CRIATURAS NOCTURNAS

Esta mujer fue a un club de sexo y se encontró con algo inesperado

Le Boudoir abre sus puertas para una noche llena de sudor, pasión y desenfreno en mazmorras, potros y minibares donde dejarse llevar por la conversación (y algo más)

Foto: Un columpio asesino del club con fines no tan inocentes... (www.leboudoir.club)
Un columpio "asesino" del club con fines no tan inocentes... (www.leboudoir.club)

Dos palabras: "club" y "sexo". ¿Qué te viene a la cabeza? Muchos pensarán que se trata de reuniones en las que puedes liberar tus instintos más primarios, con champán descorchado y baja iluminación, música ligera y un ambiente de relax para desinhibirse y dar rienda suelta a tus más privadas fantasías. Pero en el exclusivo club sexual londinense Le Boudoir, nada es lo que parece o lo que podrías imaginar.

La periodista Almara Abgarian acudió la pasada semana para ser testigo de todo lo que allí acontece. Fue acompañada por una amiga, quien protegió su identidad bajo el seudónimo de Cassandra. "En un esfuerzo por mimetizarme en el ambiente, me puse un vestido provocativo de lencería negra que reservo para ocasiones especiales", comenta en su artículo de 'Metro'. La periodista admitió estar inquieta por lo que se iba encontrar, pero una vez dentro, "los nervios se disiparon".

La cárcel excita muchísimo a los invitados. A veces, las parejas me piden que las azote

Al llegar se presentó Master Boudoir, el anfitrión de todo el cortijo que estuvo más que dispuesto a hacerles de guía por el club para que las dos chicas conocieran las instalaciones. Nada más llegar, les sirvió una copa de vodka sin preguntar qué querían: "No sé cómo descubrió que el vodka es mi bebida favorita, nunca lo sabré", confiesa Abgarian. Al entrar en el piso principal, varias parejas descansaban acurrucadas en los sofás de lino a la vez que una mujer despampanante ejercía de animación en la barra de striptease.

"Últimamente recibimos muchos novatos, y es muy curioso ver cómo descubren por ellos mismos lo que se esconde tras estas paredes", comenta Mister Boudoir. El primer punto de la visita es el piso de abajo, donde Agbarian admite que está impregnado de un profundo aroma a "palomitas de maíz". Un truco para "ocultar el olor natural del sexo que inmediatamente inundará el ambiente", describe la periodista. "Al bajar las escaleras, descubro una cama enorme con un televisor encima que reproduce continuamente películas porno, además de un gran vibrador puesto para que todos lo usen y disfruten". También hay dos salas con 'glory holes' para que los asistentes disfruten del sexo anónimo a través de sus misteriosos y pervertidos agujeros.

Instantánea del pub localizado dentro de Le Boudoir. (www.leboudoir.club)
Instantánea del pub localizado dentro de Le Boudoir. (www.leboudoir.club)

El edificio pertenecía a un banco antes de ser acondicionado para realizar fiestas sexuales. Aún así, los propietarios de Le Boudoir han conservado muchos de los accesorios originales, incluida una bóveda que casualmente, alberga un calabozo con una pared acolchada, una cruz de San Jorge y un almacén de fustas con cadenas. "La cárcel excita muchísimo a nuestros invitados", explica Master Boudoir. "A veces las parejas me piden que las azote. He de admitir que mantengo mis trucos en constante evolución. Siempre para garantizar el placer de las mujeres, claro. Cada una de ellas tiene sus propias fantasías y fetiches, así que les pregunto qué quieren que les haga".

Una hora más tarde, la mazmorra se llena. "Master Boudoir nos enseña cómo azotar a una dama rubia que está sentada en un banco, mientras practica una felación a su compañero", describe Agbarian. Luego, ofrecen participar a la periodista. "Me siento un poco incómoda y fuera de lugar, así que me disculpo nada más golpearla pero ellos se ríen y me alientan para que lo haga más fuerte, ya que 'así lo disfruta más'". Mientras tanto, en las otras dos celdas, una de las cuales posee un columpio sexual, dos parejas mantienen relaciones sexuales mientras el público observa atónito.

Detalle de la mazmorra de Le Boudoir. (www.leboudoir.club)
Detalle de la mazmorra de Le Boudoir. (www.leboudoir.club)

"Salgo a fumar para poder hablar con alguno de los invitados", narra la periodista de 'Metro'. "Hay un poco de todo, la mayoría son muy atractivos y bastante jóvenes. En general, la gente es muy amable y a priori no hay nada demasiado sórdido". Nada más volver, entra en una de las habitaciones de sexo en directo. "Me siento y disfruto de la vista: hay varias parejas frente a mí. Están desnudas y juegan. A mi izquierda tres mujeres realizan sexo oral a sus respectivos amantes. Estoy sorprendida de lo silencioso que es el ambiente, la música suena de fondo y las mujeres gimen suavemente para no recibir quejas de los vecinos", asegura la periodista.

El único punto negativo de su visita, según Almara Agbarian, es que "a pesar de tomármelo con humor, me sentía como una extraña viendo a tantas parejas hacer el amor". El gerente revela que el club posee 20.000 miembros y hay otros 5.000 en lista de espera, como si se tratase de una consulta con el médico. "En lo que respecta al sexo casual, Le Boudoir supera con creces a una tarde de Tinder para pasar una noche de Netflix y sofá", diserta.

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