EL LABERINTO DE LA FINANCIACIÓN

Madrid es donde los alumnos de la educación pública salen más baratos

Un nuevo informe muestra que la tendencia en gasto ha sido ascendente en los últimos 15 años, pero no igual en todas las regiones. ¿Por qué la Comunidad aparece tan baja?

Foto: Una profesora escribe en la pizarra de un colegio público madrileño. (Reuters/Sergio Pérez)
Una profesora escribe en la pizarra de un colegio público madrileño. (Reuters/Sergio Pérez)

Si uno echa un vistazo al último informe sobre gasto educativo publicado por el veterano economista Ángel de la Fuente, Director Ejecutivo de FEDEA, se encontrará, de forma poco sorprendente, con que el gasto total por estudiante ha aumentado en todas las comunidades españolas durante los últimos 15 años. ¿En todas? No. Canarias ha experimentado un crecimiento negativo, es decir, destina menos dinero por estudiante que en el año 2000, el primero que se tiene en cuenta en la publicación. No es el único dato sorprendente. La subida del 29,5% de subida en La Rioja (la comunidad en la que más ha aumentado) contrasta con el bajo 8,7% de la Comunidad de Madrid, donde ha crecido en un grado muy inferior.

El informe llama la atención sobre los aparentemente llamativos datos de Madrid, muy por debajo de la media nacional (que se encuentra en un 17,2% de crecimiento). Además, dicha comunidad se encuentra en el último puesto del gasto directo por estudiante en el sistema educativo público en 2015, con un 86%: es la región donde los alumnos de la pública salen más baratos. Como recuerda el trabajo, “en la mayor parte de casos, la situación de las regiones en términos de sus niveles relativos de gasto por estudiante se ha mantenido bastante estable durante el período analizado”. Con la excepción de Canarias y Madrid, “que pierden 22 y 9 puntos respectivamente. Al otro lado del espectro están, Extremadura, Asturias y Castilla-La Mancha, las que más lo han aumentado.

Hay, en definitiva, un abismo de casi 95 puntos entre Madrid y País Vasco en el gasto por cada estudiante de la pública: un coste de 4.069 euros en la capital por 8.547 euros en País Vasco, más del doble. El dibujo cambia un poco si, en lugar de fijarnos tan solo en los colegios de titularidad pública ampliamos el foco a todos los alumnos: en dicho caso, aunque el País Vasco seguiría estando en primer lugar (con un 144,8), pero Murcia y Andalucía superarían por abajo a Madrid con 90,2% y 86,9%, respectivamente. Este dato, que se obtiene dividiendo el gasto total por nivel y región por el número total de estudiantes, refleja “el coste directo para los gobiernos regionales de una plaza en un centro público de enseñanza”.

Como es obvio, a medida que el nivel educativo es más alto, más cara sale dicha plaza, aunque una en una universidad madrileña salga más barata (5.776 euros) que en un instituto de Navarra (7.462). El informe también señala que el peso del gasto privado es mayor en las regiones más ricas. La tendencia, en general, ha sido ascendente: “El resultado neto de todo ello ha sido un fuerte crecimiento del gasto real por estudiante entre 2000 y 2005, que se ha moderado apreciablemente entre 2005 y 2010 en la educación primaria y sobre todo en la secundaria pero no en la universidad, dando paso finalmente a un significativo recorte del gasto público por estudiante a todos los niveles entre 2010 y 2015 que se ha visto compensado solo en parte por un fuerte aumento del gasto privado”.

Lo que los datos desvelan

Gran parte de estas diferencias entre regiones se explica por la variación en la cuantía de los recortes ejercidos por cada comunidad en sus presupuestos educativos, aunque estos hayan sido generalizados: durante los años de la crisis (2010-2015), el descenso en el gasto fue común a todas las regiones, pero en distinto grado (del 20,5% de Castilla-La Mancha hasta el 2,1% de Extremadura). El informe, no obstante, también recuerda que durante dicho período el crecimiento del número de estudiantes ha sido constante, lo que se ha notado especialmente en el gasto universitario (y no tanto en el de primaria y secundaria), con un un crecimiento del 2,05% anual.

En las primeras posiciones sobresalgan País Vasco o Navarra, las dos comunidades con un régimen foral en su sistema de financiación

El trabajo también matiza que “las comunidades forales son las que presentan un gasto más elevado con diferencia (gracias a la elevada financiación de la que disfrutan), mientras que en los últimos lugares del 'ranking' en términos de gasto por estudiante suelen concentrarse las regiones del sur, a las que se suman Madrid y Canarias en la parte final del período”. Una división entre dos Españas que provoca que en las primeras posiciones sobresalgan País Vasco o Navarra, las dos comunidades con un régimen foral en su sistema de financiación.

La clave, por lo tanto, quizá haya que buscarla no solo en la cantidad de recursos que cada comunidad destina a materias educativas, sino también, en la importancia de tener un sistema de financiación propio. Como explica el analista especializado en educación Lucas Gortázar, en Madrid hay tres factores que hacen que la posición tan baja de la Comunidad de Madrid no le resulte “sorprendente”. Un de ellos es, de hecho, “la política fiscal de la comunidad con impuestos autonómicos bajos o inexistentes y, por tanto, menos recursos para servicios públicos”.

La reina Letizia visita un colegio de la localidad canaria de La Laguna. (Efe/Cristóbal García)
La reina Letizia visita un colegio de la localidad canaria de La Laguna. (Efe/Cristóbal García)

Además, añade Gortázar, Madrid es “una zona altamente urbanizada (con centros grandes y costes fijos bajos)”, lo que implica que, en principio, el coste por cada nuevo alumno que entra en el sistema sea menor. Por el contrario, las regiones con una alta proporción de escuelas rurales suelen ver disparados sus costes. Ello explicaría también la posición de Cataluña, otra región muy urbanizada, en los puestos más bajos de la lista. A ello hay que añadirle que en la Comunidad de Madrid las “transferencias del Estado son bajas por habitante respecto a la media”.

El caso de Canarias resulta también particularmente llamativo, al ser la única comunidad que ha retrocedido en el gasto respecto a lo gastado en el año 2010. Como recuerda Gortázar, “antes de la crisis en Canarias se produjo una reducción considerable del presupuesto. Durante dos o tres años afectó al número de profesores. Durante la crisis, el esfuerzo fue no seguir reduciendo”. Los datos señalan que, efectivamente, durante el período previo a la crisis, de 2000 a 2005, el crecimiento del gasto en Canarias fue el menor de todas las comunidades (un 6,3%), lo que explica en parte el saldo negativo al final del período.

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