SE PUBLICA EL INFORME DE LA CRUE

Brecha en la universidad: las comunidades donde es más caro (y barato) estudiar

El último informe de la Conferencia de Rectores desvela la creciente distancia económica entre unos centros y otros, un proceso que se ha acentuado durante los últimos cinco años

Foto: Estudiantes, durante una prueba de acceso a la universidad. (EFE)
Estudiantes, durante una prueba de acceso a la universidad. (EFE)

La universidad española ha sido sometida a un gran escrutinio durante el último año, copado por escándalos de másteres, tesis y títulos sospechosos. De ahí que la última edición del informe 'La universidad española en cifras', con sus más de 300 páginas llenas de gráficos y cuadros, genere más morbo que nunca. Dirigido por Juan Hernández Armenteros y José Antonio Pérez García, es la punta de lanza argumentativa de la Conferencia de Rectores de las Universidad Españolas (CRUE), que aglutina 76 de los 84 centros de educación superior de España, 50 públicos y 26 privados.

El pasado lunes, su presidente, Roberto Fernández, lamentaba que se proporcione a las universidades españolas “presupuestos de utilitario si lo que se pretende es que sean un Fórmula 1 para el desarrollo social”. Fernández lamentaba la caída del 20% en investigación pública, del 22% en investigación y del 41% en aportación de industrias y empresas privadas desde la crisis, datos que aparecen reflejados en este último informe que muestra otra preocupante tendencia: el creciente esfuerzo realizado por las familias para pagar las matrículas de sus hijos es muy diferente según la comunidad autónoma.

El coste de un máster es el tercero más elevado de la UE, tras Reino Unido y Letonia, y el sexto en grado

“Desde la vigencia de las políticas de ajuste fiscal en las comunidades autónomas y con más intensidad tras la entrada en vigor del RD Ley 14/2012, de 20 de abril, las diferencias en los precios públicos por rama de enseñanza se fueron ampliando de forma progresiva hasta alcanzar una brecha de 21,6 euros por crédito”, señala el informe. En otras palabras, durante el curso 2016/17, un crédito de primera matrícula en una universidad pública catalana costaba 33,5 euros, mientras que en Galicia apenas era de 11,9. Casi el triple. Esta diferencia, señala el trabajo, se acentuó a partir del curso 2012/13, como se pone de manifiesto en la evolución del diferencial entre los precios públicos máximos y mínimos.

La variación ha sido muy acentuada en Cataluña, donde entre 2009 y 2017 los precios de la primera matrícula aumentaron un 92,55%, casi el doble que la siguiente comunidad en la lista, Madrid, con un 47,35%. En la parte inferior de la escala cuya media es de un 29,97% se hallan Galicia (5,12%), Aragón (7,59%) y País Vasco (8,69%). España es uno de los países europeos donde los precios públicos son más elevados. El coste de un máster es el tercero más elevado de la Unión Europea, detrás de Reino Unido y Letonia, y el sexto en grado. En nuestro país, apenas hay bonificaciones completas para los estudiantes: el 70% de los españoles paga matrícula, frente al 15% de la República Checa.

Estas diferencias exigen esfuerzos dispares para las familias españolas según su lugar de procedencia. Las catalanas destinan un 7,03% a la matrícula de sus hijos, mientras que el porcentaje desciende hasta solo un 3,18% en el País Vasco. Uno de los problemas asociados a estas diferencias, lamenta la CRUE, es que no existe información objetiva referente al coste real de los servicios docentes que requiere cada una de las titulaciones. Más bien, se ha producido una compensación ante “las disminuciones experimentadas por las transferencias corrientes de financiación de las correspondientes administraciones educativas”.

La situación, no obstante, parece estar cambiando. A lo largo del último curso se han adoptado diversas medidas para reducir el importe pagado por los alumnos. El caso más reseñable es el de Andalucía, donde la Junta aprobó en 2017 una medida para bonificar un 99% del importe del precio de los créditos en grados y másteres. Otras comunidades, como Aragón o Canarias, han reducido el coste en un 7% y un 8% respectivamente, aunque la mayor parte se ha contentado con congelar los precios e, incluso, La Rioja los ha incrementado un 7,6%.

Relacionado con esta situación se encuentra el descenso del gasto público por estudiante: España es el segundo país de la OCDE donde más se ha reducido entre 2010 y 2015, con un 13% menos. La mayoría de países vecinos, en ese mismo periodo, aumentaron su gasto en alrededor de un 5%. “En el transcurso de la crisis, el gasto público en Educación en España ha ido retrocediendo hasta situarse en el 4,02% del PIB en el año 2016, un 14,5% por debajo de la media de la UE (4,7%)”, lamenta el informe. Una perspectiva que no tiene visos de mejorar, como pone de manifiesto el programa de estabilidad que plantea reducir el gasto de un 4,02% del PIB al 3,7% en 2021.

Trabajos que desaparecen

Durante la última década, la formación universitaria se ha convertido aún más en puerta de acceso al empleo. El informe recuerda que durante la última década, tan solo los empleos con educación superior han crecido ininterrumpidamente, con la aparición de 1.473.800 empleos para trabajadores con este nivel académico. Al mismo tiempo, 2.857.300 puestos con formaciones inferiores desaparecieron, 851.000 de los cuales empleaban a personas con educación secundaria: “Los trabajadores con educación superior tienen un nivel de desempleo que se sitúa entre la mitad o un tercio de los niveles generales de su país, pero además disfrutan de un mayor nivel de rentas del trabajo, no solo cuando se produce el acceso al mercado, sino que ese diferencial se va incrementando a lo largo de toda la vida laboral de los universitarios respecto a los que tienen niveles inferiores de formación”.

El 38,5% de los jóvenes de entre 20 y 24 años está matriculado, lo que nos sitúa por encima de Francia (32,6%), Italia (30,8%) y Reino Unido (24,1%)

La era de los másteres

Como era previsible tras el diseño de los programas de ciclo, a medida que la demanda de grados descendía un 5,2% entre 2008/09 y 2016/17, los másteres eran cada vez más solicitados. Entre 2008 y 2016, su crecimiento ha sido de un 14%, mientras que los estudios de doctorado han descendido un 18%. A pesar de ello, el número de estudiantes de máster sigue siendo muy inferior a la media europea en relación con los estudiantes de grado: un 14,1% frente a países como Alemania, Francia, Italia y Polonia, donde se encuentra casi en el 50%.

Las privadas ganan terreno

Aunque España se encuentra en una proporción entre universidades públicas y privadas similar a la del resto de Europa (83,6% por 16,44%), durante los últimos años se ha producido una creciente absorción de estudiantes por parte de las privadas, donde la demanda ha aumentado un 57,4% en la última década.

Muchos estudiantes, menos egresados

En nuestro país, el 38,5% de los jóvenes de entre 20 y 24 años está matriculado en algún curso universitario, lo que nos sitúa muy por encima de Francia (32,6%), Italia (30,8%) y Reino Unido (24,1%). Pero no celebremos aún: como si el perenne problema de abandono escolar se trasladase a la época universitaria, la probabilidad de obtener una titulación de grado o máster es menor en España que en otros países del entorno. Además, tan solo un 4,5% de los españoles se titula después de los 30 años, tres veces menos que en los países nórdicos. Un dato llamativo ante un panorama de perpetuo reciclaje.

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