NO PUDO DORMIR PENSANDO EN EL PREMIO

La encargada de una administración le hace creer que había ganado la lotería

Equivocó un mensaje automático de la máquina y le hizo creer que había ganado 50.000 libras, más de 55.000 euros

Foto: Dean Smethurst llamó a todos sus amigos para comunicarles la gran noticia... hasta que dejó de ser verdad (Foto: Facebook)
Dean Smethurst llamó a todos sus amigos para comunicarles la gran noticia... hasta que dejó de ser verdad (Foto: Facebook)

Dean Smethurst es un supervisor de supermercado de 32 años que lleva seis jugando regularmente a la lotería. El pasado 8 de mayo fue con su boleto hasta una administración de lotería que había en el interior de un supermercado Tesco para ver si le había tocado algo en el último sorteo en el que había participado.

Dean entregó el boleto a una mujer que, a su vez, lo introdujo en una máquina automática. Con una gran sonrisa le explicó que había ganado un gran premio, pero automáticamente la máquina lanzó un mensaje explicando que no le podía pagar en ese momento. La trabajadora de la administración le dijo que eso suele pasar cuando los premios son superiores a 50.000 libras.

La mujer de la lotería dijo en ese momento a Dean que lo mejor que podía hacer es contactar con Camelot, la empresa que gestiona los sorteos de la lotería en el Reino Unido y que es la encargada de pagar personalmente los premios mayores. El (supuesto) ganador llamó rápidamente al número que le habían dado, pero ya era tarde y habían cerrado.

Horas pensando en ganador

Dean Smethurst tuvo que esperar al día siguiente para confirmar su premio, pero mientras tanto se dedicó a llamar a todos sus amigos para informarles de que le habían tocado 50.000 libras, algo más de 55.000 euros, a la lotería. Y con cada llamada iba bebiendo las botellas de champán que había comprado para celebrar su suerte por todo lo alto.

Llamó a todos sus amigos para informarles de que le habían tocado 50.000 libras mientras se bebía las botellas de champán que había comprado

Al día siguiente llegó el mazazo: Dean contactó finalmente con Camelot y le explicaron que no había ganado 50.000 libras, sino 6, correspondiente a un premio menor. El mensaje que lanzó la máquina automática del supermercado donde revisó el boleto no decía que había ganado un premio grande sino que no podía darle las ganancias porque aún no se había realizado el sorteo.

Es decir, el error de la cajera de la administración de loterías fue de órdago: no sólo le dijo que había ganado 50.000 libras cuando era mentira, sino que el sorteo al que Dean jugaba aún no se había celebrado. Y cuando lo hizo, el premio que recibió no pudo ser más ridículo: un reintegro de 6 libras, diez mil veces menos de lo que pensaba que había ganado.

Dean reconoce al Mirror que esa noche no pudo pegar ojo: "No dormí porque estaba muy emocionado. Mi casa es como un sitio en construcción en este momento, así que fue lo primero en lo que decidí gastar mis ganancias. Después decidí invitar a la familia a unas vacaciones de lujo en Barbados”. Lo tenía todo decidido.

El sabor de la derrota

Todo iba sobre ruedas hasta que le dieron la mala noticia por la mañana. Incluso pidió hablar con un supervisor: “Estoy absolutamente destrozado. Pensé, 'esto es real, mis números han salido'". Nunca se le ocurrió revisar si sus números eran o no los correctos: había dado por sentado lo que le había dicho la mujer del supermercado la noche anterior.

Dean vivió en unas horas una auténtica montaña rusa de emociones y comprendió dónde estaba el error: tenía dos boletos, uno para el miércoles y otro para el sábado. Pero cuando acudió a la ventanilla de la administración de loterías, entregó el boleto que aún no se había sorteado, por lo que el sistema le devolvió un mensaje diciéndole que en ese momento no podía cobrar ningún premio.

Ese fue el primer error; el segundo, el de la cajera, haciéndole creer que había ganado un premio y confundiendo el mensaje que le enviaba el sistema automáticamente. Tal y como asegura un portavoz de Camelot, "ese mensaje genérico se utiliza en diversos escenarios, no se usa exclusivamente cuando se trata de premios de alto nivel”.

Dean no podrá llevar la vida de lujo con la que había soñado (Foto: Facebook)
Dean no podrá llevar la vida de lujo con la que había soñado (Foto: Facebook)

Ahora, Dean debe volver a la rutina: su trabajo y la casa que se está arreglando en estos momentos. Toca olvidarse de una reforma de lujo y de invitar a la familia a esas vacaciones soñadas en Barbados, a no ser que vuelva a jugar a la lotería y, esta vez sí, consiga un premio gordo que le permita darse todos los lujos que tiene acumulados en su cabeza.

Alma, Corazón, Vida

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