NI DINERO, NI TRABAJO

El verdadero secreto de la felicidad: esto es lo que hace que vivas bien

Diversas investigaciones concluyen y coinciden que lo más importante es pensar en lo mejor que te ha pasado y la gente que tienes a tu lado

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Antes de empezar, lee atentamente. Cada día, en el mundo nacen cerca de 371.520 personas y mueren otras 213.120, según el último censo de la CIA de 2016. De esas personas que fallecieron, todas lo hicieron por algún tipo de enfermedad, accidentes o actos violentos e injustos. Y así al día siguiente, y otro más y otro más. En el transcurso de un solo año, 55,3 millones de personas darán su último suspiro y... cuando termines de leer este artículo ya lo habrán hecho unas diez personas. Esperemos que no seas una de ellas.

Tranquilo. Respira hondo. Estás aquí. Hay que incidir en el hecho de que la muerte no tiene por qué ser siempre algo deprimente. De hecho, tomar conciencia de la mortalidad suele ser muy útil para afrontar la vida. Por ello, el mensaje es positivo. Si tanto nos importa la muerte y menos deseos tenemos de que llegue, más motivos para querer vivir al máximo, aprovechando cada momento y disfrutando del día a día.

Tan solo ten en cuenta dos cosas: las cosas malas que aún no te han pasado y la belleza y complejidad de las cosas simples

Uno de los pensamientos extendidos en la vida siempre es la eterna pregunta sobre el secreto de la felicidad. El amor, el dinero, la salud… siempre están en los primeros puestos como valores candidatos a ser la respuesta a tal cuestión. Pero nunca nadie había hablado sobre el hecho de mostrar gratitud y sentirse agradecido por todo lo que tiene y la gente que les rodea.

Eso es lo que piensa el investigador y científico Robert Emmons, considerado por muchos como el principal experto del mundo en el estudio de la gratitud humana. Para él, esta se compone de dos elementos. El primero, la bondad. “Afirmamos que hay cosas buenas en el mundo, tanto regalos como beneficios, que hemos recibido”, sostiene. El segundo, reconocer que esas fuentes de bondad “están fuera de nosotros mismos”.

En resumen, “otras personas, o incluso poderes superiores", como pudiera ser el caso de la religión, ostentan "una mentalidad espiritual que nos otorgó grandes y pequeños regalos o virtudes, para ayudarnos a alcanzar la bondad universal en nuestras vidas”. Y cada vez más son los estudios científicos que avalan este mensaje. En 2003, Emmons y el investigador Michael McCullogh publicaron una investigación en la que dividieron a un grupo de personas en tres grupos. En el primero, pidieron que los participantes escribieran en un folio en blanco cinco cosas por las que se sentían agradecidos. A los del segundo se les solicitó que anotaran cinco problemas o asuntos molestos que habían padecido. Y finalmente, a los del tercero, se les encomendó que redactaran cinco hechos que los habían afectado, ya fueran buenos, malos o neutrales.

Tras dos meses y medio, los participantes del primer grupo reconocieron estar más a gusto en su vida diaria y entusiasmados ante la idea de comenzar una nueva semana, además de experimentar menos síntomas de enfermedades físicas. Desde entonces, la comunidad científica ha ido desarrollando cada vez más estudios e ideas en torno a esta teoría hasta demostrar que la gratitud disminuye la depresión, aumenta la empatía, mejora la autoestima y desarrolla una fuerte capacidad de recuperación mental.

A menos que estés viviendo la peor vida posible, debería ser fácil encontrar algo de lo que sentirse agradecido

Pero ponerla en práctica puede resultar difícil. ¿Cómo se supone que debemos mostrarnos agradecidos en caso de tener un mal día, si hemos discutido con algún compañero o amigo o nos han despedido del trabajo en el que habíamos pasado tantos años? ¿Cómo podemos sentir gratitud por lo que tenemos y la gente que nos rodea cuando la vida parece ser una cadena de hechos funestos, decepciones o fracasos? Es natural que solo nos sintamos bien cuando nos pasan cosas buenas. ¿Cómo entrenar este sentimiento para que sirva de barrera contra los momentos malos?

Los expertos aseguran en 'Men's Health' que la clave está en pensar en todas las cosas malas que no te han pasado y reconocer la belleza y complejidad de los aspectos simples y sencillos que normalmente das por sentado. Así lo explica Sam Harris, un famoso neurocientífico y filósofo, el cual recomienda “generar periódicamente un sentimiento de gratitud con solo contemplar todas las cosas malas que no te han pasado”.

Hay al menos 1.000 millones de personas que en este momento rezan por llegar a donde tú mismo te encuentras

Un buen ejemplo: encontrarnos estar inmerso en un tedioso y agobiante atasco de un lunes a primera hora de la mañana de camino al trabajo. Esta desesperante cuita del destino provoca en todos nosotros enfado o crispación. Pero si por un momento dejas de pensar en ti o en tu situación, e imaginas la cantidad de personas que preferiría estar en tu lugar en vez de en el suyo… te llevarías las manos a la cabeza. En el globo occidental puede haber muchas situaciones de estrés o frustración, pero nada comparado a la persecución y lucha por los derechos que tienen que vivir a diario otras personas que están a miles de kilómetros. Las guerras, el éxodo masivo de inmigrantes… son algunas de ellas. Y tú no estás allí. Así que resulta un poco frívolo darle tan importancia a un hecho como es el de llegar tarde a tu trabajo porque hay atasco.

Como Harris reconoce, “hay al menos mil millones de personas en la Tierra que en este momento rezan por llegar a donde tú mismo te encuentras”. Partiendo de este pensamiento, es muchísimo más fácil que te inunde un enorme sentimiento de gratitud hacia la vida, ya que al menos, tu situación no es ni de lejos peor de la de cientos de personas que habitan el globo terráqueo al igual que tú, pero no han tenido tanta suerte.

El otro punto para sentirse agradecido es el que esgrime el escritor A. J. Jacobs: incluso las cosas más pequeñas que pasamos por alto son increíblemente complejas y sorprendentes. Sentir temor o respeto por ellas puede aumentar nuestro sentimiento de gratitud o de bienestar. Piensa por ejemplo, en un día de lluvia y frío, en el que a pesar de haber ido todo mal, te dispones a meterte en la cama para dar por finalizado una jornada horrible. Mira por la ventana. Si crees necesario abrirla, saca la mano y deja que la lluvia te moje el brazo. Luego, vuelve a cerrar la ventana y recibe el calor del hogar. ¿No es maravillosa la idea de tener un espacio para ti cómodo y caliente, a salvo de las inclemencias meteorológicas del exterior?

Saber estar agradecido es una habilidad muy especial que realmente puede mejorar cada uno de los aspectos de tu vida. Lo mejor de todo es que no tienes que esperar a que pase algo bueno, como en el resto de cosas que pueden hacerte sentir feliz. “A menos que estés viviendo la peor vida posible”, asegura Harris, “debería ser fácil encontrar algo de lo que sentirse profundamente agradecido”. Cada día es único y está lleno de oportunidades. Por ello, si de verdad no puedes dejar de dar vueltas a algo malo que te ha pasado, ¿por qué no recordar una y otra vez lo bueno?

Alma, Corazón, Vida

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