LOS ALUMNOS NO LOS SABÍAN LEER

Por qué los coles británicos eliminaron los relojes analógicos: no los entendían

Parece broma, pero no lo es. Muchos niños y adolescentes actuales, pertenecientes a la Generación Z, no saben leer un reloj. Y otros tantos tampoco escribir a mano

Foto: Foto: iStock.
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¿Recuerdas el día en el que aprendiste a leer un reloj? En esos días nublados de tu infancia, posiblemente te costara diferenciar entre y cuarto y menos cuarto, o cuándo era y media o en punto. Pero los niños y adolescentes de Reino Unido no lo tienen tan claro. Parece broma, pero no lo es. Las autoridades escolares del país británico comenzaron a sustituir los relojes analógicos de las aulas por los digitales tras una oleada de quejas por parte de sus alumnos durante los exámenes. La Generación Z no deja de sorprendernos.

Primero fueron los estudiantes de entre 15 y 16 años, que durante un control de conocimientos se quejaron al profesor de que no entendían el círculo ese con manecillas que había en la parte superior de la pared. Luego los más grandes, de entre 17 y 18, quienes no entendían los oscuros mecanismos del tic-tac. Así hasta que la junta escolar de los principales colegios terminó cambiando las agujas del reloj por el parpadeo fosforescente de unos números digitales.

Dentro de unos años el destino de los relojes analógicos puede ser similar al de las cabinas telefónicas en las ciudades

"Las generaciones actuales ya no leen los relojes tradicionales como las anteriores", asegura Malcolm Trobe, subsecretario general de la Asociación de Líderes de Escuelas Británicas (ASCL) a 'The Daily Wire'. "Están acostumbradas a ver una representación digital del tiempo solo en el teléfono y en el ordenador. Casi todo lo que tienen es digital". Trobe recalcó que la función de los maestros es siempre proporcionar un ambiente relajado y tranquilo durante los exámenes. De ahí que tener en el aula un reloj con manecillas pueda ser un factor de estrés innecesario. "Nadie quiere que tengan que levantar la mano para saber de cuánto tiempo disponen", agregó.

El tema comenzó a hacerse público en una conferencia de la asociación para niños con autismo Partners in Excellence, con sede en Londres. Allí, muchos maestros compartieron sus experiencias sobre el tema en persona y a través de las redes sociales. "Nuestra escuela reemplazó el reloj analógico por uno digital en la sala de exámenes, ya que no les servía a los estudiantes a la hora de saber la hora que era", tuiteó Nicola Towe, una de las profesoras.

Muchas de las cosas a simple vista sencillas serán misiones imposibles para una generación que creció delante de una pantalla

"Fue hace un par de años cuando descubrimos que los niños no sabían leer el tiempo", dijo Cheryl Quine, de la escuela de Cockermouth. "Nosotros también instalamos relojes digitales en el aula durante los exámenes", añadió Stephanie Keenan, profesora de Lengua en el instituto Ruislip. Hasta hace muy poco se pensaba que era en la Educación Primaria cuando los alumnos aprendían a leer la hora, pero se ve que las cosas cambian, y puede que dentro de unos años los relojes analógicos sean como las cabinas telefónicas de las ciudades.

"Puede ser un poco triste si los jóvenes que llegan al instituto aún no saben leer las manecillas de un reloj", reconoce Trobe. "Uno tenía la esperanza de que se les pudiera enseñar a entenderlos, pero también comprendemos las grandes ventajas de tener relojes digitales en las salas de exámenes". Las preguntas aquí son claras: ¿Qué será de los jóvenes nativos en la era digital? ¿Cómo será su futuro una vez crezcan? ¿Son tan diferentes a nosotros?

Tampoco escribir a mano

El año pasado la pediatra Sally Payne, de la fundación pública sin ánimo de lucro Heart of England, advirtió que debido a la tecnología, a los niños les cuesta cada vez más sostener los lápices con la mano en las escuelas. Unas declaraciones tristes y alarmantes. "Para poder agarrar un lápiz y moverlo se necesita un fuerte control de los músculos de los dedos que intervienen en la función motriz. Los niños necesitan oportunidades para desarrollar esa capacidad", declaró.

Payne reconoció que darle una tablet a un niño es mucho más fácil que estimularlo a que desarrolle esta función motriz a partir de una serie de ejercicios pedagógicos. Pero que esto se debe a que "no poseen las capacidades básicas que necesitan para agarrar y sostener un lapicero". Todo pinta a que en el futuro, muchas de las cosas que ahora nos parecen simples, sencillas y cotidianas, serán misiones imposibles para una generación que creció delante de una pantalla.

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