LA BASE DE DATOS DE LOS DESAPARECIDOS

Miles de personas desaparecen al año: una mujer las conoce a todas

Desde hace más de una década, Meaghan Good gestiona el Charley Project, uno de los proyectos más ambiciosos con toda la información disponible sobre ciudadanos extraviados

Foto: La cifra de personas extraviadas aumenta cada día. (iStock)
La cifra de personas extraviadas aumenta cada día. (iStock)

Estoy mirando la fotografía de una persona que se llama Héctor Reynosa. Su nombre, al igual que sus rasgos faciales, identifica su origen hispano. Es una instantánea en blanco y negro, en la que mira a la cámara con esa expresión ambigua que utilizamos en las fotografías de carné. Nadie ha visto a Reynosa desde el 19 de enero de 2006, cuando tenía 15 años y se esfumó de Filadelfia. Unos días antes, había sido detenido por un delito menor. El rastro se pierde ahí, aunque se cree que podría estar en Guatemala. Al lado de esta foto, otra, ya en color, muestra el que podría ser su rostro años después. “Hay pocos detalles en este caso”, reza un poco alentador texto.

He elegido a Héctor al azar, simplemente por la coincidencia con mi nombre. Podría haber elegido también a Héctor Álvarez, desparecido en California en el verano de 2009, o a Héctor Noel Rivera, que fue visto por última vez en enero de 2000, mientras conducía un Chevrolet S-10. Ni él ni el coche han sido localizados. Son tan solo un puñado de nombres entre los 9.889 que figuran a día de hoy en The Charley Project, una de las bases de datos más grandes del mundo de personas desaparecidas, con la peculiaridad de que está mantenida al margen de todo organismo oficial por una mujer de 32 años llamada Meaghan Good, que dedica 14 horas diarias a esta célebre página web.

La administradora es capaz de decir de memoria dónde y cuándo desaparecieron las personas que figuran en su base de datos


En España, cada año desaparecen unas 14.000 personas, y la Guardia Civil abre 14 investigaciones nuevas al día. El pasado enero, el Ministerio del Interior español anunciaba la creación de una base de datos de desaparecidos y cadáveres sin identificar para facilitar la investigación policial. Organizaciones como SOS Desaparecidos, además de ofrecer consuelo a los familiares, difunden información que ayude a localizar personas desaparecidas. Es un espíritu semejante al del Charley Project, que desde que abriese hace más de una década se ha convertido en una página web de culto para investigadores aficionados que añade entre cinco y 20 nuevos casos diarios.

Una de las fichas de The Charley Project.
Una de las fichas de The Charley Project.

Detrás de ella se encuentra Good, un misterioso personaje que mantiene la página y que, según afirma un reportaje publicado en 'Long Reads', es capaz de decir de memoria dónde y cuándo desaparecieron cada una de las personas que figuran en su base de datos. Son casos cerrados, que en muchos casos la policía ha dejado definitivamente de lado y que tan solo pueden reabrirse si, de repente, suena la flauta. Esta mujer, diagnosticada con autismo hace 10 años, es una enciclopedia viviente de los desaparecidos, y ha dedicado gran parte de su vida a ofrecer solaz a aquellos que han visto a un ser querido esfumarse… y entretenimiento a millones de internautas e investigadores 'amateur'.

El 'ranking' de desapariciones

¿Cuáles son vuestras desapariciones favoritas del Charley Project?”. A esta pregunta, que titula un hilo de la red social Reddit, le siguen 72 respuestas. No es el único. También hay hilos sobre los 'casos más extraños' o sobre 'los más tristes'”. Muchos de los enlaces están rotos, ya que la base de datos se renueva anualmente a medida que viejos casos son resueltos. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con un hombre desaparecido en 2004 en Texas cuyo cadáver fue identificado en Irlanda 10 años después. Sin el proyecto, no habría sido posible.

Good es autista, sufre trastorno bipolar, insomnio y tiene pensamientos suicidas. Su proyecto le ha servido de válvula de escape

Fue uno de los irregulares de la página —un guiño a Sherlock Holmes—, que dedican parte de su tiempo libre a intentar desentrañar los misterios que ocultan las desapariciones, quien lo consiguió. El misterioso caso de Gary Mathias, por ejemplo, genera decenas de respuestas, muchas de ellas de longitud de una página. “Oh, Dios mío, me consideraba un experto en crímenes y nunca había oído este caso, gracias por descubrírmelo”, responde uno de los foreros. “Realmente interesante”, responde otro. “¿Cuál es tu teoría al respecto?”. La propia Good ofrece su visión del caso en el blog de la página, donde examina cada una de las pistas. “Hablemos de ello” son las palabras con las que termina el 'post'.

¿Qué llevó a Meaghan a abrir la página? El perfil muestra una vida complicada, en la que se mantuvo constante su interés por los relatos detectivescos y la intriga. A los cinco años, fue declarada muerta tras ahogarse en el lago Michigan. Su hermano mayor le tatuaba esvásticas en el brazo y la insultaba. Su madre sufría problemas de adicciones. En 2009, cuando ya había abierto la página, fue violada y sufrió un severo estrés postraumático. También padece trastorno bipolar, insomnio, alucinaciones y tiene pensamientos suicidas. Como sugiere el artículo, probablemente se siente como una de las potenciales víctimas de esta “historia de terror moderna”, en sus propias palabras.

Los desaparecidos

Es imposible dar una vuelta por The Charley Project, o su hermana mayor, NamUs (la única que supera el tamaño de su base de datos, aunque menos divulgativa), sin empezar a sospechar que cualquiera puede ser uno de estos seres extraviados. Sobre todo si es joven, negro o latino. O mujer. La 'desaparecida de la semana' es Kianna Galvin, una adolescente de 17 años de la que no se ha vuelto a saber nada desde mayo de 2016, cuando salió de su casa pasada la medianoche tras decirle a un familiar que iba a salir a dar una vuelta por South Elgin (Illinois). Esta sección se dedica a casos no actualizados en los últimos tres meses, con la esperanza de darles una nueva vida.

A menudo son simplemente jóvenes fugados de casa. Otros sufren problemas de salud, físicos o psicológicos


En este caso, la ficha añade algunos datos adicionales obtenidos a través de medios de comunicación locales, como 'The Chicago Tribune' o la propia página de Facebook sobre el caso. Por ejemplo, recuerda que aunque muchos han defendido que simplemente se escapó de casa, los investigadores no están de acuerdo, a juzgar por testimonios de familia y amigos. “Aunque no hay evidencias que sugieran que podía haberse suicidado, debido a la falta de contacto, la policía está preocupada por su salud”, concluye la ficha. “Su caso sigue sin estar resuelto”. Como ocurre en España, a menudo son simplemente jóvenes fugados de casa. Otros sufren problemas de salud, físicos o psicológicos, o desaparecieron en circunstancias peligrosas, como una excursión.

Los casos pueden ser organizados tanto cronológica como geográficamente. El más antiguo es el de Dorothy Harriet Camille Arnold, desaparecida el 12 de diciembre de 1910, un clásico de la prensa sensacionalista. El nombre de la página se debe a Charles Brewster Rose, un niño de cuatro años secuestrado en Pensilvania en 1874. El último, en el momento de escribir este artículo, es Clayton Antonio Simmonds, un afroamericano de 40 años cuya entrada data del 9 de enero de este año, pero que desapareció en las Islas Vírgenes durante la pasada década. La ficha desvela que sufría problemas mentales y que fue expulsado del centro de acogida porque “no era capaz de seguir las reglas”. Mientras vivía en la calle, mantuvo un pequeño contacto con su familia, hasta que dejó de hacerlo. Desde entonces, nada.

La autora de la página, Meaghan Good.
La autora de la página, Meaghan Good.

Como él, miles de personas desaparecen de nuestra sociedad sin dejar rastro. A menudo aparecen en otro lugar del país, del continente o del mundo, en forma de cadáver. El FBI conoce a la perfección el Charley Project. Sin embargo, la página aclara que tan solo tiene presencia 'online' y que no mantiene ninguna relación con los agentes de la ley o investigadores profesionales. Tampoco se pone en contacto con las familias de los desaparecidos. Lo que hace, en todo caso, es ordenar información para ayudar a resolver casos que han llegado a un callejón sin salida. “95.000 son bastantes, pero no es suficiente”, lamenta Good en la entrevista. La mujer tiene miedo de que le pase algo y que la página, que con tanto cariño ha cuidado, se pierda. Y con ella, una información valiosísima para cientos de miles de personas.

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