Felices pero pobres

Finlandia hizo un experimento con la renta básica: estos son los resultados

Finlandia publica los primeros resultados del experimento que muchos ven como la medida destinada a acabar con el aumento de la desigualdad social en los países desarrollados

Foto: Foto: iStock.
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La renta básica universal dispara el nivel de bienestar de sus ciudadanos, pero no ofrece mejores perspectivas laborales. Estas son las primeras conclusiones de los resultados del experimento que está llamado a sentar las bases de un nuevo sistema distributivo y que desde hace años acapara los debates económicos a uno y otro lado del espectro ideológico. Su campo de estudio ha sido Finlandia, que acaba de convertirse en el primer país del mundo en probar esta medida. Sin embargo, solo se ha realizado sobre 2.000 ciudadanos de su territorio, con lo cual no deja de ser una muestra poco representativa o extrapolable a una mayor cantidad de población.

A principios de 2017 el gobierno finlandés, presidido por el conservador Sauli Niinistö, puso en marcha el experimento, captando la atención de economistas, sociólogos y multimillonarios de todo el mundo. Directivos de los gigantes tecnológicos de Sillicon Valley, como Mark Zuckerberg o Elon Musk, no dudaron en apoyarlo. Activado el proyecto piloto, se escogió al azar (es decir, sin carácter voluntario) a 2.000 personas desempleadas de entre 25 y 58 años para ser beneficiarias de esta “renta básica universal” con 560 euros libres de impuestos, sin tener en cuenta si estaban buscando trabajo de forma activa o no.

Los ciudadanos con la renta básica alcanzaron una media de 0,5 días más de empleo que el grupo de control al que no se le asignó la partida económica

¿Qué sucede cuando los ciudadanos reciben dinero del Estado por nada a cambio? Sin duda, esta es una de las grandes preguntas que más intriga a filósofos y economistas políticos, ya que bien podría ser el primer peldaño para acabar con el aumento de la desigualdad social en las democracias capitalistas y frenar amenazas como la automatización del trabajo y su correspondiente alarma de paro masivo. Lo que a simple vista parece ser una medida típicamente de izquierdas (en España, el primer partido que la introdujo en el debate fue Podemos) también despierta simpatías entre los sectores conservadores. Sin ir más lejos, Mateo Salvini, líder del xenófobo Movimiento Cinco Estrellas, acordó con La Liga Norte extender “un ingreso ciudadano para los pobres”, en sus propias palabras, de 780 euros. A lo largo de los últimos años ha sido la gran baza electoral con la que los partidos populistas han ido nutriendo su discurso.

“Los beneficiarios de la renta básica no fueron mejores ni peores a la hora de encontrar trabajo en un mercado laboral abierto que los que no gozaron de ella”, afirma Ohto Kanninen, coordinador del Instituto de Trabajo para la Investigación Económica y portavoz de Kela, la agencia de servicios sociales encargada del análisis del experimento. “Sin embargo”, puntualiza su compañera Minna Ylikännö, los destinatarios del estipendio “tuvieron menos síntomas de estrés, menor dificultad para concentrarse y menos problemas de salud, además de una mayor confianza en el futuro y capacidad de influir en los problemas sociales”. Por ello, concluyen que dicho programa no ayuda a la hora de aumentar los niveles de empleo o apenas hay diferencias, pero sí para alcanzar un mayor grado de bienestar y sensación de justicia social.

Los individuos no solo obtienen ingresos a través del trabajo, sino significado, estatus social, habilidades y amistades

En concreto, los ciudadanos con la renta básica alcanzaron una media de 0,5 días más de empleo que el grupo de control al que no se le asignó la partida económica. En cuanto a nivel de ingresos, los resultados del experimento reflejan que fueron 21 euros menos de media para los sujetos dentro del experimento que para los que no disfrutaron de la paga (4.230€ y 4.251€). Las conclusiones están basadas solamente en el primer año de la puesta en marcha del plan, y que todavía hay que esperar a un segundo informe, que está previsto que llegue en abril, para ver los datos de su desarrollo completo.

Fuente: Kela.
Fuente: Kela.

Las mayores diferencias, por tanto, se concentraron en la percepción de bienestar y salud de los ciudadanos. Según la encuesta realizada por Kela, el 66% del grupo del experimento admitió haber percibido una gran o notoria mejoría en sus niveles de estrés, frente al 46% de los que no disfrutaron de la paga. De igual modo, solo un 17% de los beneficiarios del ingreso se sintieron muy estresados, frente al 25% de los que se quedaron como estaban; es decir, uno de cada cuatro finlandeses a los que no se les administró la renta básica afirman sentirse muy estresados. Lo certifica a la perfección Ylikännö: “Los resultados del análisis no son contradictorios. La RBU puede tener un efecto muy positivo en el nivel de bienestar del receptor, aunque a corto plazo no mejore sus perspectivas de empleo”.

La opinión de la OCDE

El año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo publicó un informe en el que analizaba una hipotética implantación de la renta básica desde una perspectiva crítica basada en endurecer los requisitos para percibir subsidios. Según su análisis, es imposible implantar un sistema de estas características sin una reforma sustancial del sistema tributario.

La organización aduce que si la renta se financiase únicamente con el presupuesto actual destinado a ayudas sociales, tendría un efecto tremendamente negativo entre las capas más bajas de la sociedad. "Aunque una renta básica mejorararía los incentivos para trabajar, su generalización podría incrementar la pobreza del 11,4% al 14,1%, ya que requeriría incrementar los impuestos a los salarios en casi un 30%" señala el informe, llevado a cabo en cuatro hipotéticos escenarios: Reino Unido, Italia, Finlandia y Francia.

La cuestión de la fuerza de trabajo

¿Hacia dónde nos llevarán experimentos como el de Finlandia? ¿Es posible que avancemos hacia un mundo en el que no haga falta trabajar? Uno de los contrapuntos ideológicos más interesantes es el que realiza el carismático filósofo esloveno Slavoj Zizek, quien considera que la renta básica universal es "el sueño imposible de que el capitalismo se haga funcionar a sí mismo como un sistema socialista", solucionando al mismo tiempo el problema del desempleo y del consumo. Por otro lado, los gigantes tecnológicos de Silicon Valley ven con buenos ojos la renta básica ya que podrá hacer frente a las amenazas de paro masivo a causa de la automatización del trabajo, es decir, como tirita frente al mundo laboral que ellos ya están visualizando gracias al progreso en sus diseños de inteligencia artificial y robótica avanzada.

Todo apunta a que estamos ante un mundo nuevo que se abre ante nuestros ojos y que nos planteará preguntas mucho más profundas que meros cálculos matemáticos sobre la renta o el gasto social en medicamentos. Una de las cuestiones más interesantes es la que abre el economista Ian Golding en un artículo de opinión en contra de la renta básica en 'The Financial Times': "La RBU socavará la cohesión social", explica. "Los individuos no solo obtienen ingresos, sino significado, estatus social, habilidades, redes sociales y amistades a través del trabajo". En este sentido, no solo habría que abordar una transición tributaria o social, sino humanística. En un hipotético futuro donde la fuerza de trabajo quede completamente uberizada o automatizada, ¿cuál será el papel del humano dentro de la escala social?

Alma, Corazón, Vida

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