ANOMALÍAS MÉDICAS

El cáncer que se contagió de un donante de órganos a 4 personas

En 2011, los pacientes fueron diagnosticados de esta enfermedad y tres murieron, tras haber sido receptores de una mujer que murió por enfermedad cardiovascular

Foto: Foto: iStock.
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Se sabe que los transplantes de órganos pueden transmitir enfermedades infecciosas de los donantes a los receptores en casos anómalos. Pero es menos frecuente que los trasplantes puedan transmitir cáncer, como muestra este nuevo caso extraordinario. Cuatro personas desarrollaron cáncer de mama después de recibir órganos del mismo donante, según 'Live Science'. Tres de los cuatro murieron a causa del cáncer, lo que subraya las "consecuencias a menudo fatales del cáncer de mama derivado del donante", según aparece redactado en el informe del caso, publicado en el 'American Journal of Transplantation' y elaborado por científicos de los Países Bajos y Alemania.

El suministro de órganos es increíblemente seguro. Este es un hecho muy poco común

Todo se remonta a una donante de órganos de 53 años que murió de un accidente cerebrovascular poco después de efectuarse el trasplante. Ella no tenía ningún tipo de problema que le impidiera donar, y ningún examen mostró signos de cáncer. De esta forma, los médicos extrajeron sus riñones, pulmones, hígado y corazón a cuatro receptores.

Pero 16 meses después, la mujer que recibió el pulmón enfermó y los médicos descubrieron que tenía cáncer en los ganglios linfáticos del pecho. Un análisis celular reveló que en realidad se trataba de células de cáncer de mama, y el ADN mostró que procedían del donante de órganos. El cáncer se diseminó por todo el cuerpo de la receptora, llevándola a la muerte cerca de un año después de su diagnóstico, según apunta el informe.

En ese momento, se alertó a los otros tres receptores de que la persona que recibió el pulmón de la donante había muerto de cáncer de mama vinculado a su trasplante. Por ello, se sometieron a pruebas, que inicialmente resultaron negativas. Pero en 2011, se descubrió que aquel que recibió el hígado tenía células de cáncer de mama en este órgano. El paciente no optó por someterse a otro trasplante, ya que temía posibles complicaciones. Un tratamiento de quimioterapia fue útil a corto plazo, pero al cabo de tres años, el cáncer regresó y el paciente pereció en 2014.

La receptora del riñón izquierdo tambíen fue diagnosticada de cáncer de mama en 2013, seis años después del trasplante. Dos meses después murió, al haberse extendido a otros órganos del cuerpo. Al otro hombre de 32 años que recibió el riñón también se lo diagnosticaron, pero los médicos pudieron extirparle a tiempo y el paciente dejó de tomar medicamentos para suprimir su sistema inmunológico. También se sometió a quimioterapia. El tratamiento fue exitoso, y el hombre sigue sano diez años después de la cirugía.

Es imposible analizar todo, y depararía tantas preocupaciones que al final nadie se prestaría a donar ni recibir ningún órgano

"Es un hecho muy, muy poco común", observa Lewis Teperman, director de trasplantes de órganos en Northwell Health en Nueva York. De hecho, los receptores tienen una probabilidad de entre un 1 y 5 de 10.000 casos, según el mismo informe. "El suministro de órganos es increíblemente seguro". Esto es debido a que los pacientes se someten a pruebas muy rigurosas, que incluyen antecedentes familiares como cáncer, así como exámenes de laboratorio múltiples. Aun así, incluso con estos procedimientos, "es imposible analizar todo", y hay una posibilidad muy pequeña de que un donante tenga una enfermedad no detectada que podría transmitirse.

También es más fácil que esas células cancerosas crezcan en pacientes trasplantados, según 'Live Science', porque los que toman medicamentos para suprimir su sistema inmunológico, necesarios para que los cuerpos de los pacientes no rechacen el nuevo órgano. Pero "cualquier célula cancerosa extraña tampoco sería rechazada", advierte Teperman. Es posible que una tomografía computerizada del donante en este caso haya localizado el cáncer, pero los científicos descubrieron que no sería nada práctico evaluar a todos los donantes de esta forma, según 'The Independent'. La realización rutinaria de tales pruebas podría conducir a la detección de falsos positivos y el rechazo de donantes sanos, lo que conduciría a la "disminución del ya escaso grupo de donantes", según los autores del estudio. "Tendrías tantas preocupaciones que nunca conseguirías ningún órgano", apunta Teperman.

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