SALUD SIN MITOS

Baños de manzanilla y otras cosas que no deberías hacer si tienes conjuntivitis

Su gravedad se relaciona con la causa que la origina. Si existe secreción mucosa importante en uno o los dos ojos, debemos empezar a preocuparnos

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Seguro que todos hemos visto o sufrido alguna vez una conjuntivitis. De hecho, es la patología más frecuente dentro de las enfermedades oculares y en la mayoría de los casos tendemos a quitarle importancia, pensamos que es algo banal y que se cura sola. Pero lo cierto es que detrás de esta patología se esconden complicaciones que pueden afectar a la visión, incluso de forma irreversible.

El término conjuntivitis designa la inflamación de la conjuntiva. “La conjuntiva es la mucosa que cubre la parte blanca del ojo, la esclerótica", explica el Dr. Vergés, director médico del Instituto Oftalmológico Quirónsalud Dexeus. "En condiciones normales es trasparente y solo se ve cuando hay una causa que origina su inflamación". En este caso, explica el doctor, "el ojo toma el aspecto rosado o rojizo que todos conocemos porque los capilares se dilatan y entra más sangre”.

“La conjuntiva es la mucosa que cubre la parte blanca del ojo. Es trasparente y solo se ve cuando hay una causa que origina una inflamación"

Cuando esta mucosa se inflama en respuesta a una agresión de la superficie ocular, por una infección bacteriana o vírica, un traumatismo, la acción de los rayos ultravioleta del sol, una reacción alérgica (polen, ácaros del polvo, medicamentos...) o por la presencia de ojo seco, es cuando hablamos de conjuntivitis. Su gravedad se relaciona con la causa que la origina. Si se debe a una infección bacteriana o un virus que puede afectar a la córnea, “debemos sospechar que puede ser grave y los signos más importantes son la presencia de secreción mucosa importante en uno o los dos ojos y sobre todo la presencia de visión borrosa. El que afecte a uno o los dos ojos no es muy relevante para saber si es grave, pero sí que tengamos visión borrosa”.

No hay una relación exacta entre el tipo de conjuntivitis y la edad o el sexo, aunque sí hay mayor predisposición en algunos casos: “En los niños, es más frecuente la conjuntivitis vírica de las piscinas o las formas alérgicas estacionales, mientras que en la edad adulta suelen ser más frecuentes las formas bacterianas, que empiezan en un ojo y tras unos días afectan al otro ojo", apunta el doctor. "También las formas estacionales, como la conjuntivitis alérgica de la primavera, con lagrimeo y picor, siempre menos florida que en los niños. En el caso de las mujeres, son más frecuentes las falsas conjuntivitis crónicas, que en realidad es un ojo seco que puede relacionarse con cambios hormonales (menopausia)”.

Consejos y recomendaciones

Lo más importante es no restarle importancia. Es cierto que algunos casos se curan sin realizar nada en especial, pero eso no lo sabemos de antemano. No es recomendable:

  • No debemos utilizar colirios que tenemos guardados en el botiquín. Los colirios hay que tirarlos tras su utilización.
  • No debemos tocarnos los ojos con las manos, ya que todavía se inflama más la conjuntiva y, “si se tratara de una infección, contribuimos a su propagación, al otro ojo o a otras personas cercanas a nosotros". La recomendación es también para las conjuntivitis alérgicas de repetición. "Aunque encontremos alivio, provocamos la liberación de histamina, que todavía perjudica más la evolución de la conjuntivitis”.
  • No es recomendable utilizar baños caseros de manzanilla o similares, ya que no son estériles y pueden contener residuos que todavía irriten más.
  • En el caso de usuarios de lentes de contacto, no debemos seguir utilizándolas.
  • En los casos de conjuntivitis crónica, es muy probable que se trate de un cuadro de ojo seco (falta de lágrima o por lágrima de mala calidad). En estos casos no debemos confundirlo con una conjuntivitis bacteriana de repetición.

Lo que sí es aconsejable es acudir al oftalmólogo. Una conjuntivitis podría complicarse y acabar acarreando una pérdida de visión irreversible, especialmente cuando se trata de infecciones que pueden afectar a la córnea. Hay que recordar que puede ser una manifestación más de una enfermedad más importante, como un proceso reumático, una enfermedad autoinmune (lupus, sarcoidosis), diabetes o un cuadro de ojo seco.

Como siempre, para establecer un diagnóstico y tratamiento correcto, así como para valorar la gravedad y/o presencia de otras enfermedades, la mejor opción es acudir a un especialista. Insiste el Dr. Vergés en que una conjuntivitis “debe ser tratada por el oftalmólogo, y cuando no ha mejorado tras 48 horas o se acompaña de visión borrosa, es motivo suficiente para acudir al oftalmólogo con carácter de urgencia”.

*El Confidencial, en colaboración con Quirónsalud, presenta una serie de artículos para aclarar dudas referentes a mitos y creencias populares relacionados con la salud así como para combatir las falsas informaciones que se puedan generar en internet. Si tienes alguna duda sobre la consulta resuelta y quieres más información, puedes contactar con el Instituto Oftalmológico Quirónsalud Dexeus.

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