"LAS MINAS ESTÁN BAJO NOSOTROS"

La ciudad sueca que están moviendo de sitio porque se hunde

La actividad minera de la zona, sustento de miles de familias, es la causa de la amenaza a la que se enfrentan: la tierra se tragará la localidad si nadie pone remedio a la situación

Foto: La localidad de Kiruna, al norte de Suecia. (Maja Suslin/EFE)
La localidad de Kiruna, al norte de Suecia. (Maja Suslin/EFE)

A tan solo 160 kilómetros del Círculo Polar Ártico, unos riscos nevados de los que emergen dos orgullosas chimeneas dan la bienvenida a Kiruna, una ciudad a punto de extinguirse. Los amaneceres allí adquieren un color espectral gracias al clima gélido y al vapor que humea desde la infraestructura minera que ha servido de sustento y modo de vida a sus 20.000 habitantes. Un valle que recuerda, a juzgar por las imágenes, a un Mordor de las nieves.

Y al igual que la ficción tolkiana, será tragado por el abismo en los próximos meses si nadie hace nada. Durante más de un siglo, los mineros horadaron la tierra para construir túneles de los que extraer hierro, ya que el enclave representa una de las mayores reservas de dicho material en el mundo. Estas cavernas están provocando profundos hundimientos que debilitan la estructuras de los edificios, abriendo una gran grieta que cada año se acerca varios metros hacia el centro metropolitano. Kiruna está a punto de ser socavada por la mina que en su día le dio la vida.

Según las predicciones, los vecinos podrán mudarse a su nueva ciudad el 1 de septiembre

“Las minas están debajo de nosotros”, explica Göran Cars, uno de sus habitantes, a 'The Guardian', el cual ha publicado un extenso reportaje sobre el mayor problema que afronta la ciudad: nada más y nada menos que su inminente desaparición. Por ello, en 2004 se tramó un plan llamado “Loussavaara-Kiirunavaara AB” (LKAB), en relación a la empresa estatal que edificó la mina. ¿El objetivo? Tan sencillo como mover la ciudad de sitio, con sus casas y todo (nótese la ironía). En un principio hubo dos opciones: la compañía ofrecería un nuevo apartamento a sus residentes y sufragaría los gastos o bien cargaría su hogar en un camión y lo trasladaría hacia una nueva ciudad. La segunda idea resultó potencialmente buena, ya que de algún modo sus habitantes podrían empezar de cero, no solo a título individual, sino también poder pensar una nueva vida en común juntos construyendo aceras, casas y edificios que llevaban imaginando durante años.

“Lo principal es edificar una Plaza Mayor, ya que la ciudad actual no tiene”, asegura Cars. Y según el diario británico, tiene pinta de que será una de las más hermosas de todo el norte de Europa: “Un edificio muy moderno y dorado diseñado por los arquitectos daneses Henning Larsen, cuya novedad es que tendrá una galería de arte incorporada, una estructura triangular que se dobla dentro del atrio como un cubo de patata envuelto en salmón ahumado”.

Actualmente, el Ayuntamiento está asentado en el medio de la nada. De hecho, el sitio era el antiguo vertedero municipal, hasta que pasó a ser una sucesión de fábricas y depósitos de chatarra conocidos localmente como el “Valle de la Muerte”. Pero de acuerdo a las predicciones de Cars, el 1 de septiembre del año que viene los vecinos de Kiruna podrán disfrutar de su nueva ciudad.

¿Cómo se está llevando a cabo tal monumental proyecto urbanístico? Un grupo de expertos se encargará de hacer la mudanza y trasladar casa por casa a golpe de grúas y excavadoras. La ventaja es que algunos de ellos, como la iglesia, son de madera, por lo que será más fácil remover de un punto a otro las distintas infraestructuras. Otros edificios, como la estación de ferrocarril, serán despojados de sus elementos ornamentales, como farolas o barandas de hierro, para hacer más sencilla la operación. ¿Quién pagará tamaña obra? La empresa de minería en su totalidad asumirá los gastos, aunque no es exactamente el altruismo desinteresado lo que la mueve: “La ley es muy clara”, sostiene Cars, “y exige que la mina compense el daño estructural que ha causado”.

El traslado del centro de Kiruna a esta área no tiene casi impacto, ya que se trata de una antigua zona industrial

Pero no son solo los problemas arquitectónicos los que acechan a Kiruna. También lo es el hecho de ser una de las zonas más septentrionales del planeta a la que ningún joven recién licenciado desea establecerse. Desde hace años su población ha vivido de la minería, y ahora, debido a las numerosas innovaciones tecnológicas que está implantando su país, Suecia (uno de los más pioneros en el uso de robots e inteligencia artificial), los que han crecido allí y han tenido que ir a estudiar fuera tienen más expectativas económicas y sociales en otras ciudades, como Estocolmo o Malmö. “En una era globalizada, es cada vez más difícil convencer a los jóvenes con títulos universitarios para que vivan en lo profundo del Círculo Ártico”, asegura 'The Guardian'.

“Nuestros empleados residen aquí”, afirma Johan Mäitaavola, jefe del proyecto LKAB. “Yo vivo en Kiruna y quiero tener una buena ciudad para vivir. Espero que mis hijos se queden aquí o que al menos vuelvan cuando terminen sus estudios. Necesitamos personas formadas para que vengan aquí y trabajen”. Otra de las industrias más potentes es la del turismo. Seas del país que seas, seguramente te has quedado embelesado ante las imágenes de las resplandecientes auroras boreales que hay en estas zonas tan septentrionales. Pero la urbe sueca también necesita mano de obra. “Es un gran problema”, reconoce Alice Bah Kuhnke, ministra de Cultura. “Para nosotros, LKAB ha sido parte de nuestro ADN, y es muy importante para la economía de la nación. Así que para nosotros es un reto sumamente grande el atraer a la población a Kiruna”.

Los samis

El mayor inconveniente del emplazamiento donde se va a situar la ciudad es que pertenece a una tribu indígena de Laponia, los samis, cuya defensa de sus rebaños siempre ha estado en pugna con la actividad minera. Además, no suelen participar en las asambleas políticas de Kiruna. Digamos que ambas maneras de vivir desconfían entre sí. El sentimiento de tradición está tan arraigado en ellos que existe una "historia apócrifa" sobre un hombre sami que descubrió una piedra pesada especial y que fue engañado por un explorador sueco para que le revelara la ubicación de los depósitos de hierro.

"Ellos están afincados en esta tierra y nosotros tenemos la nuestra", reconoce la jefa de LKAB. "Así que tenemos un problema de difícil solución". Por su parte, Stefan Sydberg, teniente de alcalde, asume que los intereses del pueblo sami deben ser respetados ante todo. "El traslado del centro de Kiruna a esta área no tiene casi impacto, ya que se trata de una antigua zona industrial. No ha habido ningún reno en este área desde antes de la transformación de la ciudad. No podemos llegar aquí, decir que no podemos hacer nada y renunciar al proyecto debido a los pastarores. Tenemos que evolucionar como ciudad, porque a ellos también les afecta". Esperemos que finalmente ambas partes lleguen a un acuerdo que resulte beneficioso para todos y Kiruna no sea tragada.

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