una venganza bien pensada

Le mandaban fotos de penes. Su respuesta fue genial (y divertida)

Aunque su contestación sea una anécdota ingeniosa, busca llamar la atención sobre el preocupante acoso por Internet que sufren las mujeres hoy en día

Foto: No todas las fotos subidas de tono se reciben con la misma emoción. (iStock)
No todas las fotos subidas de tono se reciben con la misma emoción. (iStock)

En estos días de redes sociales y amor online, hay quien a menudo (principalmente, las mujeres) tiene que lidiar con el trauma de recibir fotos no solicitadas de desnudos. 'Sexting' no consentido, lo llaman.

La mayoría simplemente bloquea al remitente y trata de olvidar la desagradable imagen a toda costa. Sin embargo, hay una mujer que ha reaccionado de manera muy diferente. Y, por qué obviarlo, con más gracia e ingenio.

Le mandaban fotos de penes. Su respuesta fue genial (y divertida)

Cuando un hombre agregó a la joven Tara Natasha, de 26 años, en la red social Snapchat y de inmediato comenzó a enviar fotos de sus genitales, esta decidió vengarse. Por ella y por todas las mujeres hartas de sufrir acoso sexual por Internet.

Cuando me di cuenta de que creía que hablaba en serio, pensé para mis adentros: 'Ya te tengo. Ahora lo vas a pagar'

“¿Por qué todo el mundo tiene claro que es acoso sexual cuando alguien se desnuda delante de una mujer en la calle, pero no si lo hace por Internet?”, se queja en Facebook, donde su historia se ha compartido más de 10.000 veces.

La noche no terminó bien para todos

Alrededor de la una de la mañana, el hombre (no se conoce su identidad) envió un selfie y dos fotos de su pene. No es, que digamos, una buena forma de romper el hielo. Acompañó las instantáneas con una proposición que dejaba muy poquito a la imaginación. El chico no se anduvo con rodeos. “Es la clase de mierdas que recibo todos los días. Pero era por la noche, estaba aburrida y pensé: '¿Por qué no?'”, afirma Tara a 'The Daily Mail'.

Así nos imaginamos al acosador. (iStock)
Así nos imaginamos al acosador. (iStock)

Ella respondió sarcásticamente que "por supuesto" le gustaría encontrarse con él. “Cuando me di cuenta de que creía que hablaba en serio, pensé para mis adentros: 'Ya te tengo. Ahora lo vas a pagar'”. Y le respondió con una buena ración de venganza.

Tras alguna que otra foto más y presumir del tamaño de su miembro, le preguntó dónde vivía y si estaba sola. Ella le dijo que su compañera de piso también estaría allí, así que le propuso un trio y le dio el siguiente código postal: SW1A 1AA.

Con lo fácil que habría sido consultar Google Maps.
Con lo fácil que habría sido consultar Google Maps.


En efecto, el mismo Palacio de Buckingham.

El hombre, excitado, cogió su coche y a los 40 minutos ya estaba a las puertas de la residencia oficial de la reina de Inglaterra. Incluso le mandó una foto de la verja. “No creía que fuera a conducir hasta allí. El sentido común le habría dicho que buscara el código postal y hubiese visto que pertenece al Palacio de Buckingham”. Entonces fue cuando la situación se empezó a torcer para el intrépido pervertido.

Muy avispado el hombre: "¿Qué clase de juego enfermo es este? Ya sabía yo que lo del Palacio de Buckingham era algo sospechoso...".

“Ni siquiera puedo aparcar aquí. Dos policías me lo han dicho. Dos policías con armas. Me han dicho que las habitaciones del Estado solo las utilizan la familia de la Familia Real. Esto me huele mal. Voy a tener que aparcar mi coche en otro sitio. Estoy llamando demasiado la atención. Oye, ¿de verdad vives en el palacio?”, le dijo el hombre en sucesivos mensajes por la red social.

Entonces ella respondió con una foto de la reina de Inglaterra, sonriendo: “Sí, claro”. Aun así, no pilló el chiste y siguió preguntando por su paradero. “Mi amiga y yo decidimos acabar con aquello mandándole una foto de las dos en la cama con el texto: 'A 200 millas del Palacio de Buckingham'”.

Las redes sociales entrañan un peligro extra para las mujeres. (iStock)
Las redes sociales entrañan un peligro extra para las mujeres. (iStock)

No se lo tomó bien: “¿Por qué haces algo así? Me has hecho salir de casa, gastar dinero en gasolina y conducir por todo Londres hacia un lugar imaginario. ¿Qué clase de juego enfermo es este? Ya sabía yo que lo del Palacio de Buckingham era algo sospechoso”. Muy avispado no era el chico.

“Estoy harta de los hombres que ven a las mujeres como objetos. Aunque fuese divertido, intentaba llamar la atención sobre el preocupante acoso que sufren las mujeres hoy en día. La mayoría de ellas han reaccionado bien a mi historia, me animan. Pero muchos hombres le defienden y me preguntan por qué no lo bloqueé”. En cualquier caso, bien jugado, Tara.

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