El misterio del presidente del Madrid comunista que desapareció de la historia
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¿QUIÉN FUE ANTONIO ORTEGA?

El misterio del presidente del Madrid comunista que desapareció de la historia

Su rastro se ha desvanecido de la página web del club, pero entre 1937 y 1938 fue el máximo dirigente de una de las instituciones deportivas más grandes del mundo

Foto: El misterio del presidente del Madrid comunista que desapareció de la historia
El misterio del presidente del Madrid comunista que desapareció de la historia

Ocurre recurrentemente en redes sociales. Un tuit o un artículo recuerdan el pasado republicano del Real Madrid, genera un pico de interés y vuelve a olvidarse. Entre los detalles que suelen llamar la atención se encuentran el origen de la franja morada del escudo en 1931 –posiblemente, un guiño republicano–, la imagen de los jugadores madridistas formando puño en alto en un partido homenaje a las brigadas republicanas o la desaparición del escudo de la corona real. Entre todo ello, destaca un nombre envuelto por el misterio: el de Antonio Ortega Gutiérrez, un militar burgalés originario de Rabé de las Calzadas que llegó a ser presidente del Real Madrid durante la Guerra Civil.

Si tan enigmático resulta Ortega es porque ha desaparecido de todas las historias del club. En la sección dedicada a los presidentes de la página oficial del Real Madrid, hay un llamativo hueco entre Rafael Sánchez-Guerra, que abandonó la presidencia poco después de la declaración de la guerra y Adolfo Meléndez, el primer presidente después del final de la contienda. Durante ella, el club fue incautado por el Frente Popular y dirigido por un comité presidido por Juan José Vallejo, de la Federación Deportiva Obrera. La desaparición tanto de Ortega como de Vallejo ha dado lugar a toda clase de especulaciones sobre la desaparición de los presidentes “rojos” del Madrid. ¿Eliminación o es que simplemente no fue un presidente electo?

No hay ni rastro de Vallejo o de Ortega en la página del club, donde se asegura que “durante la Guerra Civil el fútbol quedó paralizado”

La última aportación al tema viene de parte de la revista de historia catalana 'Sàpiens', en la que el historiador Ramon Usall y el productor televisivo Frederic Porta publican su semblanza sobre el “Josep Suñol madridista”, especialmente de sus últimos días antes de ser ejecutado mediante garrote vil el 15 de julio de 1939 en una cárcel de Alicante tras un juicio sumario: de presidente a mártir en cuestión de meses. No obstante, su memoria ha sobrevolado la prensa española. En 2002, el veterano Bernardo Salazar ya lamentaba en 'As' que el Libro Oficial del Centenario pasase completamente de puntillas por dicho período y omitiese su nombre.

Otra de las imágenes que se conservan de Antonio Ortega.
Otra de las imágenes que se conservan de Antonio Ortega.


“Ni en el libro de las bodas de Oro ni en el oficial del Centenario se escribe una sola palabra sobre la incautación del club por la Federación Deportiva Obrera o del nombramiento de Antonio Ortega como presidente del Madrid F.C., cuando se retornó a una aparente normalidad en un Madrid semisitiado”, lamentaba. Como recuerda el artículo de 'Sàpiens', el tour del Bernabéu omite por completo dicha espinosa etapa, matiza que el morado es el color de Castilla (no el de la bandera republicana) y que durante la Guerra Civil el fútbol quedó paralizado. Pero no fue exactamente así.

El deporte en la contienda

El último partido oficial celebrado antes del estallido de la guerra es un clásico. Se trata de la final de la Copa del Rey celebrada el 21 de junio de 1936, en la que el Madrid venció al Barcelona por 2 a 1 y que se recuerda por la épica parada de Ricardo Zamora en el que sería su último partido oficial. En ese momento, Ortega era un teniente de Carabineros en Irún, cuerpo del que había formado parte desde 1906. Poco después del estallido de la guerra, se convierte en Gobernador Civil de Guipúzcoa y lidera a las tropas republicanas en el norte. De ahí saltará al frente de Ciudad Universitaria en Madrid, donde su buen hacer le llevará a ser nombrado por Juan Negrín como director general de Seguridad.

El fútbol no se parecerá en nada al que se practicaba antes del 18 de julio. No se comerciará con fichas, ni con ases

¿Cómo terminó en la presidencia del Real Madrid, un cargo que terminaría compatibilizando con el de comandante del III Cuerpo del Ejército? Como explica en 'Bikinis, fútbol y rock & roll' Adrian Vogel, Ortega fue incorporado a la directiva por el propio Sánchez-Guerra, un republicano conservador que estableció la lógica aún vigente en el club de “un madridista, un voto”. “Ortega, siendo director general de Seguridad nombrado por el gobierno, ejerció de presidente transitorio supervisando el proceso electoral que llevó a Vallejo a la presidencia”, explica en el libro. El historiador Hugh Thomas lo colocó en 'La guerra civil española' como uno de los artífices del arresto y posterior entrega de Andreu Nin y otros dirigentes del POUM a agentes soviéticos.

La mayor parte de lo que sabemos sobre el paso del militar por el puesto más importante en el organigrama madridista se debe a una entrevista que concedió al suplemento de 'ABC' 'Blanco y Negro' el 15 noviembre de 1938 que refleja bien el carácter “miliciano” del club durante esta pausa histórica. En este interregno, el campo de Chamartín se utilizó para amistosos, demostraciones militares y festivales gimnásticos. “La nueva práctica del deporte aplicada a la guerra ha evitado, en primer lugar, el preciosismo y la exhibición, y ha conseguido que los soldados, libres de antaños prejuicios, fortalezcan sus músculos, alimenten sus pulmones y posean una resistencia esencial hoy en cualquier clase de combate”.

Rafael Sánchez-Guerra.
Rafael Sánchez-Guerra.

Es probable que Ortega se llevase un soponcio si viese el estado actual del deporte (y de su club): “El fútbol no se parecerá en nada al que se practicaba antes del 18 de julio. Me refiero a su organización, naturalmente. No se comerciará con fichas, ni con 'ases', ni con la juventud”. Además, se le atribuye ser el pionero de la idea que Santiago Bernabéu llevaría a la práctica una década después, la de construir un gran monumento en forma de estadio. “El Madrid, y yo estimaré que así sea, debe conseguir el mejor campo deportivo de España, el más importante estadio”, proponía. “Madrid, que se ha ganado heroicamente su capitalidad, debe tener todo aquello que poseen otras ciudades que han sido más frívolas con relación a la guerra”.

Durante esos años, las competiciones futbolísticas se paralizaron por razones obvias. Como alternativa surgió la Liga del Mediterráneo y la Copa de la España Libre, que como su nombre indica, fue librada por los equipos de la zona costera. Barcelona, Espanyol, Valencia, Girona, Valencia y Levante fueron algunos de sus protagonistas; el Levante, por ejemplo, se alzó con la Copa de la España Libre. Sin embargo, la solicitud del Real Madrid de ingresar en las competiciones fue rechazada. Como recuerda en 'Morbo' el periodista inglés Phil Ball, “tal vez los valencianos dudaban de la capacidad de Madrid para repeler a las tropas de Franco a medida que empeoraba la situación”. Quizá, más bien, era una manifestación de “la incapacidad de los republicanos para entenderse entre ellos”, sugiere el inglés. O, simplemente, la sitiada capital no era el lugar más seguro para disputar un partido de fútbol.

Muerte y gloria

Ortega nunca llegaría a ver ese gigantesco estadio con sus propios ojos. Sería toda una paradoja histórica. Es más, apenas viviría unos meses más. Sánchez-Guerra, que lo colocó en el cargo, fue detenido el 29 de marzo de 1939 mientras estaba refugiado en el Ministerio de Hacienda con Julián Besteiro. Ortega fue detenido poco después del fin de la guerra, abandonado por los suyos después de haber sido destituido de su cargo de comandante el 27 de marzo, tras alinearse por el general Luis Barceló ante la rebelión del coronel Casado. Murió ejecutado a través de uno de los procedimientos más terribles, el garrote vil.

Rehabilitar figuras perdidas como Ortega ayudaría al club a desprenderse de esas acusaciones de neofascismo


El nombre de Ortega cayó rápidamente en el olvido con la misma velocidad con la que el club resurgía de mano de Santiago Bernabéu, que se sentó en la poltrona de presidente entre 1943 y 1978. La desaparición de Ortega de los anales del club siempre ha resultado sospechosa. El periodista inglés Phil Ball asegura que “en Cataluña hay gente que se ha molestado en investigar la operación de encubrimiento relacionada con Sunyol, pero Ortega no le importa a nadie”. En su libro escribe que “mucha gente preferiría que siguiera siendo así, por supuesto, pero rehabilitar figuras perdidas como Ortega ayudaría al club a desprenderse de esas acusaciones de neofascismo que realizan tantos de esos que todavía identifican 'madridismo' con satanismo”.

Foto: La República trata de hacerse un hueco en un Real Madrid "de derechas"

Una tesis semejante a la que mantiene Julián García Candau, autor de 'El deporte en la Guerra Civil' y que escribió sobre él que “hacía manifestaciones de madridismo que no mejoró Bernabéu” y que en 'Sàpiens' asegura que tiene claro que la razón por la que se ha esfumado de los anales es “simplemente, por comunista”. Por su parte, Vogel, madridista irredento, explica a El Confidencial que es “ incomprensible que desde el club se ningunee a los dos presidentes que lo mantuvieron vivo durante un período extremadamente difícil, como fue la Guerra Civil, y que además representan la puesta en marcha de un mecanismo pionero, el de un socio, un voto”. En su opinión, la invisibilidad “corresponde a un sesgo ideológico, tan absurdo como cierto”.

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