' ha decidido que ya es suficiente y ha recogido las declaraciones de algunas personas que se dedican al sector de la limpieza en hoteles, para que nos quede claro qué podemos hacer o cambiar en nuestro comportamiento si queremos que sus vidas sean un pelín más fáciles. Algunas cosas las sospecharás, otras quizá no.

Apaga la televisión al irte

Es el check out. Estás a mil cosas, es comprensible. Intentas recordar si no te has dejado nada en el armario, recuerdas que tienes que salir antes de las 12 porque además el avión despega a una hora determinada... y, entre tantas cosas, olvidas apagar la tele. No pasa nada, ¿no?

Deja las toallas a un lado para que puedan llevárselas, apaga la televisión y, sobre todo, no te creas que te han robado tus pertenencias

Error. Los limpiadores del mundo te instan encarecidamente a que la apagues. No solo porque estás ayudando al planeta, sino porque les cuesta mucho más saber si te has marchado un rato, estás escondido en el baño o te has ido para siempre. Tendrán entonces que llamar a recepción, donde quizá no les cojan el teléfono... vamos, que les estás haciendo perder el tiempo.

La señal de la puerta importa

No son adivinos. Si no requieres el servicio de limpieza es mejor que lo dejes colgando de la puerta para que todo el mundo pueda verlo. Así, cuando estés durmiendo tranquilamente, nadie abrirá la puerta dándote un susto considerable.

Calma

Es algo que suele suceder. Si estáis los dos en la habitación no puedes comportarte de manera natural. Sonríes forzadamente, esperando que se vaya lo antes posible, y parece que en lugar de alguien que limpia es un extraterrestre que acaba de llegar al planeta.

No son adivinos, déjales las señales convenientes para que sepan que estás (o no) en la habitación. D esta manera ahorrarán tiempo

Podéis estar juntos compartiendo espacio un momento sin que vaya a pasar nada.

Las toallas

La eterna duda. Quieres que te las cambien porque ya las has usado, ¿dónde debes dejarlas? No hace falta que sea en el suelo, empapadas y usadas. Puedes, por ejemplo, depositarlas en el lavabo colocadas para que la persona que vaya a limpiar capte la indirecta y, además, le facilites el trabajo. Es una sugerencia.

Si falta algo, ¡no lo han cogido!

Recuerdas esa escena de 'Medianoche en París' en la que el protagonista le roba unos pendientes a su novia y esta lo primero en lo que piensa es en que han sido los del servicio? Pues estos empleados quieren que sepas que es una leyenda urbana y que no tocan tus pertenencias.

Piénsalo, ¿crees que realmente se atreverían a hacerlo conociendo perfectamente el hotel y sabiendo que tiene cámaras? Por no hablar de que podrían perder su trabajo. No es muy probable que se arriesguen a ello únicamente por quitarte dos camisetas al fondo de tu maleta.

Ten un poco de paciencia y agradece lo que hacen. Al fin y al cabo, la mayoría de limpiadores trabajan sin descanso, limpiando una media de 18 a 24 habitaciones al día, moviendo camas y colchones muy pesados. Piensa en los momentos de temporada alta y en que todo tiene que estar perfecto cuando vuelvas o llegues, incluso con el bombón característico en la cama, esperándote.

Quizá, así, podrás darte cuenta de todos los pequeños detalles que llevan a cabo para que tu estancia sea perfecta y memorable.

Alma, Corazón, Vida

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