UNA MIRADA AL FUTURO

Los grandes retos que nos esperan en un futuro apasionante

Diferentes visiones ante un momento histórico excepcional. El mundo de las máquinas y la cibernética ya está al caer. ¿Y las empresas están preparadas? ¿Y nosotros, como humanos?

Foto: Un coche inteligente. (iStock)
Un coche inteligente. (iStock)

“La historia de la humanidad bien haría en llamarse la historia de las tecnologías”. Esta frase extraída de 'El Manifiesto Contrasexual' del célebre filósofo español Paul B. Preciado podría aportarnos una serie de pistas no solo para entender la historia reciente, sino también todo lo que está por venir. Primero fue Internet. Luego la Web 2.0 que trajo el auge de las redes sociales y la comunicación de masas. Esto propició no solo un cambio en la sociedad y sus flujos, sino también en el mundo de las compañías. Y ahora, quizás ya estemos a las puertas de una verdadera cuarta revolución industrial, la del Big Data y la inteligencia artificial.

La digitalización ha generado una gran aceleración en la cultura empresarial española. Gracias a estos avances, el empleo sufrirá un cambio inminente y drástico en los próximos años. La irrupción de la inteligencia artificial conseguirá reducir el trabajo burocrático o meramente administrativo. En el pasado, las compañías más avanzadas luchaban por obtener los mejores sistemas operativos del mercado con los que diseñar y distribuir sus productos. En este nuevo escenario, esta forma queda obsoleta, ya que con la irrupción de la nube o 'cloud' se pueden gestionar todos los procesos productivos ahorrando costes y tiempo.

Nuestros hijos trabajarán en empleos que todavía no existen

“Los que no la usen estarán en desventaja, ya que van a tener que estar amortizando infraestructuras, mientras que en la nube no tienes que amortizar nada, vas saltando de tecnología en tecnología”, sostiene Juan Pedro Gravel, socio responsable de Estrategia Tecnológica y Arquitectura de Deloitte, en un reciente encuentro organizado por este periódico. “Aporta más flexibilidad, permite ser más innovador y equivocarte sin asumir un gran coste”.

Uno de los datos más sorprendentes, esgrimidos por Adam Miller, CEO de la empresa Cornerstone, es que “todavía estamos por conocer un tercio de los trabajos del futuro”. Una visión que coincide con la de Randi Zuckerberg, antigua responsable del área de Marketing en Facebook, la cual aseguró en un encuentro durante el World Business Forum de Madrid que “nuestros hijos trabajarán en empleos que hoy no existen”, de igual forma que la pasada generación no pudo ni siquiera imaginar que pudiésemos interactuar con gente de de distintas partes del planeta a través de una pantalla gracias a las redes sociales.

Sin embargo, este cambio no solo vendrá en el campo tecnológico. Muchas carreras de la rama de humanidades, que en su día pudieron verse demonizadas por su escasas oportunidades, como Filología o Lingüística, comenzarán a ser imprescindibles en esta nueva revolución digital, ya que alguien debe enseñar a las máquinas a leer, escribir y pensar por sí mismas. Hasta la psicología está incluida dentro de estos nuevos trabajos del futuro. “La inteligencia artificial puede generar nuevos puestos de trabajo relacionados con las humanidades, debido a que los chatbots requieren un proceso de aprendizaje del lenguaje”, reconoce Luz de León, CEO Partner en Wannabot, en la revista 'Forbes'. “Debido a los bajos costes que tiene un chatbot”, continúa De León, “se puede utilizar para sectores de mercado donde el beneficio es tan bajo que nadie quiere atacarlos comercialmente, por ejemplo algunos seguros para móviles, los cuales tienen a su cargo a personas para vender el producto. Esto lo podría hacer un chatbot porque automatiza los procesos y no tiene más costes”.

Una redistribución de la riqueza justa podrá conseguir que persigamos nuestros sueños en el arte, la religión o la construcción de comunidades

Los estudios avalan esta tendencia. Según un informe de la consultora internacional Capgemini, cuatro de cada diez usuarios preferirán asistentes virtuales a los servicios web tradicionales. “La inteligencia artificial cambiará para siempre la banca tal y como la conocemos”, observa Enrique Tellado, consejero delegado de EVO. “Los servicios bancarios lograrán una integración en la vida del usuario desconocida hasta la fecha. Desde simples transacciones hasta consulta y asesoramiento en tiempo real podrán ser realizados de forma personalizada. En cualquier momento y en cualquier situación, a través de los incontables sensores que nos mantendrán conectados”.

Pero hay algunas opiniones que no son tan optimistas respecto a estos avances. Como por ejemplo, las del ensayista de éxito Yuval Noah Harari, quien en una reciente entrevista a este diario no se cortó un ápice a la hora de sacar la bola de cristal y predecir una catástrofe laboral una vez llegue la inteligencia artificial, ya que, según él, “creará una nueva clase inútil al expulsar a cientos de millones de personas del mercado de trabajo”. Sin embargo, para el ensayista, solo hay una posible salida a este escenario tan terrible, y es el de la redistribución de la riqueza: "que con la riqueza obtenida tras la reducción de costes, proporcione a todos servicios básicos y gratuitos que nos permita tener la oportunidad de perseguir nuestros sueños, ya sea en el campo del arte, la religión o la construcción de comunidades”.

Podría llegar el caso en el que no pudiésemos diferenciar si es un humano o una máquina la que está ayudando psicológicamente a otra

Por todo ello, la tecnología siempre ha de verse como una herramienta, no como un fin; o bien como el modo de mejorar la vida de las personas, tal y como reconoció la propia Randi Zuckerberg tras su paso por el World Business Forum Madrid. “El mayor reto que la sociedad tiene por delante es cómo será capaz de salvarnos de la tecnología utilizando tecnología”, es decir, cómo perfeccionar las habilidades humanas ayudándonos de los avances en esta materia.

“El debate sobre el uso de la inteligencia artificial debe incluir reflexiones éticas, no solo en cuanto al diseño de las mismas, sino también en cuanto a la transparencia de su uso, ya que podría llegar el caso en que no pudiésemos diferenciar si es un humano o una máquina la que está ayudando psicológicamente a otra”, recalcaron Lee Newman, decano de IE School of Human Sciences and Tecnhology, y Borja González del Regueral, vicedecano de Data Science and Technology de la misma universidad. Aunque aún no sepamos del todo los grandes dilemas a los que nos tendremos que enfrentar en el futuro, o cómo deberemos posicionarnos profesional y humanamente frente a ellos, la perspectiva de que la tecnología es una herramienta y no un fin debe imperar.

Alma, Corazón, Vida

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