Pícaros electrónicos

"El fraude amistoso": así es la estafa para quedarse cosas gratis de Amazon

Un informe valora en varios millones de euros la cantidad que se tima cada año a los comercios electrónicos en España a través de falsas reclamaciones

Foto: Cada año estos timos cuestan millones de euros. (iStock)
Cada año estos timos cuestan millones de euros. (iStock)

“¡Es increíble, el tipo nos da el cambiazo al producto y Amazon le devuelve el dinero!”. Esta declaración, bastante desesperada, de un vendedor asociado al gigante del comercio electrónico, no es un grito aislado. Mientras las estafas de los vendedores por internet sin escrúpulos han sido ampliamente difundidas, los pequeños timos conocidos como “fraude amistoso” por parte de los compradores apenas salen a la luz. La presión de las notas y la capacidad de las malas valoraciones para hundir a un negocio tienen mucho que ver con ello. Y, sin embargo, según datos de un informe del Consejo Económico y Social, cada año los ecommerce españoles pierden varios millones de euros. En el tercer trimestre de 2017 estas empresas facturaron 8 millones de euros.

Muchas de estas prácticas fraudulentas atacan a los comercios que están alojados en Amazon. Eso se debe a que la política de devoluciones de la compañía estadounidense es muy flexible y generosa de cara al comprador. El caso que denuncia la tienda de productos electrónicos Maeso en las primeras líneas de este texto es bastante ejemplificador de cuál es el proceder de estos timadores: “El tipo nos pide el dinero alegando que el producto ha sido golpeado”, explican. Luego, cuando Amazon le ha restituido el importe de la compra (en este caso 275 euros), el estafador devuelve otro producto distinto en la misma caja, pero este sin código de barras ni número de serie.

La mayoría de los afectados, casi el 100%, no denuncia por miedo a las malas valoraciones y por considerar que va a ser un proceso largo

“El sujeto ha reemplazado una cosa que tenía rota en su casa por otra nueva y le ha salido gratis. Yo, además de pagárselo, me penalizan la ratio de pedidos defectuosos”, se lamentan desde la tienda. “¡Con dos cojones!, yo palmo la pasta y ellos tan tranquilos”, dicen desde la tienda. En este caso, además, según relata el vendedor, la restitución del importe se hizo antes de que ellos hubieran recibido el paquete con la falsa devolución.

Esta modalidad de timo está bastante extendida. “Muchos compradores lo hacen, es habitual”, sostiene otro comerciante, que cree que el sistema les penaliza. La mayoría de los afectados no denuncian una vez que Amazon ya ha devuelto el dinero. También hay quienes lo hacen sin contar con la empresa estadounidense, de manera directa: simplemente piden al banco que devuelva el cargo. La mayoría de los afectados, casi el 100%, no denuncia por miedo a las malas valoraciones y por considerar que va a ser un proceso largo y costoso (cosa que generalmente no sucede, pues para esta clase de reclamaciones no es necesario un abogado).

Los campeones del timo

Los “campeones” de este delito fueron los hermanos Finan, que a lo largo de 2017 llegaron a embolsarse 1,2 millones de dólares a cuenta de pedidos falsos. Precisamente, a ráiz de este caso, Amazon comenzó a ser más prudente y aunque su política de devolución sigue siendo muy favorable al cliente, empezó a suspender cuentas alegando “que estaban relacionadas con otras sospechosas”. Para ello tienen un departamento de investigación que nunca detalla en qué hechos o conjeturas se basa para clausurar una cuenta.

Un estafador confeso describe el proceso. “Compras algo que vende un tercero a través de Amazon, te fijas en que lo mande a través de Correos, luego reclamas y dices que no te ha llegado nada. Mientras se dirime el caso, le pones al vendedor muchas valoraciones negativas, pides la garantía y ¡te devuelven el dinero y te quedas el producto!". Las variedades son múltiples, incluidos paquetes rellenos con cosas que pesan exactamente lo mismo que el producto adquirido, pero en última instancia todas tienen un aspecto en común: lo difícil de demostrar en el plazo que da Amazon la falsedad de sus reclamaciones.

¿Qué hacemos? ¿Aceptarla y resignarnos o demostrar que el tipo es un estafador? Lo más fácil es zanjar el asunto

Un caso muy semejante al que relata otro comerciante. “Os voy a contar una historia muy bonita, a ver qué os parece: nos entró el miércoles un pedido de una mesa de jardín. A primera hora del día siguiente el cliente se queja de que ha recibido el artículo dañado. ¡Nosotros aún no se lo habíamos mandado! Amazon nos dice que tenemos una reclamación. ¿Qué hacemos? ¿Aceptarla y resignarnos o demostrar que el tipo es un estafador? Lo más fácil es zanjar el asunto...”

El presidente del IMF Business School, Carlos Martínez, considera que “el crecimiento del comercio electrónico en España pone en valor la necesidad de apoyar y otorgar los conocimientos necesarios ante el ciberdelito”. Por eso se están creando nuevos cursos que abordan estos riesgos para los pequeños comercios que se asoman a la venta por internet.

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