MESA REDONDA EL CONFIDENCIAL-DELOITTE

Claves para migrar tu empresa a la nube (y ahorrarte un dinero)

Hablar de 'big data', inteligencia artificial o Blockchain es hablar de la nube, y las empresas ya necesitan una estrategia para saber qué llevan a ella y para qué

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“La autovía M40 no se construyó con 60 carriles para soportar el tráfico durante la salida de vacaciones, sino con cuatro, pero desearías que en verano tuviera más. Eso es 'cloud', la posibilidad de que en picos de demanda puedas ampliar tu infraestructura tecnológica. La usas y la quitas”. Así explica Ignacio Cea, director corporativo de Innovación y Seguridad de Bankia, qué es la nube.

Este espacio para innovar, que incorpora tecnología ('software' y 'hardware') y con capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos, no necesita elevadas inversiones en la adquisición de infraestructura. “Por nuestro tamaño, la barrera del precio nos impide asumir los costes de acceder a ciertas infraestructuras y servicios, y con la nube podemos utilizarlos de una manera rápida y flexible y con un extra de seguridad”, añade Patricia Fernández, directora de Sistemas de Información (CIO) de la concesionaria de autopistas Roadis, en la mesa redonda organizada por El Confidencial y Deloitte para debatir sobre las claves y retos para la estrategia de la empresa de este habilitador de la industria 4.0.

A esa mesa se sentaron no solo Ignacio Cea y Patricia Fernández, sino también Alfons Buxó, socio responsable de Cloud Computing para EMEA de Deloitte; Juan Pedro Gravel, socio responsable de Estrategia Tecnológica y Arquitectura de Deloitte, y Luis Sánchez, CEO de Liberbank IT y CIO.

Claves para migrar tu empresa a la nube (y ahorrarte un dinero)

“No concibo hacer innovación sin 'cloud'. Es una apuesta de evolución tecnológica segura”, apunta Cea. Y es que hablar de 'big data', inteligencia artificial, 'machine learning', internet de las cosas (IoT) o Blockchain es hablar de 'cloud', ya que sin la nube estas tecnologías no se pueden implantar. “Hemos pasado de identificar la nube como una plataforma de 'outsourcing' a una plataforma de innovación”, añade Alfons Buxó.

Porque migrar datos a 'cloud' no es una opción sino una obligación para toda empresa que quiera ser competitiva en el nuevo ecosistema digital. “Los que no la usen están en desventaja, ya que van a tener que estar amortizando infraestructuras, mientras que en la nube no tienes que amortizar nada, vas saltando de tecnología en tecnología”, apunta Juan Pedro Gravel, quien apunta que es una forma de acceder a servicios informáticos pagando por uso, lo que “da más flexibilidad, permite ser más innovador, y lo que es clave en un momento de transformación digital, la capacidad de equivocarte sin asumir un gran coste. Pasas de invertir a gastar”.

"Hay que tener un control de uso del 'cloud'. Y ese control es, en sí mismo, un reto" (Bankia)

Pero advierte de las falacias en torno a 'cloud', como identificarlo con una plataforma para comprar servicios o productos o una forma de reducir costes. “¿Puedes ahorrar dinero? Sí, pero también puedes pagar más, depende de cómo te lo plantees”, puntualiza Gravel. “Hay que tener un control de uso, no hay que concebirlo como el contador de un taxi. Y ese control es, en sí mismo, un reto; no puede ser barra libre”, agrega el director de Bankia. Por esta razón, la nube no es adecuada para cualquier servicio. Los expertos recomiendan hacer antes una estrategia sobre qué llevar a esta plataforma de innovación y para qué. Así, por ejemplo, es recomendable cuando hay picos de demanda, exceso de carga de trabajo o cuando haya que testar alguna infraestructura.

Infrastructure as a Service (IaaS) es concebir la nube como tu centro de proceso de datos, donde consigues capacidad de computación, almacenamiento y conectividad en pago por uso; Platform as a Service (PaaS) permite ofrecer una capa adicional de abstracción, donde la aplicación se despliega encima de una plataforma que proporciona servicios más avanzados como bases de datos, buses de mensajería, etc. “El modelo más avanzado es Software as a Service (SaaS), que utiliza programas y hardware en función de las necesidades a través de suscripción y donde el entorno está más controlado. IaaS y PaaS son apropiados para esa necesidad de almacenamiento y procesamiento, ya que son soluciones flexibles que escalan, pero están en un estadio incipiente y hay retos que resolver en temas de seguridad, regulación y cultura organizativa”, apunta Luis Sánchez, desde Liberbank.

Luis Sánchez (Liberbank).
Luis Sánchez (Liberbank).

La seguridad, el principal caballo de batalla

“Partimos de que la seguridad total no existe, como tampoco tener alarma en tu casa te asegura que no vayan a entrar ladrones”, asevera Fernández desde Roadis. Pero “en 'cloud' hay más seguridad de lo que uno puede pagar como empresa en toda la vida”, afirman contundentes desde Deloitte, aseveración que corrobora el resto de la mesa. Sin embargo, es imposible evitar la sensación de vértigo cuando algo sale fuera de tu casa para guardarse en otro lugar que ni se ve ni se sabe dónde está. “Hay que acabar con esa percepción de que mientras esté en casa estoy seguro. Hay que romper con esta idea si se quiere ir a la nube”, apunta Juan Pedro Gravel.

"El viaje a la nube es transversal e impacta en diferentes áreas, empezando por el negocio y acabando por la tecnología" (Deloitte)

Además del temor a los ataques, está la seguridad regulatoria. En este sentido, hay que tener en cuenta que “hay pocos proveedores que te puedan asegurar que el dato no salga de la UE”, aclaran desde Deloitte, y eso hay que tenerlo en cuenta con la nueva ley de protección de datos (GDPR). Hoy, el 73% del mercado se lo reparten Amazon, Microsoft (Azure), Alibaba y Google, por este orden, según la consultora Gartner. Empresas que “invierten mucho en seguridad. Es su 'core”, añade Bankia, pero conforme vaya desarrollándose este ecosistema digital, la incertidumbre en torno a la seguridad será mayor y se habilitarán otros sistemas de protección, apuntan los integrantes de la mesa.

Hoja de ruta

Lo primero a tener en cuenta para implantar esta tecnología es que supone un cambio de paradigma que afecta a toda la operativa empresarial. Desde la propia estrategia del negocio hasta la forma de aprovisionamiento y compras, pasando por recursos humanos, el modelo de gestión e, incluso, la cuenta de resultados. “El viaje a la nube es transversal” e impacta en diferentes áreas, “empezando por el negocio y acabando por la tecnología”, dice Buxó. En su opinión, cabe preguntarse en un primer nivel qué modelo de negocio quiero y por qué, qué dependencias tengo y qué requisitos. Posteriormente, hay que plantearse: ¿cómo hay que cambiar el modelo organizativo para poder sustentarlo? ¿Qué riesgos y marco regulatorio hay? ¿Qué modelo económico implanto? ¿Qué tecnologías? ¿Qué estrategia y criterio de selección de proveedores? ¿Cuál es la estrategia de salida de los mismos? ¿Qué hoja de ruta de migración?

“Cualquier empresa que quiera ir o ya esté en el entorno digital tiene que tener definida una estrategia 'cloud' con dos horizontes. Uno más a corto plazo, que tiene que ver con qué decisiones tomo sobre determinadas tecnologías y capacidades que el negocio me está pidiendo y qué hago con mi sistema actual, que habrá que ir migrando, si es que tiene sentido; y, dos, una visión de más largo recorrido en la que cualquier desarrollo que se haga o cualquier tecnología que se incorpore tiene que ir con mentalidad 'cloud”, explica Liberbank.

Patricia Fernández. (Roadis)
Patricia Fernández. (Roadis)

“Esto es una realidad, no hay que planteárselo y preguntarse si tengo que tener o no una estrategia para la nube. La tienes que tener, como tienes una estrategia de compras, y tiene que estar alineada con el negocio”, añade Roadis. “Cloud' no es una estrategia en sí misma [aclara Alfons Buxó], el problema es no tener una estrategia de 'cloud'. Si no lo hacemos bien, puede afectar a la supervivencia de la empresa en pocos años”.

Otro de los asuntos a tener en cuenta es que la transformación digital no solo es cosa de tecnología sino también de personas. Es el otrora responsable de informática, hoy convertido en el CIO ('chief information/innovation officer'), el que lidera este cambio disruptivo, pasando de un perfil técnico a alinearse con el negocio. “Antes, el CIO era un 'babysitter' de infraestructura, le gustaba estar cerca del servidor, le daba mucha importancia a la máquina. Ahora entiende el negocio, lo que necesita el cliente y busca en el mercado las soluciones tecnológicas que se adaptan a la empresa y al cliente”, concluye Gravel..

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