la mejor decisión

Así adelgazó 45 kilos: dejó los carbohidratos porque se sentía hinchada

Madi Wilson siempre tuvo problemas de salud debido al peso, y cuando le preguntaron en una tienda si estaba embarazada decidió cambiar para siempre su estilo de vida

Foto: Fuente: Instagram @itsfitmadiwilson.
Fuente: Instagram @itsfitmadiwilson.

Madi Wilson siempre fue una chica activa, pero aun así no podía librarse de los kilos de más. "Durante los años de primaria y secundaria estuve en el equipo de natación, y aunque nadaba muchas horas al día seguía siendo la chica gordita de mi clase. Supongo que en parte se debía a la dieta que llevaba. Después de la piscina volvía a casa y tenía tanta hambre que acababa comiendo todos los alimentos procesados imaginables, o los batidos sustitutivos de comida de mi madre", cuenta en una entrevista en 'Prevention'.

Comenzó a darse cuenta ya en la adolescencia que este tipo de dieta podía pasar factura a su salud. Además, como algunos de sus amigos y familiares comían lo que querían y no engordaban,sentía mucha envidia. Fue así como la bulimia se apoderó de su vida. "Por un lado me daba atracones y por otro me purgaba hasta 20 veces al día. Fue un infierno. A los 18 años me di cuenta de que no podía seguir así y busqué tratamiento profesional, pero incluso después de curarme no tomaba decisiones saludables... tenía una relación tóxica y mi autoestima en ese momento no era lo mejor. Llegué a pesar 120 kilos".

Sufrí bulimia y tenía una mala relación con la comida. Cuando una chica me preguntó si estaba embarazada decidí cambiar

El momento en que entendió que algo tenía que cambiar se encontraba en una peluquería. "Una chica me estaba haciendo las uñas y me preguntó: '¿Cuándo va a nacer tu bebé?'. No podía ni hablar, me levanté y me fui. Fue una llamada de atención. Primero salí de aquella relación abusiva en la que me encontraba. Después prohibí terminantemente los alimentos procesados en mi casa y también renuncié a los carbohidratos (pan, pasta, patatas...) porque me sentía muy hinchada cuando los comía. Agregué más verduras a mi dieta y carne magra y voilà".

¿Qué come en un día normal? Para desayunar elige huevos y aguacate. En el almuerzo toma una ensalada de lechuga con tomate y albahaca y por la tarde, para merendar, elige un batido de proteínas (con dos tazas de leche de almendras y medio plátano congelado), para cenar, pechuga de pollo y brócoli y, aunque no come postre a menudo, a veces se decanta por algunas onzas de chocolate negro.

El ejercicio

Ya sabemos cómo funciona esto de sobra. Sin ejercicio, la pérdida de peso está incompleta. En un primer momento Madi no se veía con fuerzas o autoestima como para apuntarse al gimnasio, así que en un primer momento hacía sus movimientos con vídeos de YouTube. Después, cuando cogió algo de forma, decidió apuntarse al trabajo y comenzó con ejercicios de cardio.

"El primer día fue horrible, la habitación comenzó a dar vueltas y me mareé. El entrenador cambió un poco la rutina de entrenamiento, nada de usar pesas y tenía que ir a mi propio ritmo. Después de varios meses siguiendo esa rutina y mejorar salgo de la habitación con energía y encontrándome genial, nada de mareos". Cuando pensaba que por fin su salud había mejorado se enteró de algo nuevo... tenía síndrome del ovario poliquístico.

"Resulta que tenía niveles altísimos de testosterona, también vello facial, dificultad para perder peso... no lo sabía pero son los signos de advertencia de esta enfermedad. Me hice pruebas y aún hoy sigo buscando la combinación de medicamentos que me pueda mejorar, pero estoy muy orgullosa de mí misma porque gracias a mi propio esfuerzo he perdido 45 kilos en estos dos años".

No obstante, quiere hacer una puntualización: "Cuando era adolescente pensaba que al adelgazar resolvería todos mis problemas y sería más feliz. Perder peso no trae la felicidad ni resuelve tus problemas, no mejora tu confianza. Eso es algo que tienes que hacer tú. Por supuesto, ahora me encuentro mejor y más sana, gracias a la pérdida de peso, pero el mejor de los tratamientos (y he tenido trastornos alimentarios, sé de lo que hablo) es el autocuidado continuo. Si te sientes mal, insisto, ve al médico. No tengas miedo de hablar con un doctor. Merece la pena".

Alma, Corazón, Vida

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