"la trampa de la diversidad"

Una famosa tuitera al descubierto: todo era un fraude para reírse de los progres

Titania McGrath era vegana, feminista, eco-friendly, antirracista y poeta. Pero en realidad era un maestro retirado de 40 años

Foto: Esto es lo más real que encontraremos de Titania McGrath: una foto de perfil de Twitter.
Esto es lo más real que encontraremos de Titania McGrath: una foto de perfil de Twitter.

Las redes sociales son el espacio por antonomasia del bulo, la indignación y la "posverdad". Hacer vida delante de una pantalla permite cubrirte las espaldas ante todo tipo de ataques, ya que estos solo suceden en el terreno de los píxeles. Y lo más importante: si deseas crearte una identidad falsa con un propósito determinado, es bastante fácil.

"Titania McGrath es una activista vegana interseccionalista radical de 24 años, feminista, poeta y autora de 'Woke: A Guide To Social Justice'". De este modo presenta el diario británico 'The Spectator' a este personaje. "No se reunirá conmigo en persona por motivos de seguridad", informa. "Tampoco me enviará una foto de su rostro. Más bien, acepta una entrevista por correo electrónico desde su casa rural en el distrito de Buis-les-Baronnies de Francia, donde está trabajando en 'una nueva antología de poesía que acabará con el patriarcado', en sus propias palabras".

Escribí una corrosiva disertación sobre el tecnopaganismo y la naturaleza del futuro cismasculino heteronormativo

Por la explicación que ofrece el periodista, podemos intuir que se trata de una adalid de las ideas progresistas. El título de su libro ya lo dice todo: 'Despertar: Una guía para conseguir la justicia social'. McGrath es una activista entre cuyas causas figuran el racismo, la intolerancia y la misoginia. Como ella misma confiesa en otra entrevista para 'The Daily Mail': "Nací ya despierta. Mi despertar es innato. Fluye a través de mí como un elixir mágico, manteniendo mi alma tranquila y preparada para la lucha".

Huelga decir que su "lucha", como ella mismo la califica, le ha granjeado una gran cantidad de seguidores y adeptos a la ideología libertaria de la que presume. Como cualquier otra activista de nuestros tiempos, McGrath se sirve de Twitter para extender sus ideas y cambiar el mundo. Y no anda mal encaminada: cosecha hasta 200.000 seguidores, lo que viene a demostrar la gran amplificación que tiene su altavoz de las causas justas. Pero también muchos detractores. De hecho, después de que publicase un tuit en el que atacaba duramente el Brexit y se hiciese viral la reacción no se hizo esperar. Varios usuarios, además de insultarla, pidieron a la compañía que cerrara su cuenta con éxito.

Las vacaciones en Montenegro solo fueron un intento de mis padres para mantenerme distraída de la opresión que sufro

"Me prohibieron usar Twitter permanentemente durante un día entero", declaró en su entrevista a 'The Telegraph'. "Esto me dio tiempo para reflexionar sobre mi sumisión como mujer en un mundo patriarcal y escribir un libro sobre mi opresión. Todo el documento es una obra maestra sin igual en la historia de la palabra escrita". Como vemos, su discurso destaca por su fuerte autoestima, rozando la arrogancia: "Si no piensas de la misma forma que yo, te queda mucho por aprender sobre la diversidad".

Por supuesto, sus orígenes son humildes y viene de una familia de clase trabajadora de las de verdad, de las de partirse el lomo en la construcción o en el campo. "Fui hija única de dos abogados. Tan solo sé que mi educación privada y las frecuentes vacaciones familiares en Montenegro y las Maldivas eran simplemente un truco malo de mis padres para mantenerme lejos y distraída de la opresión que sufro", asegura. "Estudié Lenguas Modernas en la Universidad de Oxford y luego me doctoré en Teorías de Género. Después escribí una corrosiva disertación muy innovadora sobre el tecnopaganismo y la naturaleza corrosiva del futuro cismasculino heteronormativo. Solo fui a la universidad para poder bloquear en redes sociales a los profesores y destrozar las antiguas estatuas de los colonialistas blancos muertos".

Estoy intentando destruir el capitalismo desde dentro, y la única forma es conseguir una buena cantidad de dinero

Vale, fin de la broma. Titania McGrath en realidad no existe. Su nombre real es Andrew Doyle, tiene 40 años y es un maestro retirado de una escuela privada con un doctorado en poesía del Renacimiento. El seudónimo que escogió viene de la obra de Shakespeare, 'El sueño de una noche de verano'. Ya descubierto el pastel, quiso explicarse en los medios británicos sobre su acción de carácter un tanto performativo: "Ella lleva el nombre de la reina de las hadas porque creo que todo este 'despertar cultural' es una fantasía. Las personas que promueven esta cultura hiperinclusiva son sumamente fantasiosas".

"Para muchos de nosotros, el mundo moderno del milenio es un campo de minas en una guerra sucia en la que en cualquier momento alguien puede saltar por los aires", reitera en 'The Daily Mail'. "Muchos se oponen a él, otros se mantienen al margen". Lo que está claro es que hacerte guía espiritual de una causa social es sumamente rentable: "Estoy intentando destruir el sistema capitalista desde dentro, y la única forma de hacerlo es conseguir una buena cantidad de dinero en efectivo", afirma con ironía. Este es el discurso que esgrimen muchos referentes culturales actuales de nuestro país, como C. Tangana que, bajo un aparente alegato subversivo en el que se ven a sí mismos como "caballo de Troya" en la industria, viven por, dentro y para de la estructura económica. Ellos mismos son la hegemonía cultural y económica que pretenden derribar.

Este tipo de experimento para atacar las ideas progresistas, tan en boga en la actualidad, no es el primero. El año pasado un grupo de tres investigadores redactó siete artículos académicos completamente falsos con titulos tales como 'Reacciones humanas a la cultura de la violación y la performatividad queer en parques urbanos para perros, Oregon' o 'Entrar por la puerta de atrás: un reto para los heterosexuales masculinos frente a la homohisteria y la transfobia a través del uso de juguetes sexuales penetrantes receptivos'. Evidentemente, todo se trataba de una chanza para demostrar que este "intelectualismo progre", como ellos lo nombraban, estaba muy presente en las principales revistas académicas sociológicas del país, como 'Gender, Place & Culture' o 'Sexuality & Culture'.

Alma, Corazón, Vida

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