NUEVAS NORMAS PARA FRENAR LOS FALLECIMIENTOS

Así combate Japón el karoshi, la epidemia de muertes por exceso de trabajo

Japón ha decidido acabar con esta lacra, y no solo por sus empleados: un informe asegura que la epidemia de insomnio cuesta a su economía cerca de 138.000 millones al año

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Japón está cada vez más concienciado de la necesidad de dormir bien. El país asiático sigue anclado a una de sus tradiciones más antiguas, su amor por el trabajo, lo que ha provocado que las principales empresas tengan que poner límites. Y es que, históricamente, reconocen su trabajo como una representación de su propia persona, donde fallar no está permitido. Esa situación ha dado lugar a que muchas empresas luchen contra el karoshi o muerte por exceso de trabajo.

En los últimos años, las noticias de japoneses fallecidos en el trabajo por culpa de las excesivas jornadas laborales y el escaso descanso acumulado por los trabajadores se han convertido prácticamente en habituales en los medios de comunicación de medio mundo. Y, definitivamente, Japón ha decidido acabar con esta lacra. Y no solo por sus empleados, sino porque un informe asegura que la epidemia de insomnio cuesta a su economía cerca de 138.000 millones de dólares al año.

Análisis como el de 'Rand' estima que la falta de sueño afecta en la productividad nipona hasta hacerles perder el 2,92 por ciento de su PIB, siendo el segundo país (solo por detrás de Estados Unidos) al que más afecta este problema. Pero cuando el problema no es solo económico, sino que daña directamente a la salud del trabajador hasta llevarle a la muerte, las empresas se han visto obligadas a ponerse manos a la obra para buscar soluciones que les permitana atajar el problema.

Tradicionalmente, en Japón siempre se ha tolerado el denominado 'Inemuri' o microsiestas en la oficina. Se producen en el mismo puestos de trabajo, donde el empleado suele dar una pequeña cabezada para descansar y, poco después, continuar trabajando. Ahora, no solo es que se permitan, sino que se ve con malos ojos a quien no lo hace, pues no se ve como un signo de pereza, sino como una señal del compromiso de la persona para con su empresa.

Por si fuera poco, muchas empresas han comenzado a tomar medidas más estrictas. Por ejemplo, la tecnológica Nexbeat ha dispuesto una habitación para hombres y otra para mujeres con camas en su interior, en las que poder dormir, en las que está prohibido acceder con teléfonos móviles, tablets u ordenadores. Además, según explican varios de los dueños de la empresa a 'The Guardian', todos los empleados deben salir por norma antes de la 21:00 horas y está prohibido hacer horas extra.

Otras firmas como Crazy, especializadas en la planificación de bodas, ha ido incluso un paso mucho más allá. Esta empresa premia a los trabajadores que más horas duermen por la noche. ¿Cómo? A través de una app que pueden instalar en sus móviles que controla su sueño. Si duermen al menos seis horas consecutivas, la empresa les recompensará con cantidades económicas que pueden alcanzar los 500 euros al mes y que pueden canjear en la cafetería de su empresa.

Y es que el karoshi se ha convertido en una de las grandes lacras de Japón en los últimos años. El país asiático es, del mundo, el que menos duerme de media, con una cantidad cercana a las 6 horas y 35 minutos, 45 minutos menos que el promedio internacional. Ahora, las autoridades están dispuestas a acabar con esta situación, dando ayudas a toda empresa que abogue por el bien de sus trabajadores. Y, para ello, el descanso se ha convertido en pieza clave de la política de las firmas niponas.

Alma, Corazón, Vida
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