Las fantasías sexuales de las mujeres de los barrios residenciales
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Las fantasías sexuales de las mujeres de los barrios residenciales

¿Qué hacen las 'North Shore Mums' después de dejar a sus hijos en el colegio? Mucho más que ir a trabajar y preparar todo para cuando vuelvan

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Las mamás están revolucionadas. En un mundo global en el que uno de los términos más buscados en Google es "matrimonio sin sexo" y la subcategoría "MILF" crece como la espuma en las páginas pornográficas, las madres de medio mundo están que arden: orgías a orillas del Támesis, a bordo de un yate por Coney Island y ahora también al otro lado del mundo, en la lejana y remota Australia, tierra de los canguros. Y también del sexo desenfrenado, adulto y adúltero.

Algo pasa en Sydney. Casadas, con hijos, trabajo estable y una estabilidad financiera dispar pero buena. Estas mujeres han conseguido poner el mundo a sus pies; o mejor dicho, a sus partes más pudendas. La organización North Shore Mums, cuyo lema reza "Hecho por mamás para mamás", ha realizado un estudio sociológico para descubrir las rutinas sexuales de sus progenitoras más avezadas en esto de hacer el amor. A partir de una encuesta realizada a 800 mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 50 años, los datos revelaron hallazgos sorprendentes.

A veces, mi marido se excita pensando que estoy haciéndolo con otro

¿Qué es una 'North Shore Mum'? Tiene entre 30 y 40 años, es heterosexual, está casada al menos desde hace 10 años, tiene más de un hijo o hija y, por supuesto, vive en la costa norte de Sydney. Lo que está claro es que pecan a menudo; son rematadamente infieles. Tanto es así que encuentran cinco formas de llegar a su pareja sexual: por amigos comunes, en el trabajo, en un simple bar de copas, en la universidad o a través de las apps para ligar, según reza la metodología de la encuesta.

La mesa del comedor de los suegros. Un arbusto de un paseo no tan concurrido. El instituto, en los baños donde fumaron su primer pitillo. Una piscina de un hotel en Bali. Un acantilado. Los terrenos de una escuela pública. El mirador de Greenwich Point. Los jardines Clifton, en la localidad de Mosman. Debajo del puente del puerto. Un campo de golf. Una roca situada al lado de un seto con caminantes pasando cerca. El capó de un Toyota. Cualquier lugar es bueno para hacer travesuras. Las mujeres del extrarradio australiano parecen competir por copular en los sitios más truculentos. Ningún sitio es malo para desatar sus más privados instintos. El momento, sea donde sea, propicia un frenesí erógeno imposible de frenar. Su pericia sexual no conoce límites, de tal forma que todo se asemeja a una especie de película de Woody Allen rodada por una productora pornográfica.

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Un dato importante: con su esposo, el juego previo antes del sexo apenas existe. Esto, sin duda, es una muestra más de por qué las relaciones son tan insatisfactorias ya que numerosas sexólogas y terapeutas aseguran que el tonteo previo antes del propio acto sexual es imprescindible para hacer saltar la chispa. En las 'North Shore Mum', el tiempo dedicado a ello es muy breve o apenas inexistente. En la frecuencia de los orgasmos, solo el 26% lo alcanzan de vez en cuando, el 31% la mayoría de las veces, el 16% ocasionalmente y el 13% nunca lo ha disfrutado, algo bastante preocupante.

"Simplemente no quiero tener relaciones sexuales con mi esposo. Estoy cansada y solo quiero dormir cuando me meto en la cama". Así de claro. Esta es una de las excusas alegadas en torno a la falta de sexo en su matrimonio. También, rozando la falta de autoestima propia: "Prefiero dormir. Estoy fofa, no me gusta cómo me veo. Me cuesta creer que me encuentre atractiva". Otras, sí que están satisfechas, aunque reconocen que el número de veces que lo hacen ha menguado: "Tenemos relaciones mucho mejores y más conectadas emocionalmente que antes de los niños. Después de tener mi primer parto, descubrí que siento mucho más placer. Sin embargo, no lo hacemos mucho. Una vez a la semana en lugar de uno cada tres días", confiesa otra.

Encuentros inesperados y mucho sudor

"A veces, mi marido se excita al pensar que estoy haciéndolo con otro". El mundo de las experiencias sexuales de estas mujeres es rico y amplio. Unas son incapaces de dejar a sus maridos a pesar de odiarlos solo porque con ellos disfrutan del sexo como nunca lo habían imaginado, aunque todo sean discusiones y caras largas durante las cenas familiares y en el resto de su vida conyugal: "Esa noche discutimos y me juré a mí misma no volver a verlo. Pero acabamos enrollándonos, y es la vez que más lo he disfrutado en toda mi vida. A partir de ese momento pensé en abandonarlo, pero consideré que nunca podría tener sexo con otra persona tan buena en la cama como él".

Tengo más confianza en la habitación con mi amante que en casa con mi marido

Otras, sin embargo, ven más excitante el hecho de acostarse con una tercera persona: "Nunca había sido consciente de lo poderosa que es la fantasía de estar con otra persona que puede hacer verdaderas maravillas en el dormitorio. Estoy en una aventura. El sexo es mucho mejor, más divertido. Tengo más confianza en la habitación con mi amante que en casa con mi marido".

"Tenía ocho años, entró en la habitación y dijo: 'Aquí huele a pescado'". Una de las cosas más escatológicas que te pueden pasar en la vida y que la mayoría de las personas sin distinción rechazan pensar: ser niño y ver a tus padres en el acto. La pesadilla va más allá. "Tenía solo dos años en ese momento, y le preguntó a su padre por qué estaba empujándome sin parar. Luego, le exigió que me pidiera disculpas. Al final, le seguimos la corriente y desde entonces somos mucho más cuidadosos". La realidad es esta: el 26% de las 'North Shore Mums' han sido pilladas por sus hijos en pleno acto. "Tenía ocho años. Mi esposo y yo hicimos mucho ruido. En ese momento, los dos habíamos acabado, pero estábamos abrazados desnudos en medio de la cama. Entonces mi hija entró y solo pudimos sonreír y preguntarle si todo estaba bien. Minutos después, se fue a la cama".

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