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Por qué puede ser mejor congelar la verdura y la fruta que comerla fresca

¿Fresca o congelada? ¿Cuál de las dos opciones conserva mejor los nutrientes? El motivo por el cual una es mejor que la otra quizá te sorprenda

Foto: Foto: iStock.
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Hay dos tipos de personas en esta vida: las que cuando llegan a casa meten la fruta que acaban de comprar en la nevera y las que no. ¿En cuál grupo te encuentras tú? Parecen posturas irreconciliables, que pueden hacer que te preguntes cuál es la manera correcta de guardar la verdura y, en general, toda esa comida sana ¿Madurará más rápido? ¿Si se congela continuará siendo igual de nutritiva? Quizá esta última pregunta sea la clave.

Escuchamos a menudo que para mantenernos sanos es necesario que comamos mucha fruta y verdura, pero ¿cómo debe tomarse? Lo cierto es que un estudio reciente ha demostrado que las frutas y verduras congeladas o enlatadas son igual de nutritivas que aquellas que están únicamente frescas. Los científicos examinaron los niveles de vitamina C en frambuesas, piñas, maíz dulce, zanahorias y guisantes, y encontraron poca diferencia entre los productos frescos y los congelados. De hecho, en algunos casos de las segundas, se observó que contenían niveles más altos de esta vitamina, según indica 'The Daily Mail'.

Contrariamente a lo que se creía, los científicos encontraron mayor cantidad de vitaminas en muchos alimentos previamente congelados

También dependía del alimento en cuestión. Las frambuesas frescas y los guisantes congelados, por ejemplo, obtuvieron los mayores niveles, mientras que la piña fresca y la congelada apenas obtuvieron diferencia la una de la otra. El maíz fue aún más paradigmático, pues la variedad enlatada conservaba más vitaminas que la congelada.

¿Por qué?

¿Cuál es el motivo? A menudo, los productos frescos se han transportado en largas distancias y se han dejado almacenados en almacenes y en estantes de supermercados durante largos períodos de tiempo. Algunos productos aparentemente frescos, como las manzanas y las patatas, en realidad pueden ser cosechadas con un año de anterioridad y luego se conservan en refrigeradores con bajo contenido de oxígeno para detener el proceso de maduración y deterioro.

Además, la conservación por congelación provoca la formación de cristales de hielo en el producto y, por ello, la disminución de la cantidad de agua libre que puede ser utilizada por los microorganismos presentes. Es decir, estamos alargando la vida útil del alimento.

Los micronutrientes que se encuentran en las frutas y verduras se degradan gradualmente una vez son recolectados. Pero cuando el mismo producto se congela, estas vitaminas y minerales beneficiosos se mantienen más tiempo. Los académicos de la Universidad de Chester, que fueron los que realizaron el estudio, explican qué prefieren: "Para mí no hay duda", indica la nutricionista Charlotte Stirling-Reed. "Se trata de cómo obtener los mayores nutrientes a la hora de alimentarnos. Si congelándolos conseguimos que sean más baratos y más convenientes, es una combinación ganadora".

Por tanto, si has comprado fruta y no crees que vayas a poder tomarla en relativamente poco tiempo, lo mejor que puedes hacer es congelarla para ahorrar dinero y tenerla siempre disponible. Puede conservarse así hasta 11 meses.

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