Esta mujer padeció cáncer por uno de sus hábitos (y es frecuente)
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Esta mujer padeció cáncer por uno de sus hábitos (y es frecuente)

Janet se descubrió un granito en el rostro que aumentaba y sangraba repetidamente. Al final, era una enfermedad que desarrolló por haber repetido una conducta peligrosa desde los 16 años

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Esta mujer padeció cáncer por uno de sus hábitos (y es frecuente)

Janet, de 42 años, de repente notó un bulto en el dorso de la nariz. Supuso que era una espinilla inofensiva. Dos días después, las cosas se pusieron raras. Janet, que trabaja como presentadora de radio en Oklahoma City, comentó a 'Reader's Digest' que el 'supuesto grano "simplemente se autodestruyó y luego comenzó a sangrar excesivamente".

Durante las siguientes tres semanas, Janet vio cómo la mancha aumentaba y sangraba repetidamente. Finalmente, su marido la convenció de ir al médico. "Es un bombero, así que ha visto todo". Realmente pensé que el doctor se iba a reír de que me entró un grano de pus", explica. Pero, para su incredulidad, su médico la remitió a un dermatólogo. "Mi médico de atención primaria dijo que estaba dispuesto a apostar que tenía carcinoma de células basales. El dermatólogo lo confirmó con una biopsia. Me sorprendió", dice ella.

Aficionada a los rayos UVA

Janet, aficionada a darse rayos UVA desde su adolescencia y no muy amiga de la protección solar, era especialmente susceptible al cáncer de piel, que es el más común. "Le pedí a mi madre que firmara el permiso para poder acceder a salones de bronceado cuando apenas tenía 16 años. Y todos los veranos me daba varias sesiones antes de las vacaciones", asegura la presentadora, quien ahora, mirando atrás, no le sorprende que haya acabado desarrollando este tipo de cáncer.

Janet, aficionada a darse rayos UVA desde su adolescencia y no muy amiga de la protección solar, era especialmente susceptible al cáncer de piel

Después de someterse a una cirugía por separado para extraer un trozo de su nariz del tamaño de una moneda de diez centavos, la siguiente parada de Janet fue un cirujano plástico para restaurar su apariencia. Sus opciones eran limitadas: "Un injerto de piel no es deseable en la cara porque el color nunca coincide", dice.

"Mi médico dijo que no estaría satisfecho con eso, y me recomendó la cirugía de colgajo". Para este procedimiento, el cirujano transferiría la piel desde un punto discreto de su frente para ponerlo en la nariz.

Janet le preguntó a su cirujano cómo era la recuperación. "Dijo que podía regresar al trabajo después de unos días, pero la mayoría de las personas se toman tres semanas libres para sanar porque no quieren salir de la casa con ese aspecto", recuerda.

Carcinoma de células basales

La incidencia del cáncer de piel en España ha aumentado un 38% en los últimos cuatro años, lo que supone un incremento de casi el 10% anual, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). En nuestro país, hay 4.000 nuevos casos de melanoma cada año, 116.380 pacientes con carcinoma basocelular, 17.500 con carcinoma espinocelular y 600 muertes anuales. El diagnóstico precoz, como en todas las enfermedades, es clave.

El carcinoma de células basales es el tipo más común de cáncer en los Estados Unidos. La mayoría de los cánceres de piel son de células basales. Este tipo, en concreto, es más común en personas mayores de 40 años, y en pocas ocasiones se disemina a otras partes del cuerpo.

"Lloraba a diario"

Janet eligió la cirugía de colgajo e inmediatamente después entendió por qué la mayoría de la gente se pide tres semanas en casa. "Lloré casi todos los días, fue una herida abierta tan dolorosa... y emocionalmente fue horrible", recuerda. "Traté de ir de compras, y la gente simplemente miraba, o peor, me dejaba sola por los pasillos del súper", dice.

Lloré casi todos los días, fue una herida tan dolorosa... y emocionalmente fue horrible

Cansada de las miradas curiosas de extraños, e incluso de sus amigos, Janet hizo un post en Facebook, con vídeo, para explicar su nueva imagen. "Después, recibí muchos mensajes de personas que se habían sometido al mismo tratamiento", recuerda. Fue exactamente el impulso que necesitaba para convertirse en una portavoz sobre su diagnóstico. "Para mí es desgarrador pensar que los demás que pasan por esto sienten que necesitan ocultarse", explica.

Después de que le quitaran los puntos, y le extirparan la vena, asegura: "Recuerdo haber salido del consultorio del médico y sentir que lo había logrado". Hoy, Janet no tiene cáncer y visita a su dermatólogo dos veces al año. Se ha asociado con una fundación contra el melanoma y ha descubierto que enseñar e informar a otros es gratificante. Sus palabras de aliento para aquellos que enfrentan un diagnóstico de cáncer de piel son sencillos ero memorables: "Volverás a sentir la luz del sol en la cara, simplemente ¡usa un protector!".

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